POV COLE
Mi cabeza sigue girando cuando me obligan a sentarme en la mesa de los Davies; parece que de alguna manera llegué aquí anoche. La Sra. Davies me obligó a tragarme un par de pastillas hace un rato, por lo que mi cabeza ya no se siente como si fuera a caerse de mi cuello; ahora solo se siente como si me hubiera golpeado la frente en repetidas ocasiones contra la pared de algún edificio.
- Ten, come esto también – la observo colocar un enorme bowl de frutas frente a mí.
- Muchas gracias, pero no tengo apetito – me excuso. Empujo el bowl hacia el centro de la mesa y ella con una enorme sonrisa, lo empuja de vuelta hacia mí.
- No fue una pregunta o sugerencia – su voz dulce solo hace que me de miedo – Te lo comerás, todo.
- Claro, eso dije… - tomo un tenedor y pincho un poco de fruta. Ella observa cada uno de mis movimientos hasta que doy el primer trago. Mi estomago me lo agradece de inmediato, por lo que empiezo a devorar la comida sin ningún miramiento.
- Esto me recuerda los viejos tiempos – comenta mientras dirige su mirada al Sr. Davies, a Archie y a Kavin – Cuando llegaban a casa después de meterse en problemas y luego, desayunábamos juntos.
- Sì, pero ya no son niños. Ahora son adultos, querida – agacho la cabeza ante el tono decepcionado del Sr. Davies.
- Oh, no seas tan duro Asher – lo corta ella – Nuestro pequeño Cole no lo está pasando bien – tengo el impulso de pedirle que ya no se refiera a mi como “el pequeño Cole” pero la verdad, a ella no puedo negarle el más mínimo gusto – Además, se quedará unos días con nosotros… - levanto la cabeza, sorprendido por la noticia - ¿Verdad, Cole?
- ¿Qué? Ah, yo… - miro a Archie y Kavin en busca de ayuda, pero ellos me ignoran mientras ven fijamente su propio desayuno. Como si de repente hubieran descubierto algo sorprendente sobre ellos.
- ¿Ves? Se quedará – informa a su esposo. Los ojos verdes penetrantes del Sr. Davies me ven fijamente, dándome un sentimiento de derrota.
- Sì, creo que es la mejor idea – concluye – Luce terrible.
- ¡Se amable con él!
- Selene; no has parado de regañarme desde anoche. ¿Lo prefieres más a él que a mí? – Archie sonríe al escuchar a sus padres discutir
- No te atrevas a hacer una escena de celos por el pequeño Cole.
- Haré una escena de celos por cada ser viviente al que le prestes más atención que a mí, mujer – le asegura. Con la voz calmada pero firme.
- Eres incorregible y claro que le prestaré más atención a él.
- ¡¿Por qué?! – pregunta mientras me lanza una mirada amenazante.
- Porque nos necesita y tu harás lo mismo ¿Ha entendido bien, Sr. Davies? – el la observa unos segundos y luego sonríe.
- Estoy dispuesto a negociar, Sra. Davies. ¿Qué tienes que ofrecer? – mira a su esposa de forma ardiente.
- ¡Padre! Estamos desayunando – los interrumpe Archie.
- No seas tan sensible, James – lo corta él. Pero se gira de nuevo hacia mí – Cole, vamos a dar una vuelta por el jardín ¿Quieres? – se pone de pie enseguida, por lo cual; yo hago lo mismo. Ambos caminamos en silencio uno al lado del otro por varios minutos. El jardín de los Davies siempre fue un refugio silencioso cuando éramos niños. Ahora, cada paso que doy junto al Sr. Davies se siente como un peso más en este cuerpo que ya no me pertenece del todo. El aire huele a pasto recién cortado y a flores, pero no hay nada que me tranquilice. Estoy vacío. Y odio admitirlo.
- ¿Cuánto llevas sin dormir de verdad? —pregunta sin rodeos, él nunca fue de rodeos.
- No lo sé - respondo - No es importante. Nada lo es – Él deja escapar una risa breve, seca, como si ya supiera que iba a decir eso. Nos detenemos junto a uno de los cedros. Se apoya contra el tronco, cruzando los brazos.
- Escúchame pequeño Cole – empieza, con esa voz paternal que me toca en lo más profundo del alma – Estoy muy orgulloso de ti, por lo que has logrado y por lo que has hecho por los tuyos – desvío la mirada, negándome a dejar que vea como mis ojos se llenan de lagrimas de nuevo. Como si fuera un puto adolescente – Yo jamás podría dejar ir a la mujer que amo. Pero tu has respetado su decisión. Aunque te esté destrozando.
- No sé si puedo mantener esta postura por mucho más tiempo – confieso – Cada segundo que pasa, cada hora… se vuelve más difícil de soportar.
- Tu puedes hacerlo. Sé que estas cargando con muchas cosas sobre tus hombros en estos momentos. Pérdida, culpa, desolación, soledad…. La lista es interminable. Pero no puedes dejarte vencer de esta manera.
- Ya no tengo nada.
- Claro que sí – me asegura, se acerca y me toma de los hombros. Obligándome a verlo directamente - Sì lo tienes. Tienes más de lo que crees.
- Yo… no quiero dejarla – confieso – La amo.
- Exacto, la amas – su rostro ha cambiado totalmente, ahora solo veo tristeza y preocupación – Eres capaz de hacer todo por ella, eso es lo que hacemos por la mujer que amamos. Aunque esto también incluya tener que dejarla ir.
- Pero me duele – una estúpida lagrima se desliza por mi mejilla - ¿No importa si me duele tanto que quiero morir?
- Importa más si duele – susurra – Sue tomó su decisión. Ambos van a sobrevivir a esto. Lo sabes.
- No lo sé.
- El tiempo todo lo cura… o nos ayuda a soportarlo – lo observo con cuidado.
- ¿Enserio no está decepcionado de mí?
- Jamás. Pequeño Cole – y me abraza. Cierro los ojos, sintiendo el calor de su pecho y el latir de su corazón. Cuando era pequeño, siempre envidiaba a Archie por su padre, pero ahora… sé que él nunca hizo distinciones entre nosotros. Después de todo, tampoco tolera que Archie obtenga mucha atención de la Sra. Davies.
- Gracias por todo – le agradezco con voz quebrada. Él se me da un último apretón y luego se separa.
- No he hecho nada aún – vuelve a posar sus manos en mis hombros -Escuchame muy bien hijo, quiero que mantengas la mente fría y ocupada ¿Entiendes?
-Sí
-Bien - suelta mis hombros y vuelve a recostarse sobre el cedro- Después de lo sucedido, tu padre envió a Rachel y al niño junto a Jeff Caltec. Desde entonces, Jack ha intentado llevársela en dos ocasiones - la sangre me hierve en las venas con solo escuchar el nombre de ese idiota - Gracias a eso, el chico De Santi ha logrado obtener su ubicación- levanto la vista, repentinamente emocionado - Tranquilo, vamos a ir por él.
-¿Vamos?
- Sabes que tu padre y yo... bueno, tenemos negocios juntos.
-Nunca entenderé porque no pueden llamarse amigos él uno al otro.
-Es complicado. Pero el asunto aqui eres tu y Jack. ¿Quieres ir por él?
- Es la segunda cosa que más quiero hacer en mi vida.
- Bien, entonces vamos...- regresamos a la mansión en el mismo silencio. Esta vez, vamos directo a su despacho y cuando ingresamos, observo a todos los chicos allí. Incluso Zack y Mack están aqui.
- Ya era hora - Archie se aleja de la mesa en donde tienes desplegado un mapa y lo que parecen ser planos de una casa.
-Veo que están muy bien informados- comento - Incluso Khai está aqui.
- Deja de molestarme ¿Quieres? - pide, se acerca y me pasa su brazo tras el cuello para arrastrarme hacia la mesa en dónde están preparando todo.
-Iremos con Artillería- dice emocionado Kavin.
-¿Por qué el buen humor? - pregunta Kaleb a su hermano
-Tengo la oportunidad de probar a mis bebés en verdadera acción- dice feliz
-¿Llevaremos otro dron? - pregunto
-Oh llevaremos más que eso... sí recuerdas que le vendemos armas al gobierno ¿verdad?
- Kavin... - lo detiene su hermano
-Oye, se que este lado de nuestros negocios no te gusta. Pero debes admitir que tiene muchos beneficios.
-Es arriesgado, si descubren que le dan armas a la mafia...
- Diremos que nos han robado descaradamente y nos haremos las víctimas - asegura Kavin - ahora concéntrese.
- Exacto, es hora de la venganza.
- No quiero solo derribar su guarida hasta los cimientos. Quiero acabar con su presencia en esa ciudad... será una limpieza total - la emoción me corre por las venas. Muero por sentir al calor de su sangre en mis manos.