POV SUE
Con cada paso que doy hacia la salida, mi corazón golpea mi pecho violentamente; es como si quisiera salirse de mi cuerpo y regresar a su lado. Pero esto es demasiado, ha ido muy lejos.
- ¡Suhelem! – su grito hace que me detenga, su tono es comparable con un rugido – Detente y regresa a la casa – me giro lentamente, en este jardín en donde juramos envejecer juntos, lleno de rosas con tantos colores que parece el paraíso. Pero al verlo de pie, al otro extremo del sendero con el rostro descompuesto por la rabia… o tal vez por el miedo. La verdad es que ya ni siquiera puedo distinguir eso.
- Adiós, Cole – me giro de nuevo, en dirección a mi auto.
- ¡Dije que te detengas! – un estruendo me congela y me lastima los oídos. Me apresuro a cubrir mis orejas mientras suelto un grito de miedo y sorpresa. ¿Fue un disparo? Lentamente, regreso la vista hacia él; lo veo sosteniendo una de sus armas.
- ¿Me disparaste? – pregunto incrédula
- Lo hice al aire – usa un tono frio. Como si no fuera la gran cosa lo que acaba de hacer – Una advertencia.
- Estás loco – avanzo rápidamente hacia mi auto, tengo el presentimiento de que, si no salgo de aquí ahora mismo, no voy a hacerlo nunca.
- Sue, ¡No me obligues a hacer algo que no quiero! – mi mano temblorosa logra abrir la puerta del auto. Entro rápidamente y enciendo el motor, pero antes que pueda acelerar. Escucho varios disparos nuevamente y mi auto se desestabiliza.
- ¡Mierda! ¡¿Qué carajo pasa contigo?! – le grito desde el interior del auto. Lo veo acercarse a mí a través del vidrio de la ventana del auto.
- Abre la puerta, Mi Rosa – un escalofrío me recorre el cuerpo, pero gracias a la rabia logro devolverle una mirada asesina.
- ¡Me disparaste!
- Le disparé a los neumáticos, es muy diferente mi amor – aclara mientras se recuesta sobre el auto, con el arma aun en su mano – Ahora se una buena chica y baja. ¿Me vas a obligar a bajarte?
- ¿Y que vas a hacer? ¿También vas a golpearme?
- Fue una advertencia, debe agradecer que no lo he matado.
- ¿Escuchas lo que dices? – pregunto aterrada - ¿Qué te sucede?
- Él te interesa, eso me sucede mi amor – su mirada llena de ira me atemoriza, no quiero salir del auto.
- ¡No es verdad!
- ¡Si lo es! – asegura dándole un golpe a la parte superior del auto – De otra manera, no te importaría lo que hiciera o no con él.
- Estas distorsionando todo.
- Ya te lo dije una vez, pero voy a volver a repetirlo: Eres mi mujer, aunque estemos divorciados. Eres mía – aprieto con fuerza el volante. Tentada a acelerar y llevar esto hasta las ultimas consecuencias; pero Ethan… él necesita a sus padres – Ahora, baja del auto, Sue.
- ¡AAAAAHHHH! – grito mientras golpeo el volante, totalmente frustrada por la situación - ¡¿COMO PUEDES SER TAN NECIO?! – el grito desgarra mi garganta - ¡ERES TOTALMENTE DESESPERANTE CARTER! – trato de contener mi ira y mis lagrimas mientras intento calmarme. Cole retrocede un par de pasos, guarda el arma en alguna parte de su espalda baja y luego levanta las manos, mostrando una ofrenda de paz. Furiosa, tomo mi bolsa y bajo del auto - ¡¿Feliz?! – pregunto mientras cierro la puerta del auto con fuerza y luego me recuesto en el con los brazos cruzados sobre mi pecho.
- No, no lo estoy – avanza lentamente hacia mí, como una pantera. Se recuesta sobre el auto, colocando sus manos a ambos lados de mi cuerpo; apresándome – No estoy para nada feliz, Sue. Pero… - en un movimiento rápido toma mi mano y coloca los dos anillos que acabo de entregarle – Ahora sí – observa las joyas en mi dedo – Es donde pertenecen y allí se quedarán, ¿entendido?
- Creí que todo esto no te importaba – le recuerdo – Después de todo, siempre tienes la ultima palabra para todo ¿no? – en lugar de responder, tira de mi muñeca; atrayéndome a su cuerpo. Siento su otra mano deslizarse por mi nuca mientras se inclina y me besa. Un beso tan hambriento como el que me dio en el columpio; invade mi boca sin darme oportunidad de resisitirme. Trato de apartarlo, como si pudiera hacerlo; mi berrinche solo hizo que me tomara del rostro con ambas manos, inclinando mi cabeza hacia atrás mientras me aprisiona entre su cuerpo y el auto. Me doy por vencida en ese momento, no puedo luchar contra su fuerza y tamaño. Me besa hasta que ambos estamos jadeando y necesitando aire.
- Me amas Sue, no entiendo… ¿Por qué quieres dejarme? – lo veo a los ojos directamente, confirmando una vez más lo que ya se.
- No te conozco – le susurro contra los labios – No tengo idea de quien es esta persona frente a mí – lo veo fruncir su ceño – Las cosas que haces, lo que dices… este no es el Cole que amo.
- Siempre he sido así.
- Claro que no – aseguro – No eres la clase de persona que golpea a otra sin ningún motivo, la que oculta cosas, el Cole que no me deja limpiar sus heridas cuando llega lastimado – empiezo a enlistar todo lo que mi corazón se ha guardado – El Cole que me miente, me manipula y ahora… me dispara.
- Siempre he sido esta mierda, Sue – insiste – Pero tenia especial cuidado de mantenerte alejada de esto… de mí. Y créeme cuando te digo que quiero darle una paliza a Charles desde que lo conocí. Se merece más que eso.
- ¡No me importa Charles! – grito – Me importa que manches tus manos con…
- ¿Sangre? – pregunta alterado – Mi amor, te aseguro que están más manchadas de lo que crees – su confesión me deja muda. Es verdad que los negocios de su familia son… diferentes y no espero que sea un santo, pero siempre creí que era justo; que no lastimaba inocentes.
- Entonces creo que ese es el motivo por el cual fracasamos – susurro después de un largo silencio – No nos conocemos el uno al otro; nunca me mostraste todo tu ser – lo aparto de un suave empujón – Debes entender que lo mejor para nosotros es terminar por lo sano, justo ahora. ¿Puedes entender eso?
- Quédate en casa – pongo los ojos en blanco al ver que evade responder mi pregunta – No desperdicies esfuerzo en mudarte – besa mi frente – Te encontraré donde sea que vayas y te arrastraré de vuelta a casa – me asegura – Además, Ethan creció en este lugar, el mismo lugar que representa lo que siento por ti.
- No, todo seguirá igual y….
- Avisaré cuando venga ¿esta bien? – lo miro con la duda sembrada en mi rostro
- ¿Nada de sexo? – él suspira
- No a menos que tu tomes la iniciativa – acepta – pero tus labios son otra cuestión y…
- ¡No! De eso siempre pasas a lo otro – se le escapa una pequeña risa picara
- ¿Me estas prohibiendo tocarte?
- Si lo hago, ¿obedecerás?
- Lo intentaré, pero solo si te quedas. Yo viviré en otro lugar – siento que algo gana con todo esto. O está planeando algo. ¿Tendrá problemas con alguien en sus negocios? ¿Por qué insiste tanto en que me quede? O ¿Lo estoy sobre pensando?
- Ah, ¡oye! ¿Qué haces? – me quejo cuando me toma de las piernas y me levanta sobre sus hombros - ¡Puedo camin…! ¡Ay, olvídalo! – me acomodo en sus hombros mientras observo como me arrastra al interior de la casa. Necesito un nuevo plan para irme de aquí o para hacerlo entrar en razón.