- ¿Seguro que puedes caminar solo? – Charles avanza despacio por la habitación, es la primera vez que se pone de pie después de la paliza.
- Tranquila, si no hago esto se volverá peor después – insiste mientras sostiene sus costillas al dar cada paso. Verlo solo hace que la culpa crezca grandemente.
- Pero es muy pronto para…
- Llevo días en esa cama, créeme; no quiero continuar allí – estoy a punto de responderle cuando mi teléfono vibra, al ver el nombre en la pantalla cambio de actitud.
- Permíteme un segundo – me excuso de Charles y salgo de la habitación.
- ¿Dónde estás? – pregunta con tono seco
- Hola Cole – respondo burlonamente – Un gusto escucharte.
- Responde Sue.
- Por allí – respondo, evadiendo su pregunta. Escucho sus suspiro a través de la línea
- ¿Qué haces cuidando a ese imbécil?
- ¿Cómo…? ¿Me estás siguiendo?
- Sal de ese hospital ahora mismo.
- Después de lo que le hiciste, ¿Cómo puedo estar tranquila mientras él sufre en este hospital?
- ¿Eres doctora?- ante su pregunta, pongo los ojos en blanco - No puedes ayudarlo en nada.
- No me iré, sabes que él podría denunciarte ¿verdad?
- Según la policía, fue un asalto... se llevaron el auto ¿no?
- Cole...
- Solo importa la versión oficial, mi amor.
- Lo dices como si fuera algo sencillo.
-Lo es - asegura - Ahora, sal de allí. Estoy afuera.
- No quiero que actúes de esta manera ¿Por que me estás vigilando?
- Porque sueles hacer cosas imprudentes.
- ¿Cómo puede ser imprudente cuidar de un amigo? - la comunicación se corta, miro la pantalla del teléfono unos segundos, confundida.
-¡Allí está! - la voz de Mar me sobresalta y al levantar la vista para buscarla, diviso como ella y Cole se acercan.
-¿Mar? ¿Qué haces con Cole?
-Oh, me lo encontré en la entrada- dice son una sonrisa - Vine por ti, como lo acordamos ¿recuerdas? - capto el anzuelo en el aire.
-Oh, sí... cierto. Tenemos la... la...
- La reunión con las chicas- me ayuda
- Cierto, cierto.. - Cole nos observa a ambas - Era en...
- En tu casa.
-En mi casa - confirmo
- Y ya vamos tarde. ¿Podemos irnos? Troy me espera en el auto.
- Sí, solo voy por mi bolso.
- Yo iré por el - se ofrece Cole
-¡No! - grito - No es lo más recomendable
- Tranquila, solo quiero hablar - y avanza hacia la habitación, con Zack pegado a su espalda. Tomo del antebrazo a su guardia.
- No dejes que se meta en más problemas- suplico y él asiente.
- El ambiente está muy tenso - comenta Mar
-Gracias por apoyarme.
-Lo hice porque echaba chispas cuando me lo encontré en el pasillo, pero se calmó cuando le dije que habíamos quedado para salir y no planeabas quedarte con Charles.
-Eres la mejor.
-Señora.. - Zack llega hasta nosotras con mi bolso - Aquí tiene - lo tomo en mis manos - No se preocupe, él no es imprudente.
-Cuídalo - pido antes de caminar a la salida con Mar a mi lado.
-Tranquila, reuní a las chicas en tu casa para poder hablar de este tema.
-¿Cómo saben lo que sucede?
-Digamos que Cole tuvo un pequeño desacuerdo con los chicos - la observo sorprendida - Y debemos encargarnos de eso. Ellos son chicos y no piden disculpas muy fácilmente, es por eso que debemos manipularlos. - la observo con atención
- Veo que te adaptas de maravilla al grupo - comento sonriente
-Sí, pero para serte sincera. Lo de disparar está fuera de mis habilidades - ambas reímos por lo bajo ante esto. Cuando salimos, Troy nos espera con el auto listo. Por lo cual, mi chófer nos sigue de cerca con mi auto. Mar luce radiante desde la boda, me alegra vela a ella y a Kavin tan felices; aunque admito que también me da melancolía, mi matrimonio a diferencia de ella, es un desastre. Hablamos de trivialidades en el camino, como las remodelaciones que está haciendo en su casa, la manera en la que ella y Arte responden al mismo tiempo cuando alguien llama a "la Sra. De Santi" y su vida con su pequeña familia. El camino se hace corto cuando pasas el tiempo con una amiga. Al llegar a casa, todas están indiscutiblemente debido a la enorme cantidad de guardias y autos en la entrada.
Al llegar a la sala, las chicas charlan animadamente mientras los niños juegan en el jardín correteándose unos a otros. Ethan lidera a un bando y los trillizos el bando opuesto. Es un caos hermoso.
-¡Sue! - las chicas saludan con un movimiento de mano.
- Wow, ¿Qué es esto? – pregunto sentándome en un lugar vacío de la sala - ¿Un consejo de guerra?
- Algo así – Admite Selena – Todas estamos enteradas de la situación.
- Exacto, pero no queremos actuar sin consultar antes – admite Ellie
- ¿Desde cuándo? – pregunto sorprendida por su consideración.
- Esto es diferente, Sue – aclara Sici – Ustedes ya no están casados, es por eso que no podemos actuar sin antes saber tus sentimientos. ¿Quieres quedarte? O….
- ¿Alejarte de él definitivamente? – pregunta Arte. La habitación se queda en silencio, todas esperan mi respuesta; pero al parecer… no tengo una.
- Puedes simplemente hablar de tus sentimientos – propone Mar al verme tan contrariada – Dinos como te sientes y lo que quieres.
- Mi primer sentimiento… quiero salir corriendo – confieso – Cole ha cambiado mucho, es decir; siempre fue muy cauteloso conmigo. Como si yo fuera de cristal, me protegía y consentía. Al principio creí que era normal, pero tras sus ausencias, los secretos que sigue ocultándome y todas las veces que lo he visto herido – bajo la mirada, intentando retomar fuerzas – Siempre ha sido posesivo y celoso; pero ahora se ha sobrepasado.
- ¿Con Charles? – pregunta Selena
- Sí, le dio una verdadera paliza por un gesto amable que tuvo hacia mi y Ethan. Y hace un par de días, él… le disparó a los neumáticos de mi auto para evitar que me marchara – las chicas comparten miradas entre sí, como teniendo conversaciones silenciosas. Excepto Arte ella me mira fijamente.
- ¿Te lastimó? – Mar me toma la mano, en un intento de empatía.
- No, él… solo quería detenerme – ella me dedica una mirada preocupada y luego su vista se enfoca en la pulsera que llevo puesta.
- ¿Y esto?
- Me lo dio ese día – comento – Pero no he podido quitármela – ella observa el brazalete con curiosidad.
- Es hermoso – comenta, pero no creo que esos sean sus verdaderos pensamientos.
- Continua Sue… - pide Ellie
- Detesto verlo bañado de sangre – confieso. Para mi él es la persona que más amo y verlo de esa manera, como su mirada se enfría con el tiempo.
- ¿No te gusta su trabajo? ¿Es lo que dices?- las preguntas de Sici me sacan de mis pensamientos.
- Sí
- Sabias perfectamente a que se dedicaba su familia – me recuerda Artemis -¿Vas a venir ahora a decir que no te gusta lo que hace?
- ¡No quiero estar con alguien que podría morir de un día para otro! – grito - ¡No quiero que Ethan corra el mismo destino! Estoy harta de sus estúpidos secretos, de que salga corriendo a media noche y desaparezca por días sin decir nada. Harta de esperarlo como una tonta con el corazón en la mano, pensando en que lo pudieron haber matado, herido, torturado… y luego, regresa y lo único que obtengo es silencio. No me deja siquiera curar sus heridas, es como sí… sí yo solo existiera cuando estamos solos.
- Sue…
- Sus manos están manchadas de sangre inocente y eso es algo que no puedo tolerar – confieso. Todas guardamos silencio, mientras nos llega el sonido amortiguado de los niños jugando en el jardín – Pero… lo amo. Quiero ayudarlo, pero él no me deja. Cada día su control sobre mi vida se intensifica.
- Lo hace porque quieres dejarlo – Veo a Artemis con tono ofendido
- ¿Estas molesta conmigo por eso?
- Estoy molesta con ambos.
- Es él quien se ha comportado como un idiota.
- Y tu como una cobarde – las palabras de Arte siempre han sido filosas, o es que la verdad se siente de esa manera – Plántate frente a él y exígele lo que deseas. Él da su vida por ti y sabes que lo ha demostrado.
- No quiero su vida – respondo – Quiero simplemente que se abra conmigo. Pero me cree tan tonta como para no poder ayudarlo con sus problemas.
- Pues entonces demuestra que eres capaz de soportarlo.
- Arte, no creo que… - Selena intenta intervenir
- ¿Demostrar? ¿Qué quieres? ¿Qué mate a alguien?
- Él tiene mucha presión en estos momentos, hay una ola de violencia por toda la ciudad vecina y se extiende a esta. Debe proteger a su gente, probar su valía ante los bandos enemigos y demostrar que puede liderar el negocio de su padre. A eso sumémosle todos los problemas personales que tiene contigo.
- ¿Y tu como lo sabes? ¿Te lo contó él? Porque a mí, lo único que me dice es para controlarme.
- No me lo dijo él, lo averigüé por mi cuenta – eso no me sorprende – Y tu podrías hacer lo mismo. ¡Eres la puta señora Carter, Suhelem! – grita poniéndose de pie - ¡Actúa como tal!
- Ya que eres experta en el tema, dime ¿Qué mierda esperas que haga? – pregunto poniéndome de pie también.
- Si lo amas, acepta su vida y vívanla juntos. Eso implica limpiar la sangre de sus manos cuando sea necesario – responde – O aléjate, definitivamente.
- Eso intento.
- ¿Enserio? Lo llamas y le entregas el anillo. ¿Qué esperabas con eso? – su pregunta me llega a lo más profundo – Yo te lo diré… esperabas escuchar que él no tenia nada que ver con el ataque a Charles, que se disculpara y pudieran arreglar las cosas. Por eso no pusiste el más mínimo esfuerzo por alejarte; puede que te engañes con todo esto, pero no puedes engañarme a mí – y tras decir eso, toma su bolso y avanza a la salida.
- ¡Arte! ¿Qué haces? – pregunta Sici
- Voy a hablar con ese tonto – y se marcha. Dejándome mucho en que pensar.