Es increíble como el día puede cambiar tanto, llegué con miedo esta mañana por el señor Anderson y su mal genio, después tuve el altercado con el manilargo de Wilson, me convertí en secretaria y ahora ayudo a cerrar negocios, ¿cómo fue que pasó todo esto?- -Vámonos, tengo hambre.- escucho al señor Anderson, tomé mi bolso y corro hacia el ascensor, tomaría el de empleados pero él me sujetó del brazo, hizo que me subiera al suyo, lo cual me hace pensar en el viernes que salí al club con Jimena, él se subió conmigo al de empleados.- Mientras el incómodo silencio se apodera de los dos mi celular suena rompiéndolo. -Hola bebé.- -Mamá iré por ti.- menciona Andrés.- -No cariño aún no, tengo que hacer unas diligencias con el señor Anderson y después me iré a casa.- -¿A dónde irás?- -Aún n

