En otro lado de la ciudad... Magnus estaba sentado en una amplia terraza privada, con vista a la ciudad. El cielo estaba nublado, igual que su cabeza. Frente a él, una copa de vino que no había tocado, y el cigarro que llevaba en la mano estaba apagado desde hacía minutos. El aire fresco no lo calmaba. Su cuerpo estaba relajado, pero su alma, no. Tenía la mandíbula tensa. Las piernas cruzadas, el ceño fruncido. Miraba a lo lejos, pero no veía nada. Todo le parecía estático, como si el tiempo hubiese decidido burlarse de él. — ¿Señor? — Preguntó uno de sus hombres, acercándose con cautela. — ¿Todo bien? Magnus no respondió de inmediato. Dio una calada al cigarro, luego habló sin mirarlo. — ¿Tú crees en las corazonadas? — El hombre parpadeó, sorprendido. — ¿Perdón? — Corazonadas. Conex

