Poco a poco abrí los ojos, sabiendo claramente donde me encontraba. Desde que había despertado sabía dónde y con quienes estaba. No sabía si aquello era bueno o malo, solo me sentía medianamente bien. Bien con ellos. Bien con las personas que, en algún sentido, había logrado salvar de lo que ellos mismo habían creado, pero que ellos tampoco tenían la culpa. -¿Estas bien?- me preguntó Tobías, quien se encontraba a un lado mío. Giré mi rostro y lo contemplé. Con su típica sonrisa en sus labios, a todos engañaba, pero a mí no. Sabía todo lo que estaba sufriendo en su interior. Sabía qué sentía y cómo sus sentimientos poco a poco iban hundiéndose más y más. Volví mi rostro hacia la ventanilla y contemplé en gran desierto que se extendía a todos lados. Siempre había odiado ese tipo de

