POV SUE
Con el pasar de los días, me he acostumbrado a estar en este lugar. Pero debo admitir que estar encerrada no es lo mío.
- ¿En donde está papi? – Ethan camina frente a mí, dando saltitos de vez en cuando.
- Papi está ocupado.
- Siempre lo está – se queja - ¿Podemos salir? Estoy aburrido.
- Mi amor, ya te expliqué el motivo por el cual estamos aquí.
- Al menos, ¿puedo ir al jardín?
- Claro, ve. Y Artur ¿Puedes acompañarlo? – pido a mi guardia – Yo me quedaré en la sala – como de costumbre, no dice nada. Se limita a asentir, toma la mano de Ethan y desaparecen por los pasillos de la casa. Entiendo el estado de animo de mi hijo, yo me siento de la misma forma. Y aunque hablo con las chicas ocasionalmente, estar en este lugar empieza a sentirse claustrofóbico. Intento ignorar el sentimiento y me dirijo a la sala, quiero leer un poco, no hay mejor cosa que hacer en este lugar. Me acomodo en una esquina, sobre uno de los sillones más grandes.
- Finalmente llegamos a la sala ¿Qué tan grande es este lugar? – las nuevas empleadas de servicio que Cole contrató desde que estoy aquí, entran.
- No lo sé, pero es enorme – se queja
- Pero… ¿sabes exactamente quien es la señora? – pregunta una en voz baja
- ¿A qué te refieres?
- ¿No has notado que únicamente hay dos mujeres en este lugar?
- Sí
- Y ambas tiene un niño pequeño. Escuché que los hombres con mucho poder o dinero, suelen tener más de una mujer. Creo que los rumores son ciertos.
- ¿Quieres callarte? – pide la segunda - ¡Nos vas a meter en problemas!
- ¿Por qué?
- Escuché que la chica que se encuentra en la habitación principal es la prometida.
- ¿Y la otra?
- La ex esposa – las dos mujeres siguen murmurando mientras sacuden cojines y limpian los estantes, sin percatarse de mi patética presencia.
- Entonces… ¿Por qué la ex esposa está aquí? ¿Quiere hacerle la vida imposible a la prometida?
- Ya sabes como son las mujeres. Una de dos, o se aferra al poder… o al hombre – ambas sueltan una risita
- Con ese hombre yo también me aferraría a él con todo lo que tengo… - vuelven a reír. La risa de esa dos se clava en mis oídos como un eco que no se va.
“Prometida” ¿Rachel?
“Es esposa” ¿Yo?
Esas dos posiciones no caben en la misma casa, ahora que he escuchado estos rumores, es momento de esclarecerlos. Cierro el libro que tenía sobre las piernas, despacio, casi con cuidado. No porque quiera seguir siendo amable, sino porque si lo arrojo contra la pared, sabrán que las escuché. Y no quiero que se callen. Quiero escuchar todo.
- Y ambas tienen hijos.
- Esto está más interesante y enredado que una novela.
- Yo creo que la Ex esposa debería marcharse, ella ya tuvo su oportunidad ¿Por qué se aferra a él? ¿Tanto odia a la prometida?
- No digas eso, ambas han sido muy amables con nosotras.
Respiro hondo, me levanto y camino hacia la ventana. Desde aquí puedo ver el jardín en donde Ethan corre tras una mariposa- Mas allá, está el muro de este maldito edificio; una jaula disfrazada. Escucho que una de las mujeres deja escapar un pequeño jadeo.
- ¿Señora? – pregunta la más alta, nerviosa - ¿Necesita algo? – me giro despacio y les dedico una mirada de fastidio.
- Solo silencio – mi voz suena suave, pero las dos se quedan heladas – Pero, ya que están aquí, Díganme… ¿en dónde escucharon que Rachel es la prometida de Cole?
- No sabemos mucho… - empieza la otra, agachando la mirada – Lo escuchamos de los hombres.
- Sí, todo mundo lo sabe – las observo un par de segundos.
- Fuera – ordeno, poniendo una sonrisa educada en mi rostro. Ellas bajan la cabeza y se marchan, dejando el aroma del miedo flotando en el aire. Cuando la puerta se cierra, regreso mi mirada al jardín. Ahora hay un niño al lado de Ethan, ambos juegan alegremente mientras Rachel los observa desde la distancia - ¿Quién mierda eres? – le pregunto en un susurro. Sé que Cole no va decirme nada, esto es algo que debo averiguar personalmente. Aunque no sé si voy a soportar ver a Cole a la cara sin reclamarle o pedirle explicaciones – Cole… ¿Cuántas veces más voy a tener que aprender por boca de otros quien eres realmente? – pregunto retóricamente. En el silencio de esta sala, la pregunta me pesa mucho más que cualquier otra cosa. Observo una vez más a Rachel a través del cristal. Ella se inclina para recoger una flor que Ethan le ofrece, y sonríe. Una sonrisa perfecta; pero falsa. Es demasiado medida para ser natural – Disfruta el momento, querida – susurro, sin apartar la visa – Porque pronto voy a saber quien demonios eres… y porque estás jugando con lo que es mío.
Salgo de la sala, directamente al jardín. Al llegar, Rachel está sentada bajo la sombra de un pequeño árbol mientras los niños se divierten juntos.
- ¡Mami, mami! – Ethan corre hacia mi en cuanto nota mi presencia
- Hola mi vida ¿te estas divirtiendo?
- Sí, él es Clay – mi mirada se dirige al pequeño. El nombre se me hace conocido, pero… ¿en donde lo escuché antes?
- Hola pequeño Clay – saludo al niño. Sus ojos negros son adorables, brillan con la luz del sol.
- Hola – saluda tímidamente.
- Ella es mi mami – me presenta – Es bonita ¿verdad? – Clay se limita a asentir con su pequeña cabeza. Rachel llega hasta nosotros.
- Sue – me saluda con su sonrisa impecable – ¿O debo decir, Sra. Carter? Como sea, que gusto verte por aquí, pensé que preferías quedarte en la casa.
- Tenia ganas de un poco de aire – respondo, sin perder el tono amable – Este jardín es bonito, aunque un poco pequeño – comento mientras observo nuestro entorno.
- Sí es un bello lugar, Clay lo adora – observa a su hijo jugar con el mío – Me alegra que se lleven bien.
Clay…
Ahí está otra vez ese nombre, girando en mi cabeza como una llave que no encuentro donde encaja.
Clay.
¿Por qué se siente tan familiar?
- Parece que se han hecho inseparables – digo, observando a los niños reír.
- Los pequeños son así – responde Rachel – No conocen las distancias que los adultos creamos – Observo a la chica, es hermosa. Pero su semblante tiene tintes de tristeza; debido a su expresión, sé que se esfuerza por mantener su máscara de “no pasa nada”. Y cuando habla, es como si midiera cada una de las palabras que dice.
- Me alegra que estés aquí, Rachel – digo, acercándome despacio. Ella se tensa, el gesto es casi imperceptible.
- Gracias – responde – Cole… el Sr. Carter insistió en que era lo mejor.
- ¿Lo mejor para quién? – pregunto con una sonrisa
- ¿Perdón?
- Para ti, para mi… o para él. ¿Lo mejor para quién? – mi tono no cambia, sigue siendo dulce, casi amable.
- Supongo que para todos – responde, bajando la vista – El Sr. Carter solo quiere que todos estemos seguros.
- Ah, claro – respondo, con una risa ligera y me inclino sobre ella – Cole y su manera tan… particular de mantenernos seguros a todos – no responde a mi comentario. Se limita a observar a los niños a la distancia.
- Dime algo, Rachel.
- ¿Sí?
- ¿Hace mucho conoces a Cole? – la pregunta cae como piedra en el agua. Sus labios se abren, pero tarda demasiado en responder.
- Un tiempo… suficiente – dice por fin
- Qué curioso – susurro – Yo también creí conocerlo suficiente – me enderezo y sonrío de nuevo.
- No entiendo… ¿hay algo en especial que quiera preguntarme?
- Si él tuviera que elegir entre tú y yo – empiezo la oración, mirando cada gesto de su rostro, observando como su máscara se cae a pedazos; porque sabe lo que estoy a punto de preguntar - ¿A quién crees que elegiría? – me ve directamente por primera vez en toda nuestra charla - ¿Elegirá a su Ex esposa? O… ¿A su prometida? – su expresión me sorprende. No es de ira, ni celos… es miedo, miedo puro. Pero ¿miedo a que? La observo regresar su mirada a Clay y luego, su mascara vuelve a su lugar. Sé que no lograré sacarle nada más – Nos vemos, Rachel – llamo a Ethan con un movimiento de mi mano y luego, ambos entramos de vuelta a los pasillos.