Profesional...

1627 Palabras
POV MAR Me despierta la enorme necesidad de agua, luego… el dolor de cabeza me golpea fuertemente. - Auch… - al moverme, me duele la cadera y la entrepierna. Intento abrir los ojos a pesar del malestar que la luz me produce. Cuando logro hacerlo, observo la estancia con cuidado. La habitación blanca y decorada lujosamente me parece totalmente extraña; la luz del sol entra por el hermoso balcón del lado derecho, las puertas están abiertas; permitiendo que el viento fresco de la mañana entre en la estancia - ¿Dónde carajos…? - ¿Hhhhhmmm? – siento un movimiento a mi lado, giro mi cabeza con cuidado y me quedo helada. - ¿Asthon? – susurro. Noto que no tiene camisa y luego reviso mi propio cuerpo – Ay no… no… - me dejo caer nuevamente sobre la cama, agobiada mientras mi sien palpita como loca. No hicimos nada ¿verdad? Los recuerdos borrosos de anoche inundan mi mente, pero solo lo recuerdo a él semidesnudo sobre mi y placer… más placer del que me hubiera imaginado en mi vida. Giro mi rostro hacia él nuevamente, su cabello n***o cae desordenado por su frente; parece dormir plácidamente – Bueno… es todo un semental, de eso no hay duda – susurro y alargo mi mano para poder tocar su rostro – Lo hecho, hecho está y la verdad… lo disfruté – la piel de su rostro es muy suave. Analizo todas sus facciones con cuidado, la mayoría del tiempo suelo ignorar lo hermoso que es. Él se mueve y retiro rápidamente mi mano de su rostro, me cubro con la sábana y pretendo seguir durmiendo. - Carajo… - dice. Lo siento moverse y ruego para que mi estúpido parpado no se mueva nerviosamente - ¿Mar?... ¿Qué carajos…? – siento como se levanta de la cama; entreabro mis ojos con curiosidad y veo la parte trasera de su cuerpo desnudo, incluso es bello de espalda. Abro los ojos cuando él desaparece de la habitación. ¿Qué hago? ¿Me voy? ¿Dónde está mi ropa? Miro alrededor, pero no hay nada… ¿Dónde se supone que me desnudé? Cuando escucho sus pasos de vuelta a la habitación, vuelvo a fingir que duermo – Sé que estás despierta – aunque ya lo sepa, me niego a abrir los ojos - ¿Mar? ¿Es enserio? – suspira profundamente cuando sigo con los ojos cerrados – Voy por algo para la resaca, ahora vuelvo – escucho el clic de la puerta al cerrarse y me siento inmediatamente – Era sencillo ¿No? – comenta con la mano en la cerradura de la puerta. - ¡Aaaahhh…! – me cubro de pies a cabeza con las sábanas .- ¡Idiota! - Mar… sé que esto es raro, pero somos adultos; podemos manejarlo. - Es vergonzoso – comento desde mi refugio bajo el edredón. - Escucha, lo manejaremos como tu quieras ¿Okay? – me descubro el rostro para poder verlo, lleva puesto ropa deportiva. - ¿Enserio? - Sì, tú… solo dime como quieres que reaccione. - No puedo pensar ahora, pero… quiero mi ropa – él observa la habitación, pero no hay nada. - Espera aquí… - ¡Hey! ¿Sabes en dónde está? - Sì… - tras decir eso sale de la habitación. Me quedo en total silencio, él quiere que yo decida.. pero, nunca había estado en esta situación ¿Cómo se supone que deba reaccionar? No puedo decir que se aprovechó de mí, porque recuerdo perfectamente bien como me abalancé sobre él – Idiota, estúpida… tonta… ¿Cómo se te ocurre? - Aquí está tu ropa – la coloca al pie de la cama – Pero, no creo que puedas usarla. Si quieres puedes usar mi ropa, puede que te quede grande; pero te llevaré a casa y nadie tiene que notarlo. - No es necesario. - O puedo comprarte nueva así… - Estoy bien, solo necesito una ducha – él parece apenado. - Claro, es esa puerta – señala la puerta – Yo… esperaré afuera, podemos desayunar juntos ¿te parece? - Está bien – parece querer añadir algo más, pero se contiene – Bueno… te doy tu espacio – cuando sale de la habitación, me envuelvo con la sabana y tomo mi ropa. Corro hacia la puerta que me señaló y cierro con seguro. - ¿Qué carajo? ¿Este es el cuarto de baño? – el lugar es de un gris oscuro, dos lavamanos separados y la ducha…parece ser una capsula… hay dos duchas, una pantalla del tamaño de una televisión está situada justo al medio de ambas duchas, un panel de control y un montón de artefactos que no logro identificar. Me acerco y noto que no hay perilla para encender la regadera - ¡Lo que me faltaba! – me enfado y empiezo a presionar botones a lo loco - ¿Qué carajos es esto? ¿Una maquina del tiempo? - ¿Mar? – Asthon me llama desde la habitación – Lo siento, no quiero molestarte, pero… la ducha solo enciende con mi huella digital. - ¡¿Qué?! ¿De que carajo hablas? - Lo siento, es un prototipo en el que estoy trabajando y… - ¡Cierra la boca! – salgo de la ducha-capsula, tomo una de sus batas y abro la puerta – Estas de broma ¿verdad? - No, jamás bromeo con… olvídalo ¿puedo pasar? - Sì – me aparto del umbral y él se adentra en la habitación, coloca su huella en un sensor y la maquina parece cobrar vida; se encienden luces por todos lados, la pantalla de la televisión y una melodía empieza a sonar. - Puedo programarla para que se apague sola ¿Cuánto te tardas en ducharte? - No lo sé, no tomo el tiempo – Asthon ladea su cabeza, como si la idea le pareciera rara. - ¿Agua fría? - No - ¿Cuántos grifos quieres que funcionen? – suspiro desesperada. Pero me gana la curiosidad. Me acerco y observo la capsula con detenimiento. - Esto es hermoso – susurro mientras veo la extraña ducha. - ¿En verdad lo crees? - Sì, es muy ingenioso. Pero no creo que sea muy comercial, debe costar una fortuna. - Bueno… - La persona que lo diseñó en verdad es muy lista, ha pensado en todo – menciono mientras presiono unos botones de la pantalla. Siento como me toma de la cintura y me pega al vidrio tras mi espalda - ¿Qué haces…? – su mano recorre mi cuerpo desde mi cintura hasta mi nuca, me sujeta con fuerza y luego se inclina para besar mi cuello, reprimo un jadeo al sentir su aliento en mi piel – Oye… no creo que sea buena idea repetir esto – Al escucharme, se aparta rápidamente hasta el otro lado de la ducha. - Lo siento, fue un impulso. - Está bien – su rostro sonrojado es aún más hermoso, porque sus ojos brillan con más intensidad. - De ahora en adelante, nuestra relación será estrictamente laboral y de amistad… esto nunca volverá a pasar, te prometo…. – No lo dejo terminar, esta vez soy yo quien se abalanza sobre él, aprisionándolo contra el vidrio con un beso profundo, él me corresponde; pegándome más a su cuerpo. Introduce sus dedos en mi cabello y tira suavemente de mi cabeza hacia atrás, tomando mi boca salvajemente. Mi cuerpo arde en partes que jamás pensé que ardería. Quito su camisa, dejando al descubierto su torso; pero no me deja contemplarlo. Se deshace del nudo de mi bata con facilidad, me toma del trasero y me pega a la pared mientras enrollo mis piernas en su cadera – Sujétate – jadea, sujeto sus hombros y él se abalanza contra mis pechos. - ¡Ah…! – reprimo un grito cuando siendo su lengua sobre uno de mis pezones. Siento como se deshace de sus pantalones cortos y luego se desliza dentro con facilidad. - Creo que estamos hechos a la medida – susurra sobre mi piel. - Yo creo que eres muy grueso para mi – respondo y él suelta una risita que me da años de vida. - ¿Te duele? - Me encanta – ante mi respuesta, empieza a embestirme mientras muerde mis pezones. El placer me deja totalmente en blanco, mi cerebro se resiste a funcionar; solo quiero que continue… quiero sentirlo solo a él. Es el dolor más placentero que he logrado experimentar en mi vida, mi cuerpo se tensa a su alrededor; como si un remolino de placer creciera en mi vientre. - Aguarda… aun no – gime. Pero no tengo fuerza para responder, una avalancha tan intensa de sensaciones me arrastra mientras me aferro a sus hombros, enterrando mis uñas en su piel. Siento como él crece dentro de mi y luego me llena de su calidez haciendo que mi orgasmo tarde más – Ah… carajo – sus gemidos son la segunda cosa más linda que he escuchado en mi vida. Jadeantes y sudorosos, esperamos mientras nuestros cuerpos se calman; justo en esa posición. - Ahora sí… después de esta vez, no lo volveremos a hacer ¿entiendes? – él me dedica una sonrisa ladeada y acomoda mi cabello tras mi oreja. - ¿Nos duchamos juntos? – su voz es tranquila, pero su agarre en mi cuerpo es fuerte. - Asthon ¿Escuchaste lo que acabo de decir? - Lo escuché. - Bien – me baja con cuidado, separando nuestros cuerpo y besa mi frente. Luego, el agua tibia empieza a caer sobre nosotros; como si fuera lluvia. Lo observo mientras el agua recorre su piel… y creo que la mejor solución es alejarme de él, es un peligro andante.
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