POV COLE
Cuando abro los ojos a la mañana siguiente, un dolor punzante me llega desde el hombro. Pero lo ignoro completamente cuando veo a Sue recostada sobre mi pecho, con sus senos pegados a mi piel. Sonrío como un idiota al recordar la noche anterior. Son pocas veces las que ella toma la iniciativa, pero cuando lo hace… Dios, mataría sin pestañar para que lo hiciera más seguido. Aunque tengo muchas cosas en mente, por ahora; solo me dedico a acariciar su espalda desnuda con la punta de mis dedos, su piel es tan suave y hermosa. Es como una Diosa. No, es una Diosa. Me inclino y beso su coronilla, haciendo que se remueva y sin querer, la despierto.
- Hola… - susurra con voz ronca.
- Hola Mi Rosa – la saludo. Ella sonríe, se aparta un poco mientras se estira perezosamente - ¿Dormiste bien?
- Sí, hace tiempo no dormía tan bien.
- Me alegra saber eso – me acomodo sobre la almohada y ella se acomoda sobre mí, de tal modo que nuestros rostros quedan lo suficientemente cerca para besarnos. Y eso hago, la beso suavemente mientras tomo su cintura para acercarla más a mí.
- ¿Cuándo nos iremos a casa? – pregunta separándose un poco de mí.
- Mi amor, sé que no te gusta estar aquí. Pero por el momento, este es el lugar en donde te quedarás.
- ¿Quién te dijo que no me gusta estar aquí? – pregunta dándome un leve golpe en el pecho – No asumas cosas que yo no he dicho.
- Pero creí que…
- Siempre me ha gustado venir, eres tu el que me prohíbe acercarme ¿recuerdas?
- En circunstancias normales, creí que eso era lo mejor.
- Gracias a que no vengo tan seguido, tus hombres me subestiman.
- No tienes que probarle nada a nadie y menos a esos gusanos – respondo alterándome un poco - ¿Te dijeron algo? Dime quien fue y cortaré su lengua – ella desvía la vista, pero se mantiene en silencio – Carajo Sue, dímelo de una buena vez.
- No importa quien lo dijo, lo importantes es que piensan que soy una inútil en comparación con Rachel – la observo perplejo.
- Jamás… escúchame bien, Suhelem – acaricio su rostro con mi mano – Jamás te compares con nadie y menos con ella. Ella es una hormiga en comparación contigo – sus preciosas mejillas se tornan rosadas al instante.
- ¿Quién es ella?
- Nadie importante – no quiero que se involucre con ella ni con nada de lo que está pasando.
- ¿No confías en mí? – su pregunta me descoloca
- Sabes que no se trata de eso.
- Entonces ¿De qué se trata? ¿Por qué estás librando esta guerra?
- Porque las guerras son necesarias para mantener el poder – eso es una verdad a medias – Estoy intentando que la violencia de la ciudad vecina no nos afecte.
- Pero… ¿No se debe encargar de eso el viejo Jeff?
- Veo que estás más enterada de lo que creí – no puedo evitar sonar irritado, pero me molesta que sepa de esto. No quiero exponerla a más peligros, suficiente tiene con ser mi esposa.
- Soy la Sra. Carter, eso es algo que debo saber – sonrío al escucharla llamarse a sí misma por ese nombre.
- ¿Quieres seguir siendo la Sra. Carter después de todo?
- ¿Qué? ¿No te gusta la idea?
- Me encanta – me abalanzo sobre ella, besándola de manera exigente.
- ¡No! ¡Espera! – me aparta un poco – Estoy dolorida. Por poco me partes a la mitad anoche.
- No me pidas que me contenga contigo, mi amor – meto mi rostro en su cuello y deposito varios besos.
- Espera, debemos iniciar el día. Ethan podría entrar en cualquier momento – me doy por vencido, apartándome para que ella pueda sentarse sobre la cama.
- Al menos no cubras tu cuerpo con la sábana – pido. Pero ella me ignora - ¿Nos duchamos juntos? – propongo.
- ¿Señor? – la voz de Zack arruina mi buen humor – Necesita atender unos asuntos.
- ¿Ves? Estás muy ocupado para ducharte conmigo – Sue hace un puchero, se pone de pie y luego, deja caer la sábana; mostrándome su precioso cuerpo para luego correr hacia el baño.
- Ven aquí… - me pongo de pie para perseguirla.
- ¿Señor? – la voz con tono urgente de Zack me detiene
- ¡Maldición, Zack! ¡Dame unos putos minutos! ¿Quieres? – le grito de mal humor. Sue asoma su rostro por la puerta.
- No le grites, él solo hace su trabajo – pide
- Que lo defiendas hace que quiera golpearlo todavía más – me saca la lengua de la manera más adorable del mundo y luego entra, dando un portazo al cerrar la puerta de la ducha – Voy a disfrutar castigarte por eso… - susurro. Me visto apresuradamente y salgo aún colocando mi camiseta.
-¿Qué? - pregunto con cara de pocos amigos..
-Señor, tenemos visitas - pongo los ojos en blanco
-¿Quién viene tan temprano?
-Es el comandante de la policía y el Viejo Jeff.
-Carajo...- no sé quien es menos deseado. Pero no me agrada que estén aquí - Lleva a Jeff a la sala central y deja que Rachel lo atienda mientras yo me encargo del Comandante.
-¿Dejará que ella lo haga?
-Son familia, ¿No?
-Sí, pero darle un rol de ese tamaño podría poner a la Sra. Carter en mala posición.
-Suhelem no va a rebajarse a atender a un delincuente ¿entiendes?
-Lo entiendo perfectamente, pero a ojos de los demás...
-Eso me recuerda que Sue ha escuchado sus tonterías. Al primero que sorprendas hablando mierda de ella, mátalo - ordeno - No, mejor aún. Tráemelo y lo haré yo mismo.
-¿Tiene idea de quién fue?
-No, ella jamás lo dirá.
-Claro, es demasiado bondadosa como para hacerlo - avanzo por el pasillo, aunque daría lo que fuera por estar en la cama con Sue
- Lleva a Jeff a la sala que te indiqué. No dejes que nadie entre hasta que pueda recibirlo.
-Bien
-¿Dónde está el comandante?
- Por aqui - me guía a la pequeña sala para empleados y allí está, el hombre tiene unas enormes ojeras y parece agotado.
-Sr. Carter - se apresura hacia mi, como si fuera un niño pequeño al que acaban de regañar- Me puede explicar ¿Qué diablos está pasando? ¡La ciudad es un caos!
- Busco un topo - mi respuesta lo confunde.
-¿Un topo? ¿Se refiere a infiltrados? - la idea parce resultarle ridícula - Nadie en la ciudad se atrevería a traicionarlo.
-Mi familia fue atacada, casi son asesinados por un grupo de mercenarios - su rostro parece envejecer más en segundos.
-¿Cómo es posible? ¡Los controles son rigurosos!
- Sí, pero el dinero cambia voluntades... al igual que el miedo.
-Entonces... ¿es una cacería?
- Se podría decir que sí, pero tambien es una advertencia para los siguientes que quieran intentarlo.
- Al menos, deje que encontremos los cuerpos para poder entregarlos a las familias - puede que parezca inhumano, pero esos pandilleros son más despiadados que nadie.
-No, simplemente se quedarán como desaparecidos - el capitán suspira
- Espero que al menos sea justo al momento de castigar a los que cree responsables.
- ¿Algo más? - pregunto impaciente
- Escuché que envió a su sabueso sangriento a hacer el trabajo - sonrío al escuchar como se refieren a Mack.
-¿Y?
- Cada vez que lo suelta, el bajo mundo se sacude y tengo que cubrirlo lo mejor que pueda. Si lo envió a hacer este trabajo, no podremos ocultar....
- Será discreto.
-¿Por qué está tan seguro?
-Porque yo se lo ordené - tajo
-Bien, supongo que tendré que limitarme a ver el baño de sangre.
- Relájese comandante. Esto aún empieza, debe guardar su energía para después- y tras decir eso, salgo de la sala. Odio su nerviosismo ¿Acaso en la academia de policías no les enseñan a controlar sus putas emociones?
-¿Quiere ver a Jeff ahora?
- No, primero me ducharé - no puedo permitir que me vea así, después de todo la imagen tambien es importante. Es eso y que quiero besar a Sue antes para aguantar al viejo y no asesinarlo.