MARÍA: ÁNGEL Y DEMONIO

2773 Palabras

El peculiar sonido de la gramilla desvió mi concentración. Melina estaba de regreso con su termo hasta el cuello de agua caliente y por vez primera se asomaba en su cara una franca mueca de alegría. "Que falte cualquier cosa, pero no el café", dijo mientras volvía a ocupar su lugar a un metro y medio de mí. El imperceptible movimiento de mis labios, a modo de respuesta blanda, le debió haber tocado alguna fibra, alguna alerta roja en su corazonada de mujer. -No te ves bien, dijo con la misma expresión física con la que me cuestionó algún asunto que no se me venía a la memoria en ese instante durante el almuerzo en "La Estampida". -Sí, me siento bien. Sólo pensando y sacando algunas conclusiones. Melina se llamó al silencio, no por un respeto póstumo, sino por intentar comprend

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR