Solo por un instante quería ser feliz, solo por instante quería olvidarse de todo y disfrutar de las pequeñas caricias que hacía Alexander en su cabello mientras se encontraba recostada en su regazo sobre el sofá, iluminados por la chimenea prendida frente a ellos. Helena se removió entre sus brazos haciendo que Vance se quejara un poco por el dolor de la herida de su abdomen. —Perdón... —Descuida. —Movió sus manos restando importancia y sonrió. —¿Qué ha dicho el doctor? —preguntó un poco preocupada. —Pronto me quitarán los puntos y estaré como nuevo. —Sonrió de nuevo subiendo su mano hasta la nuca de la rubia y empujó suavemente su rostro hacia el suyo besándola castamente—. Todo estará bien —lo dijo en muchos sentidos. —Lo sé, pero... —Sopeso. No podía quitar la incertidumbre de su

