Furia...

1322 Palabras
Enserio puedes rastrearla con esto?- Kaleb observa el brazalete que Kavin hizo para Sue. - ¿Dudas de mis habilidades, hermano? – lo observo arrebatar el brazalete de las manos de Kaleb mientras levanta un ceja. - No, es solo que jamás se me había ocurrido que podrías hacer algo como esto. - ¿Recuerdas como encontramos a Mar la ultima vez? – pregunto - Cierto… - susurra Ed - Yo quiero uno igual – Kavin pone los ojos en blanco ante la petición de su hermano. - Y yo – Ed levanta la mano como si se tratase de un sorteo. - Yo también – Khai se acerca, intentando tomar el brazalete. Pero Kavin se lo impide. - Ya que estamos… yo también quiero uno – pide Archie. - ¡Se supone que los llame aquí para que me ayudaran a persuadirlo! – Kavin alza la voz, frustrado – No para que lo imitaran y pidieran sus propios brazaletes. - Ya conoces a Arte, al menos haz uno para mi – Kaleb le arrebata el brazalete - ¿Cómo funciona? ¿Es únicamente para rastrear la posición de la persona en cuestión? ¿Puede hacer más que rastrear? – parece que lo hacen únicamente para molestar a Kavin - ¡Dame eso! – el brazalete vuelve a manos de su creador – Esto no es un juego. Cole quiero usarlo para rastrear la posición de Sue ¡Su ex esposa! – parece desesperado para que entendamos que está mal lo que quiero hacer - ¿Cómo creen que reaccionará ella cuando se entere? Conocemos a ambos desde pequeños, sabemos como terminará esto. - Mar no se enteró… - le recuerdo – Y no puedes pedirnos que no hagamos algo que tú ya hiciste – suelta un suspiro. - ¿Qué pasa? – Archie se sienta a mi lado – Conozco esa mirada ¿Qué ocultas? - Nada - No puedes engañarme – insiste – Dinos lo que pasa, podemos ayudar – suelto una risa antes su ofrecimiento. - ¿Te burlas de nosotros? – parece que el tono burlón de mi risa fue más notorio de lo que quería. - No pueden ayudarme, no con esto – tomo el brazalete de la mano de Kavin – Pero si puedes ayudarme dándome esto – le muestro el pedazo de oro que acabo de arrebatarle - ¿Vas a ayudarme? - No me gusta tu actitud – Kaleb se para frente a mí. De pronto, toda atmosfera de broma se ha evaporado – Solo intentamos entenderte, eres nuestro amigo y… - ¿Lo soy? – me pongo de pie y lo veo de frente – Solo les estoy pidiendo un simple favor y hacen esta patética reunión para convencerme de no rastrear a Sue – miro a uno por uno – ¿O es que solo sirvo cuando ustedes son los que necesitan los favores? – me centro en Kavin – Puede que haya cometido errores que han afectado sus vidas, pero les he salvado el trasero en mas de una ocasión. - Y nosotros hemos hecho lo mismo – responde Archie - ¿Enserio? – me giro hacia él - ¿Has matado a alguien por mí? ¿Haz hecho algo en contra de tus principios por mí? – su silencio lo dice todo – Todos ustedes… ¡¿Creen que soy otro de sus putos sirvientes?! - Creo que estas furioso por algo y estas a punto de cometer un error más – opina Ed - Perderás a Sue. Si sigues por este camino – advierte Khai. - Entonces la obligaré a estar conmigo, la ataré a la cama si es necesario – sus miradas se clavan en mí, repletas de incredulidad. - ¡Si te atreves a tocar a Sue en contra de su voluntad…! - ¿Qué harás Archie? ¿Vas a matarme? - Detente ahora, hermano – pide Kaleb – O deja que te apoyemos, solo… - ¡No pueden! – rujo enfurecido - ¡¿No lo entienden?! - Cole… - ¿Vas a dármelo o no? – pregunto a Kavin. Parece pensarlo unos segundos, luego regresa a su escritorio, toma un sobre y me lo entrega. - El dispositivo receptor está dentro – me indica - el brazalete se engancha automáticamente y una vez cerrado. Solo tú puedes abrirlo – su mirada parece confusa, como si hubiera una pelea en su interior – También hay un manual de uso, sabes leer ¿verdad? – tomo el sobre y salgo de su oficina, dejando el denso silencio en el lugar. Al llegar al ascensor, mi teléfono suena y al ver la pantalla; mi corazón da un vuelco. - ¿Mi Rosa? - la escucho respirar pesadamente - Ven a casa, ahora – pide y luego cuelga la llamada. Me apresuro al auto y emprendo mi camino hacia ella, leo rápidamente las instrucciones que Kavin preparó para mi y para cuando llego; ya estoy listo. - La señora lo espera en el jardín – me indica el mayordomo. Sin detenerme, camino por los adoquines rodeados de rosas del jardín que mande a hacer para ella. La encuentro en su columpio, lleva su cabello suelto y un hermoso vestido blanco. Parece una diosa rodeada de rosas. Retrocedo unos pasos para poder acercarme a ella por detrás, cuando estoy lo suficientemente cerca toda la ira que he estado sintiendo se convierte en deseo. Solo ella tiene ese efecto en mí; me abalanzo sobre ella, colocando mi mano derecha en su cuello, levantando su rostro para poder tomar sus labios mientras con mi mano izquierda sostengo su cuello. Devoro sus labios con fuerza, haciendo que su sabor me llegue a la lengua, haciéndome querer más. - ¡Hhhhmmm! – siento sus manos en mis hombros, intentando alejarse. En respuesta, inclino más su cabeza hacia atrás e invado su boca con mi lengua, chupo sus labios provocando una especie de frenesí que me consume por completo. La extrañé tanto. Ella parece darse por vencida y responde a mis besos; cuando veo necesario soltarla para respirar, lo hago en contra de mis deseos. - Hola – susurro contra sus labios - Siéntate a mi lado – pide. Obedezco al instante. - Me alegró recibir tu llamada – tomo su mano derecha entre las mías – Te he extrañado mucho, Mi Rosa – saco el brazalete de mi bolsillo y lo coloco en su muñeca. Contengo el aliento hasta escuchar el Clic de la cerradura – Es un regalo ¿te gusta? - Charles desapareció hace días – mi sonrisa se borra al instante – Hoy me enteré que fue brutalmente golpeado y abandonado en la calle, ahora está recuperándose en el hospital – su mirada se clava en la mía – Pasó justamente el día en el que tuvimos nuestro altercado. ¿recuerdas? - ¿Por qué me hablas de ese imbécil? - Cole… - su mano aprieta mis dedos - ¿Serás sincero conmigo? - Siempre lo soy – admito - ¿Enserio? - Solo debes hacer la pregunta correcta, mi amor – acaricio su pómulo. - ¿Tu lo golpeaste? - No – respondo sonriente. Ella entorna los ojos, analizándome. - ¿Enserio esperas que te crea? - Yo no lo golpee, mi amor – le aseguro - Entonces… ¿lo ordenaste? - Sí – ella suelta mi mano bruscamente . ¿Cómo pudiste? - Solo fue una advertencia, nada más. - ¿Nada más? - Está vivo ¿no? – ella se pone de pie, su mirada es nueva. Nunca la había visto. - Me mudaré con mis padres, podrás ver a Ethan cuando quieras – vuelve a tomar mi mano, deposita algo y luego cierra mi puño – Es todo – da media vuelta, camino a la salida. Al extender mi mano, veo su anillo de compromiso y el de nupcias. La ira vuelve, pero esta vez… se desborda.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR