Capitulo 7

1876 Palabras
-POV Aspen- Luego de mi conversación con Natalie en el salón de ciencias, Me dirigía, nuevamente, a la cafetería cuando vislumbré a Ashton hablando muy de cerca con Natalie, permanecí observándolos hasta que ambos marcharon hacia el bosque, perdiéndolos de vista. -No tienes buena cara- observo Rocco en la cafetería, mientras comía una banana. -Cierra la boca- dije, sintiéndome molesto. - ¿Estás seguro? Me da la impresión de que puedes golpear al primer idiota que se te cruce- continuo Theo. Exhale, bruscamente- Estoy bien, gracias- me levanté de mi asiento y abandone la cafetería, necesitaba un tiempo a solas. No lograba comprender del todo porque me sentía impotente y, además, celoso de Ashton. Solo era un idiota mas que llamaba la atención de las mujeres en este internado, hubiera estado bien con ello si no llamara la atención de Natalie, a quien consideraba una mujer bonita, pero no al punto de ser mi crush. Entonces ¿Por qué las ganas irremediables de querer estampar mi puño en el precioso rostro de Ashton? -Aspen- me llamo Amber. Gire sobre mis talones. - ¿Qué sucede, Amber? - ¿Te encuentras bien? - me pregunto, por su tono deduje que estaba preocupada. Amber llevaba siendo mi amiga desde que tengo memoria, sin embargo, siempre tuve que tener cuidado de no darle falsas esperanzas. Estaba al corriente de sus sentimientos hacia mí. -Todo bien, solo me apetecía estirar las piernas- dije, esperando poder engañarla. Ella sonrió. -Vale, no es necesario que mientas- dijo- Estas cabreado porque Ashton se robó la atención de Natt, no me mires así, tu cara lo dice todo- comento, divertida- Descuida, Ashton no es el tipo ideal de Natalie Abrí la boca para decir algo, pero ella me interrumpió dándome un beso en la mejilla. -Nos vemos- se despidió. Regresé al edificio, tenía que terminar la tarea de historia que Natalie nos había dado. - ¿Qué sucedió, te pico el bichito de la responsabilidad? – se burló Theo desde la puerta de mi cuarto. -Tú también deberías hacer la tarea- señale, sin levantar la vista de la hoja. - ¿Sabes? Es admirable como cambias por una chica- dijo, sentándose sobre mi cama- Lastima, ella jamás pondrá el ojo en ti Dejé de escribir y me di vuelta para mirarlo- ¿Como estas tan seguro de eso? Sonrió- Natalie NO CREE EN EL AMOR- dijo, remarcando cada palabra- ¿La viste hoy hablando con Ashton? Seguro que sí, tu cara lo dice a los cuatro vientos -Excelente observación, diez puntos para Gryffindor- dije, con voz plana. - ¿Acaso sabes distinguir cuando una chica te quiere como amigo o algo más? - inquirió. Eso es todo, largue mi bolígrafo y me recline en la silla, cansado. -Ilumíname- lo mire, levantando los brazos para luego dejarlos caer. -Es simple, cuando le gustas a una chica no puede pronunciar mas de dos palabras sin tartamudear, se pone nerviosa junto a ti y se sonroja cuando la miras a le sonríes. Así es como la mayoría de las chicas reaccionan ante Ashton, en cambio, Natalie no- explico. -Gracias Theo ¿Puedes irte ahora? – dije. Rodo los ojos- Vale, pero será mejor que hagas algo si quieres a la chica- hablo, antes de abandonar la habitación. Exhale, cansado. Cerré mi cuaderno y me eché en la cama boca arriba, mirando el techo. Quizás Theo tenía razón, Natalie no sentía nada por Ashton. Sin embargo, sería mejor que me olvidara de ella, además, debía conseguir que Ashton se alejara. Ya que, el podía contarle nuestro pequeño secreto, tengo que hacer todo lo posible para acercarme más a ella y ganarme su confianza, pero primero debo quitar el color rosa de mi cabello. -POV Natalie- Dentro de la cafetería se encontraban las mesas para inscribirse en los deportes, podía leer algunos de los carteles desde la fila, natación, baseball, tenis… -Amber ¿Puedes dejar de saltar? – le espete, molesta. Me miro. -Parece que no dormiste bien anoche- observo las bolsas bajo mis ojos. Hubiese dormido de no ser por tus ronquidos, pensé. Cuando llego nuestro turno, me dirigí a la mesa de natación, tomé el bolígrafo y escribí mi nombre completo en la planilla. Tome una foto de los días y horarios. -Me anote en danza ¿Y tú? -Natación- respondí. Los ojos de Amber se encendieron como dos luciérnagas. - ¿En serio? ¡Aspen también asistirá a natación! - exclamó. -No le veo el problema a ello- dije, encogiéndome de hombros. Ella me cogió de un brazo, apartándome a una esquina de la cafetería. - ¿Te gusta, Aspen? ¿Qué? Contuve una carcajada. -No- respondí de inmediato- Pero a ti si te gusta- ladeé una sonrisa. -Claro que no, Aspen es mi amigo Enarque una ceja, inquisitiva. Amber vio en todas direcciones menos a mí, avergonzada. -Vale sí, me gusta. Pero es solo unilateral- admitió. - ¿Él te lo dijo? -Algo así, no quiero hablar de ello- asentí y nos dirigimos a clases. El día transcurrió normal, de clase en clase. Estaba quedándome dormida en clase de biología cuando sentí algo golpear mi nuca unas tres veces. - ¡Demonios! - grite, a grupo de niñas que estaban atrás mío, arrojándome papelitos. - ¡Thompson! - me regañó la profesora. -Lo siento- las mataré cuando suene la campana. El timbre sonó anunciando que las clases habían terminado, aguarde a que todos dejaran el salón para confrontar a aquellas chicas. -Lo sentimos, vimos que te estabas quedando dormida y decidimos despertarte- dijo, inocentemente, la chica del cabello rosa, a la cual le había roto la nariz. -Te rompí la nariz en una ocasión ¿Deseas alguna otra reformación? – la amenace, haciendo tronar mis dedos. -No pude evitar hacerlo, además, después de lo me hiciste no tenía otra opción más que molestarte- sonrió. -Vale, te daré un consejo barbie, si deseas seguir viviendo no me provoques- advertí, me di la vuelta para marcharme. - ¿O qué? Le lance una fría mirada – O puedo ser tu peor pesadilla, no juegues conmigo- dicho esto me marche. Las clases de natación eran martes y jueves. Como hoy era martes me dirigí hacia el natatorio, para mi desgracia, debíamos usar malla enteriza ¿Para que tienes un lindo cuerpo si no puedes mostrarlo? Entre al vestuario, me quite el uniforme y me enfunde en mi malla enteriza negra, con el gorrito de natación. Cielos, me veía igual a mi abuela con esto. -Bienvenida señorita Thompson- me saludo el profesor Ross. -Gracias- la próxima vez que diga "gracias" se me va a caer la lengua. El profesor dijo que vendría enseguida pero que mientras fuéramos entrando en calor. A penas puse un pie en el agua, mis ojos se toparon con unos marrones, había olvidado que Aspen estaba aquí. -Natalie ¡Que sorpresa! No esperaba verte aquí- se acercó a mí, nadando, y pude apreciar de cerca su cuerpo escultural. -Tampoco esperaba encontrarte en natación- dije, a pesar de que Amber me lo había mencionado - ¿Por qué no te anotaste en fútbol? - inquirí, arrugando el ceño. -Quería intentar algo diferente- se encogió de hombros. Ya veo. El profesor nos hizo hacer todo tipo de nados en la pileta, como el nado estilo mariposa, nado de pecho… a lo último nos dio libre. -Thompson- me llamó un chico de pelo n***o. - ¿Que? -El profesor nos dio libre ¿Por qué no te quitas ese gorro? Las demás chicas se lo han quitado- señaló a las que estaban en el otro extremo de la piscina. -Vale- me lo quité y mi cabello quedó suelto. Aspen se acercó, sonriendo. - ¿Quieres jugar verdad o reto? Enarqué una ceja- ¿Quieres perder de nuevo? – dije, recordando nuestra primera vez en el lago. -Para que conste fue un empate -Esto será un desempate entonces- me moje el cabello- Elijo reto -Bien, carrera de un extremo a otro, quien toca primero gana- propuso. Me prepare para tomar impulso, Aspen conto hasta tres y ambos salimos nadando a toda velocidad. Al principio, íbamos en la misma línea, pero después desapareció, creí que se había rendido. Sentí que algo me agarró del pie y me jaló hacia abajo. - ¡Oye! - exclame, mientras él tomaba la delantera. Cogí aire y me sumergí bajo el agua, podía ver sus pies… antes de que pudiese cogerlo de uno de ellos, Aspen se hizo a un lado y me di la frente contra el borde. -Maldición- masculle, llevando la mano a mi frente donde dolía. -Déjame ver- hablo, me quitó la mano para mirar mi frente y pude apreciar de cerca sus labios. -No es grave, sólo se te hará un chichón- dijo, volviendo sus ojos a los míos. -Genial, tendré un tercer ojo- dije, irónica. -Será mejor que salgamos del agua- trepo por el borde de la piscina y, luego, me ayudó a subir. -Gracias- dije, colocándome la toalla en mi espalda. -Whoa, no todos los días dices eso- lucia impresionado. Sonreí- Soy educada, niño -Si tu lo dices…- se envolvió en su toalla bordo. -Dime ¿Has hecho tus deberes de historia? – le pregunte, el asintió- Mañana te sentaré adelante, no quiero que tengas problemas con Ashton- señale. -Mejor para mí, tendré una mejor vista- movió ambas cejas, divertido. Rei leve- No seas pervertido, te reprobare -Vale, vale- levantó sus manos en señal de rendición. - ¡Natalie! – me llamo una voz conocida, miré hacia la puerta y… Oh no, Ashton. -Ashton ¿Qué haces aquí? - dije, Aspen se tensó, lo que hizo que me cuestionara ¿Cuál era la relación entre ellos dos? -Me tome el atrevimiento de venir a comprobar que no tuvieras buitres alrededor, pero por lo que veo aquí, tenemos uno- dijo clavando sus ojos en Aspen y luego en mí- ¿Que te pasó en la frente? -No es nada- respondí, quitándole importancia. - ¡Idiota! ¿Qué le hiciste? – le grito. - ¡Él no me hizo nada! - lo defendí, molesta con Ashton- ¿Qué te sucede? ¡Compórtate! Me levante y abandone la piscina lo más rápido que me permitieron mis piernas. ¡Imbécil! ¿Qué diablos le sucede? Aspen no me hizo nada, y de ser así, puedo defenderme sola. Tras salir del natatorio me dirigí al lago, gracias a Ashton estaba más que molesta, necesitaba descargar mi furia arrojando piedras al lago. ¿Qué me sucede? ¿Por qué me molestan sus actitudes? Pase mis manos por mi cabello, necesitaba hacer alguna travesura o explotaría de la rabia… Esperen ¿Explotar? Cogí mi teléfono. -Eso es, explotare el baño de hombres- dije para mí, le marque a Rafael. Atendió al segundo tono- Hola Rafa, soy Natt - ¡Natt, tanto tiempo! ¿Cómo estas princesa? – exclamo, alegre. -Bien, escucha necesito un favor -Suena a como la tercera guerra mundial se aproxima- rió leve- Dime ¿Qué necesitas? -Dinamita- sonreí maliciosamente. -Oh vaya- silbó- Esta vez piensas ir lejos… - ¿Puedes o no? - comenzaba a impacientarme. -Claro, indica el lugar y la hora- dijo. Una hora más tarde, mi paquete llegó. Lo lleve a escondidas hasta el baño de hombres, esperé a que ninguno más entrase al baño y puse manos a la obra. Con un martillo rompí el suelo y coloqué una dinamita dentro del agujero, repetí la acción unas cuatro veces más. Cuando estuvo todo listo, encendí la mecha y corrí.
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