LIORA Pov
Las puertas del ascensor se abren y me reciben unos cambiaformas que hablan entre ellos en el pasillo. Sonríen al pasar a mi lado. Algunos incluso se detienen y se presentan. Me cuesta un minuto relajarme lo suficiente como para estrecharles la mano en lugar de limitarme a asentir brevemente, pero al final le cojo el truco.
Hacía demasiado tiempo que no tenía una interacción positiva con una manada.
Entramos en la cocina y los olores me transportan a una época más feliz. Mi hermana y yo corriendo por los pasillos, colándonos en la cocina para robar postres. Escondiéndonos en los armarios enormes para poder robar más.
Pensándolo bien, estoy segura de que la señorita Mary y los demás probablemente nos detectaban por el olor y aun así nos dejaban robar los postres.
Después de saludar al personal de cocina y llevarme unas galletas, empiezo a sentirme abrumada y algo ansiosa ante la idea de ir a otro piso o encontrarme con otros cambiaformas hoy, así que decido que lo mejor es volver a mi habitación.
Tengo mucho en qué pensar y quizá deba hacer una o dos listas más sobre si quedarme o irme otra vez. También me gustaría hablar con Eric sobre reconectar con mi lobo.
Sin embargo, puede que no lo consiga, porque al abrir la puerta me recibe un precioso cambiaformas lobo… pero este es Carson, no Ronan.
—Bueno, hola, bombón. Eres justo a quien estaba buscando. Bueno, en realidad estaba buscando a Ronan, pero prefiero pasar tiempo en tu compañía, princesa.
Hay algo que he aprendido sobre el beta de Ronan: definitivamente es un ligón.
Paso junto a él y abro mi puerta, haciéndole señas para que entre. Me siento en el sofá y él me sigue rápidamente. Le paso una galleta y él sonríe, bendiciéndome con la vista de sus hoyuelos.
—Así que… ¿sales de tus habitaciones sola por primera vez y decides meter la mano en el tarro de galletas en lugar de venir a verme? Oh, Liora, cómo me hieres.
Eso le vale una sonrisa… pero también una almohada en la cara.
—Oh, es combativa. Me gusta. Pero al fin y al cabo, no vine aquí para flirtear contigo. Vine a pasar un tiempo contigo, a conocerte. Tal vez hacerte algunas preguntas que podrían ser difíciles de responder.
Esa declaración me pone ansiosa, pero responder a sus preguntas es mejor que morir de aburrimiento.
Asiento con la cabeza y él me sonríe.
—Genial. Empecemos. Primero… ¿alguna vez te he contado sobre mi tiempo en Nevada? ¿Cómo me desperté vagando borracho por un callejón después de mi trío con enanas? No enanas de verdad, ojo… sino cambiaformas muy bajitas.
Hace un gesto con la mano mientras continúa.
—En fin, una hizo esto con la lengua y luego, cuando la otra me metió el dedo en…
Se detiene de repente y me observa.
—Espera. ¿Por qué estás tan roja? ¿Te lo hicieron a ti también? Al principio fue raro, pero luego me gustó.
Mis ojos deben ser del tamaño de platos mientras asimilo cada palabra que acaba de decirme.
La confusión desfigura mi rostro y me doy cuenta de que niego con la cabeza involuntariamente, con el ceño fruncido.
Me quedaría sin palabras… si no fuera ya muda.
Entonces, unos sonidos extraños resonaron en la habitación.
Suaves al principio… pero cada vez más fuertes.
De naturaleza femenina.
Me quedé completamente impactada cuando me di cuenta de que los sonidos provenían de mí misma.
Y de que, en realidad…
me estaba riendo.