La cuarentena no fue nada fácil para Belmont, tampoco las noches de desvelos, trato de ayudar en todo lo que podía a su esposa, algo que ella agradecía, verla cada día como su cuerpo vuelve a la normalidad, recuperando las curvas que lo ponen loco. Trata de no pensar en sexo cuando está junto a ella, porque siente que la puede tomar a la fuerza, aunque sabe que ella no se le negara, pero no sería justo. —Han pasado treinta días amor. —Si, como vuela el tiempo, el bebé cada día se pone más activo. —Si más en la noche, ya estoy haciendo que le preparen el dormitorio y que una de las chicas con experiencia en niños duerma en la misma habitación. —Estás reflexionando en sacar al bebé de nuestra habitación. —Él debe tener su propio espacio, Isabelle sabes que nosotros debemos recuperar nue

