Samuel… Espero a que la puerta principal se cierre antes de atreverme a salir de mi dormitorio. Escucho el motor del auto sé que es ella y se está alejando por la entrada larga, y solo entonces respiro hondo. Perfecto. Ya se fue a trabajar. No estoy orgulloso de evitarla… pero tampoco sé cómo acercarme después de lo que hice. Bajo al comedor con cuidado, hago girar las ruedas despacio, intentando parecer normal. Edie aparece enseguida con el desayuno, como todos los días, impecable y puntual. —Buenos días, señor Donovan —dice ella mientras deja el plato frente a mí. —Buenos días —respondo, enderezándome. Ella aprieta los labios como si estuviera evaluando mis niveles de miseria. Lo detesto… porque siempre acierta. —La señorita Nyla regresó un poco tarde… por la noche—dice, sirviénd

