Ya había pasado una semana desde que Jared se había ido con su grupo, y supuestamente, volvía aquel día por la noche, aunque Adam me dijo que no me confiara mucho, pues muchas veces se retrasaban en llegar. Sabía que él se iba aquella semana y no quería que se fuera. El entrenamiento había sido menos pesado, pero aun hacía terminaba agotado cada día. Mi cuerpo tenía que acostumbrarse a ello. Cuando terminé de cenar y de ayudar a Laura a limpiar, me fui a mi habitación a dormir. Estaba muerto y la verdad era que aunque quería quedarme a esperar a Jared, me daba la impresión de que llegaría demasiado tarde. Me quedé profundamente dormido apenas apoyé mi cabeza en la almohada, hasta que unos golpes algo desesperado en la puerta me despertaron. -¡Sam! ¡Sam! ¡SAM! ¡SAM!- escuchaba

