—Rompió con todo —dijo al fin—. Con su familia. Con su apellido. Todo por ser libre. Asentí. —Sí. —Eso es… —buscó la palabra— admirable. Había algo más detrás de su expresión. Algo introspectivo, quizá incluso doloroso. Como si comparara la historia de Jenna con su propia vida. Me incliné hacia él, apoyando una mano sobre su brazo. —¿En qué piensas? Él parpadeó, volviendo a mí. Después sonrió, apenas, y sacudió la cabeza. —En nada importante… —susurró. Me acerqué más, hasta que mi frente rozó la suya. —Samuel. Mis dedos se deslizaron suavemente por su mandíbula, sintiendo el leve temblor bajo su piel. Él respiró hondo. Cuando me miró, era como si sus ojos se hubieran oscurecido. —Tu amiga es increíble —murmuró—. Pero no quiero que pierda el tiempo con Rob. Él no toma nada en se

