POV Asthon D.S.
Mi mente capta el movimiento de su mano mientras desliza su firma por el acta de matrimonio para luego, verla sonreírme abiertamente.
-
Sr. ¿Está seguro de esto? – le dedico una mirada irritada a uno de mis abogados.
- ¡Lo sé perfectamente bien! ¡Hip!... – me inclino para poder estampar la firma en el documento lo mejor que mi embriaguez me lo permite.
- ¡Listo! lHushraaa! – Mar celebra dando saltitos que luego, la llevan a casi caerse al suelo.
- ¡Cuidado! – la tomo de la cintura y los abogados nos guían fuera de la oficina del notario.
- Ahora somos esposos ¿verdad? – Mar tiene una sonrisa deslumbrante y sus ojos brilla. Aunque no sé si es por el alcohol o por la alegría.
- Sì, lo somos – respondo mientras intento que ambos subamos al auto.
- Oye… ¿estamos en las vegas? – pregunta observando nuestro entorno – Ese teatro se vio muy real…. Pero ahora que lo pienso, si fueran las vegas; Elvis hubiera oficiando la boda – deja salir una risa – Sì, él sería perfecto – se recuesta en mi hombro.
- ¿Qué quieres hacer ahora? – pregunto
- Es nuestra noche de boda ¿verdad? – se aferra a mi brazo derecho con fuerza – Vamos a disfrutar la noche – ella continúa balbuceando cosas sobre bodas falsas, Elvis y la renuncia de Leah. Para ser sincero, mi mente apenas puede seguirle el hilo a sus conversaciones; debido a que estoy ocupado pensando en mis propias incoherencias. Como por ejemplo ¿Cómo terminamos en este auto? ¿Por qué mis abogados están acompañándonos?... bueno, ¿Qué más da? Quiero dormir…
- Llegamos señor – informa el chofer
- ¿A dónde? – cuestiono mientras lucho por no quedarme dormido.
- A casa – la respuesta me complace y al intentar salir del auto, siento como alguien cae de bruces sobre el sillón - ¿Mar? – veo su cabellera rubia mientras intenta quitársela de la cara.
- ¿Ya llegamos? – quiero preguntarle el motivo por el cual está en mi auto; pero tengo tanto sueño…
- Sì – respondo y le ayudo a ponerse de pie; ambos caminamos y tropezamos hasta llegar al ascensor.
- No creo que aguantes – menciona
- ¿Qué cosa? – enfoco mi vista al numero estático de la pantalla que marca el primer piso.
- Nuestra noche de bodas – siento como golpea mi antebrazo – Los hombres son unos débiles cuando se trata de eso.
- No entiendo lo que quieres decir – respondo manteniendo mi vista en el numero 1 – Y… ¿Por qué no avanza esta cosa?
- Lo que quiero decir… solo he estado con un chico en mi vida – continua, ajena a mi creciente frustración de ver aún el 1 en la pantalla – Él fue mi único novio… creo que ya lo conociste. Sì, hablo de Adrián. Bueno, pues te cuento…
- No quiero que cuentes nada que no sean los números de esta pantalla – digo señalando el bendito número ¡que no se mueve!
- Él me presionó mucho para que estuviéramos juntos, ya sabes; íntimamente – susurra la última palabra – Y un día, estaba sola en casa y dije… ¿Por qué no? Todos mis amigos ya lo habían hecho…; el punto es que lo llamé para que viéramos películas y comiéramos algo (claramente, esa no era mi intención; quería tener finalmente algo de acción) Y pues allí estábamos, besándonos mientras nuestro libido estaba tan alto como un avión y cuando por fin llegó el momento, él se colocó protección y entró…
- Yo también quiero entrar en mi casa y dormir – comento mientras el 1 de la pantalla empieza a cambiar de color.
- Me dolía, pero no quería que se detuviera porque también me gustaba – continua sin prestarme la más mínima atención - Y repentinamente, gritó y se puso de pie; al principio creí que mis padrea habían vuelto y nos habían descubierto, pero él seguía gritando y fue allí cuando noté que el globito estaba cubierto de sangre. Me asusté pensando que era mí, pero al revisarme; estaba perfectamente bien.
- Lo que no está bien es este ascensor ¿Por qué no sube? – le doy un golpe al panel de control y con eso, el condenado aparato empieza a funcionar - ¿Qué carajos le pasó para que no funcionara?
- ¡Eso mismo me pregunté yo! ¿No se supone que la de la sangre debía ser yo? Pero él no paraba de sangrar, tuve que llamar a su padre y explicar la situación; luego lo llevaron al hospital y ya no supe nada de él – cuando por fin llegamos a mi departamento, salgo de ascensor tan rápido como el alcohol me lo permite – Te digo todo esto para que estes preparado.
- ¿Preparado para qué? – Lo ultimo que veo antes de caer al suelo, es el hermoso cabello rubio de Mar. Ahora está a horcajadas sobre mi con ese brillo en los ojos.
- Tengo sueño… - intento ponerme de pie, pero se abalanza sobre mì; tomando mis labios en un beso intenso con sabor de cerveza.
- Sì sangras o te duele, dímelo – dice para luego empezar a quitar mi ropa con tal agilidad que me sorprende, la nube de sueño se ve reemplazada por una de deseo. Quito su blusa y muevo mis dedos con agilidad sobre su cremallera, no sin antes acariciar su intimidad - ¡Ah!...
- ¿Señor? – escucho la voz de mi mayordomo
- ¡Largo! – grito y él se apresura a regresar por donde apareció.
- ¿Quién…? – la tomo de la cadera y la giro, pegando su espalda al suelo.
- Nadie… solo mírame a mì – pido y sus ojos verdes me enfocan. Es como una ninfa, una hermosa ninfa. Deslizo mis manos desde su cadera, cintura hasta sus senos; la siento retorcerse bajo mi cuerpo, buscando roce con mi deseo punzante – Te deseo… - susurro mientras deposito un beso en su vientre.
- Te deseo Asthon… - susurra en respuesta
- No, dime Kavin – pido y ella frunce su cejas con desconcierto – Me gusta más ese nombre – y tras decir eso, me deshago de su pantalón. Sus bellas piernas quedan al descubierto poniéndome más duro. Bajo mi cremallera y me coloco en medio de ellas.
- ¿Ya vas a entrar? – pregunta sacándome una sonrisa.
- A diferencia de ese inútil, yo sí se como complacer a una mujer como tu – acaricio su centro con la yema de mis dedos haciéndola gemir y retorcerse en el suelo, bajo mi cuerpo. Carajo, esto me encanta… ella me encanta. Me inclino, apartando una copa de su sostén y chupo su pezón.
- ¡Ah… Agh…! Asthon… - me detengo en seco y la miro al rostro. Ella me dedica una mirada de desaprobación.
- ¿Cómo me llamaste?
- Ka… Kavin… - sonrío ante su sumisión
- Buena chica – aparto su braga e inserto dos dedos en su interior. Suelta grititos y gemidos mientras mueve sus preciosas cadera en busca de más. Regreso mi atención a su busto mientras muevo mis dedos dentro y fuera de su delicioso centro, empieza a succionar mis dedos y sonrío al saber que está a punto de correrse. Baña mis dedos mientras grita que no me detenga, su orgasmo la golpea tan fuerte que su cuerpo tiembla bajo al mío; tira de mi cabello mientras está en el limbo. Estoy casi arrepentido de que mis dedos hayan tenido su primer orgasmo.
- ¿Qué… qué fue eso? – pregunta jadeando
- Un pequeño orgasmo – respondo sacando mis dedos de su interior, ante su atenta mirada. Chupo mis dedos – Sabes tan bien como pensé – me enternece ver el asombro en su rostro – Y ahora, sí voy a entrar – libero por fin mi falo doliente de deseo. Arrastro mi mano por su centro húmedo, llenando todo lo que puedo mi mano con sus fluidos para luego bañar mi deseo con ellos. Quito sus bragas y me adentro en sus pliegues rápidamente.
- ¡Carajo!... Duele… - me hubiera preocupado, de no ser porque acaba de aprisionarme en su interior con sus piernas – Sigue… - susurra. La tomo por la cadera, levantándola levemente y empiezo a moverme, sus pechos saltan con el vaivén de mi cadera, dándome una vista exquisita de su cuerpo. La escucho gemir descontroladamente mientras cierra fuertemente los ojos y grita con desesperación que no me detenga. Aprieto su cadera fuertemente mientras golpeo el punto que la vuelve loca, sus paredes se tensan apretándome aún más, queriendo exprimir mi deseo – Sì, sí… sí… - susurra acompañada del sonido de nuestra piel encontrándose. Se corre nuevamente, esta vez bañando mi polla con su liberación - ¡Ah… sí! – antes de que termine, acaricio su clítoris y la embisto con mis fuerza - ¡Ah…Asthon! - Ignoro el hecho que acaba de llamarme de la manera incorrecta y sigo embistiéndola con fuerza, en busca de mi liberación tan deseada que mis testículos duelen. Cuando se corre por tercera vez, su liquido caliente me lleva al paraíso, es deliciosa.
- Mar… carajo, eres una delicia – gimo mientras la lleno de mi deseo. Ella se ríe por lo bajo y luego cierra los ojos, exhausta. No vuelve a moverse – Oye… ¿Enserio te dormiste? Aun estoy en tu interior… - esta vez soy yo quien ríe por lo bajo – Bien, solo porque eres tú – salgo de su interior, me deshago de mi pantalón, la levanto en brazos y la meto en mi cama, dejándome caer a su lado; también muero de sueño…