Alejandro
Me fui dejando el corazón con esa mujer. Manejé con una sonrisa en el rostro, aún cuando el tráfico estaba pesado, las personas expresadas, los semáforos llenos con gente esperando para cruzar la acera, los claxon de los autos sonando sin parar. Normalmente madrugo para ir al trabajo y salgo muy tarde para evitar el estrés del día. Pero, esta bien. Supongo que debo acostumbrarme a que algunas cosas van a cambiar, después de todo ahora tengo una hermosa mujer a mi lado.
Tiempo después estaba en mi empresa para encontrarme con un Camilo más enérgico que de costumbre
— ¿Que sucede contigo? — Le pregunto al susodicho.
— ¿Por qué lo dices?, todo normal. — Estaba haciendo lo mismo que yo, evadiendo.
— Normal mis huevos, habla!! ¿que te paso este fin de semana?.
— ¿Somos siameses y no estaba enterado? — Ríe y la respuesta a su pregunta es tal vez, en muchas ocasiones no es necesario que digamos alguna cosa, simplemente el otro lo sabe y ya.
— Habla de una vez... — A él le estaba sucediendo algo.
— El viernes conocí a una chica tan, pero tan guapa. Estaba con tu chica en la discoteca. ¿Por cierto, que fue todo ese Show que armaste? — Respiré profundo, ahora yo debía dar explicaciones o no acabaríamos con el tema hoy.
— La chica que saque del bar es mi novia y futura madre de mis hijos, no podía dejar que otro la manoseara. Listo. Ahora tu turno. — Si, muy territorial y me importa un comino.
— ¿Desde cuando tú actúas así y por una par de piernas? Con esta chica nada solo bailamos tomamos uno que otro trago y la llevé a su casa. — Camilo ríe a carcajadas por mi nuevo comportamiento y luego onfiesa algo que en serio es muy raro.
— Desde que la conocí a ella. Ya llevábamos un par de semanas hablando, tenía pensado pedirle formalizar y la veo hay... me enfurecí. — Río y luego indagó un poco más sobre su confesión. — No te cogiste a esa mujer en la primera noche waao eso sí que es novedad. — El es un playboy declarado, estos no pierden oportunidad.
— Debes presentarme con ella debe ser muy espacial para haber derretido el hielo de tu corazón. — Asiento, obvio le presentaré a mi morenita. — Amigo con esta mujer simplemente pasaron así las cosas me divertí de otra manera, ella es coqueta, chistosa, amable y tierna. Sin duda vale toda la maldita pena, solo cambiamos los números y nos vimos el fin de semana y hoy almorzaremos juntos. — Esto debe ser una jodida broma.
— Te la presentaré cuando sea momento y tú promete hacer lo mismo con tu chica. Disfruta tu almuerzo yo tengo una reunión con los inversores de la empresa Clasic Blue. — No quise agregar nada más, no podía criticar cuando a mi el amor también me estaba atacando con todo. Entiendo que estas cosas simplemente pasan. Ahora debía enfocarme en el trabajo y sacar adelante esta empresa.
— Sí, aquí te traje los contratos, debes revisar todo antes, ya yo los revisé te hice algunas notas da tú el visto bueno. ¡Mucha suerte!! — Como siempre adelantandome el trabajo.
— Bien, me ocuparé. — El playboy puede ser muy rumbero y conquistador, pero hace un excelente trabajo, es demasiado bueno en lo que hace y es por eso que es el vicepresidente y la cara pública de esta empresa. Odio salir en la prensa o asistir a esas reuniones de mierda protocolaria. Me quedé trabajando perdido en esa pila de papeles, mi secretaria no hacía más que dejarme más y más tareas.
— Sr. En media hora es la reunión en el restaurante xxxx si no sale ahora llegará tarde. — Aquí ella recordándome mis obligaciones.
— Gracias por avisarme, se me fue el tiempo. Por favor, te encargo estas carpetas y organizar mi oficina. — Salí apresurado al restaurante, era la primera vez que iba al lugar que por cierto estaba cerca de la editorial donde trabaja mi chica, al llegar estacionó y me encuentro con los inversores nos saludamos afuera del sitio e ingresamos el lugar en medio de una charla amena, ellos eran contemporáneos conmigo así que eso hacía la mitad del trabajo. Trabajar con Señores aunque es gratificante por que aprendes de ellos, tu paciencia es puesta aprueba por que hay algunos muy quisquillosos. Esperando que nos asignarán una mesa la vi... y mi humor cambió, mi vista se nubló y juro que use todo mi autocontrol para no hacer un puto escándalo e irmele a golpes al imbécil que esta tocando a mi mujer y ella muy feliz hay recibiendo esas caricias. El hombre era su mejor amigo estaban uno en frente del otro el poniendo un mechón de cabello detrás de su oreja y tocándole las manos. Parecían una pareja de enamorados... Las palabras de uno de mis acompañantes me sacó del letargo en el que andaba y como si fuera efecto de la mirada que le estaba dando a ese par giraron sus cabezas hacia mí. Ella se sorprendió al igual que él, negué con la cabeza y me fui a la mesa asignada.
Estaba en el trabajo y aunque quería ser impulsivo sabia que después tendría mi momento, si quiero ser invasivo, si quiero ser territorial en todo si esplendor, pero debo controlarme, pues aún no tengo a Anahi donde la quiero tener. No hay nada aún que la até a mí y no quiero que por mis impulsos ella se alejé y pierda lo que he ganado en tan poco tiempo. Ella será mía y para eso debo tener paciencia, solo un poco. Su amigo está enamorado de ella, su mirada me dice que es así, mi instinto de hombre también y esa es una de las razones por las que tampoco puedo ser violento o agresivo. Mierda, mierda...
Ya ubicados en la mesa asignada empezamos con nuestro negocio, ella salió del lugar con ese hombre tras ella, en mi mente estaba calculando todo y diciéndome a mi mismo que debía calmarme, pero mi rostro no ocultaba ni un poco mi molestia eso hacía que mis socios mal interpretarán la situación, es por eso que Camilo es mejor para estas cosas, tener tanta gente a mi alrededor de por sí que ya es mucho para mí y ahora con esa mujer y su amiguito era mucho para mí. Sacudí mis pensamientos y me concentré en los hombres frente a mí, esto era un proyecto que necesitaba sacar adelante y también uno muy importante para él futuro de mi empresa, debía concentrarme...