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1423 Palabras
POV COLE Sue lleva un par de días actuando de manera extraña. Es decir, ella está allí; su precioso rostro es el mismo, su aroma y su cuerpo. Pero parece estar a kilómetros de distancia de mí. Cree que no noto como su cuerpo se tensa cada vez que entro en la habitación, como inventa excusas para mantenerme alejado. Y cuando le pregunto qué sucede, se limita a responder con esa sonrisa suya, educada, vacía, que me da más miedo que cualquier amenaza. - Ven a desayunar – pido y palpo mi regazo. Invitándola a sentarse sobre mis piernas. - No tengo apetito – la observo tomar una tasa de té y luego avanza hacia la terraza. Me pongo de pie y la sigo; tiene la mirada fija en el paisaje tras los muros, como si quisiera huir con la mirada. - ¿Puedo acompañarte? – pregunto, aunque no espero una negativa. - Claro – responde sin emoción, sin siquiera voltear a verme. Me siento frente a ella. El silencio se estira como una cuerda floja. Me gustaría cortarlo, pero temo que cualquier palabra sea un paso en falso. - Zack me dijo que no has comido bien últimamente. - No tengo mucho apetito – insiste - Podrías enfermar. - Lo dudo. - ¿Hice algo que te molestara? – pregunto, por enésima vez. - No – responde. La palabra cae al suelo, sin alma. Quiero creerle, pero su mirada no coincide con su voz. - Dime lo que te aflige – desvía su mirada del paisaje para verme directamente. - No me agrada Rachel… - Lo sé. - Quiero que se marche – su petición me cae de sorpresa, ella no es de las que suele hacer este tipo de pedidos. - ¿Estas celosa de ella? – su mirada afilada me atraviesa. - Quiero.que.se.marche – repite, palabra por palabra. - ¿Sucedió algo entre ustedes? – pregunto, intentando conciliar la relación - ¿Por qué no puedes enviarla a otro lugar? - No puedo, es lo único que puedo decir. - Bien, entonces yo me iré – se gira para entrar en la habitación, pero la tomo del brazo y la mantengo en su lugar. - ¿Qué es este capricho? ¿Por qué tan repentinamente actúas de esta manera? - ¡Suéltame! – pero no lo hago - Sue, ya intenté de todo para que dejes de estar molesta. - No, no has intentado todo. - ¿Qué más quieres que haga? - ¡Ya te lo dije! ¡Quiero que se largue! - No puedo hacer eso – me da una patada en la pierna, el dolor sorpresivo hace que la suelte rápidamente. Y regresa a la habitación hecha una furia – Carajo… Sue, ven acá – la sigo hasta la habitación, con un leve cojeo de mi parte. - Si no puedes darme lo que te pido, entonces déjame en paz ¿Eso si puedes hacerlo? – me congelo, eso es lo último que haré. - ¿Qué te deje en paz? – me acerco a ella, su ira debe ser contagiosa; porque he empezado a enfadarme. Ella retrocede poco a poco, hasta que se topa con la pared de la habitación – He intentado de todo para tenerte cómoda, pero por razones de negocios. No puedo echar a Rachel ¿Puedes entender eso? - Largo – exige. Intenta zafarse de mí, pero la acorralo contra la pared. - Oh, Mi Rosa; adoro que estés celosa, pero te aseguro que no tienes motivos para estarlo – ella levanta la mirada, igual de furiosa que antes. - No solo debes decirlo, demuestra que no tengo motivos para estarlo – intenta empujarme. Pero tomo sus muñecas y la obligo a ponerlas tras su espalda - ¡Suéltame! - con un movimiento ágil, la tiro sobre la cama; haciendo que su rostro se pegue al colchón - ¡Eres un puto animal! – con una sola mano, sujeto sus muñecas con fuerza sobre su espalda y le doy un azote con la otra. - Ah… - respinga al sentir el dolor – Si vuelves a hace eso… - le doy otro azote - ¡Suéltame! – empieza a retorcerse como un hermoso gusano. - Sssshh tranquila, si sigues haciendo esto; solo te lastimarás a ti misma – me inclino sobre ella y lentamente, meto mi mano bajo su comisión de seda. - No te atrevas, ¡suéltame! - Solo intento hacer que me digas lo que sucede – subo mi toque hasta su trasero. Uso mi cuerpo para posicionarme entre sus piernas, abriéndolas para hacerme camino a su centro – Dime lo que en verdad te sucede. - Si no vas a decirme la verdad, ¿Qué caso tiene? – deslizo mi mano por sus posaderas y avanzo hasta llegar a su centro. - ¡Cole, suéltame en este instante! - Dímelo, Mi Rosa – debo admitir que tenerla sometida de esta manera, es excitante. - Cole… si vuelvo a sentir tu polla sobre mi trasero… - ¿Qué? – me restriego contra su delicioso trasero - ¿Qué harás Mi Rosa? - ¡Detente! – suelto sus manos, debido a que si sigo sosteniéndola; va a lastimarse. En su lugar, tomo sus caderas, y la mantengo en su sitio. Ella lucha por ponerse de pie, pero jamás va a ganarme en fuerza. - Tranquila – para este punto, el pantalón ya me lastima. Quiero hundirme en ese trasero caprichoso que tiene. Subo su camisón hasta su espalda y aparto sus bragas con mis dedos. - ¡No! ¡Dije que te detengas! - Solo dilo – insisto, pero ella se queda callada. Bajo el pantalón de mi pijama y deslizo mi falo duro sobre su trasero, moviéndolo de arriba hacia abajo. - ¡Ya basta! ¡No estoy jugando! – suelta un sollozo; me congelo en ese instante. ¿Qué mierda? – Detente, ahora. Por favor. – La suelto inmediatamente, pero temo que lo hago demasiado tarde. Sue se apresura a acomodar su ropa interior y su camisón; yo hago lo mismo. Intentando aclarar mi mente. Cuando levanto la vista, sus ojos contienen lagrimas y me observa con clara incredulidad y miedo. - Lo siento…. – no sé que más decir, yo creí que lo disfrutaría. - Soy tu ex esposa, siempre te he permitido tocarme. Pero cuando digo, no… significa No – su voz es temblorosa y me parte el alma. Una sensación de asco me llena el pecho, tanto que creo que voy a vomitar. - Lo siento, perdóname. - Vete - No, espera – intento acercarme, pero me detiene en seco con un movimiento de su mano. Una lagrima le baja por la mejilla. - Jamás pensé que tu… - No, perdóname. - Vete - Si me voy ahora, no volverás a dejar que me acerque. - ¡Largo! - ¡Maldición Suhelem! ¿Qué mierda te pasa? - ¡LARGATE, VETE CON TU PROMETIDA! – eso me sorprende aún más. - ¿Mi prometida? – pregunto - ¿Cuánto tiempo más pensabas mantenerlo en secreto? ¿ Me lo dirías un día antes de la boda? - No tengo ninguna prometida – le aseguro, pero por su mirada sé que no me cree – Escucha, sé perfectamente bien que varios rumores dicen que estamos comprometidos. ¡Pero es mentira! - ¿Por qué otra razón la tendrías aquí? - Porque debo protegerla, a ella y a su hijo. Debo pagar una deuda con su familia. - ¡No te creo! - Es la verdad – me acerco otro paso a ella – Por favor, cálmate ¿Quieres? Lo que te digo es la verdad, mi amor… - Aléjala de nosotros – pide – O deja que me marche junto a mi hijo. - No pueden irse, sabes que están esperando cualquier oportunidad para lastimarlos. - ¿Por qué? Nunca nadie te había amenazado de esta manera ¿Por qué ahora? ¿Tiene algo que ver con ella? - Voy a resolverlo, ¿puedes confiar en mí? -No lo sé ¿Puedo hacerlo? - me quedo en silencio. Esta mañana se fue al drenaje demasiado rápido. -Sí, puedes hacerlo - logro alcanzarla y la rodeo con mis brazos - Te Amo, Sue. Sabes que haría lo que sea por ti - le doy un beso en la coronilla de su cabeza. Aunque algo flojo, responde a mi abrazo; metiendo su rostro en mi pecho. Mi familia es mi prioridad, debo encontrar un lugar seguro para Rachel y Clay.
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