Currie. Su figura bloqueó mi camino de repente, como si hubiera surgido del aire. Antes de que pudiera reaccionar, me rodeó con los brazos y me apretó contra su pecho. Mi cuerpo entero se congeló. Automáticamente. Como si estuviera programada. —Nyla —me dijo con la voz emocionada—. Qué bueno encontrarte. Te extrañé tanto… te amo. Su olor, sus brazos, su seguridad… todo me hizo retroceder a meses atrás, cuando yo pensaba que él era mi futuro, que eramos felices y que podíamos tener una familia y una vida juntos, ser felices… El beso con Samuel vino a mi mente. Lo empujé. —¿Qué haces aquí? Currie sonrió como si mi reacción no significara nada. —Vine a buscarte. —Miró el edificio detrás de mí—. Felicidades, encontraste un buen trabajo. Se ve que te está yendo bien. —No tienes na

