Imposible...

1423 Palabras
Igual que siempre, hoy llego tarde al trabajo. Corro por los pasillos intentando pasar desapercibida en mi camino al escritorio, rezo porque Morgana no esté allí; así al menos podré mentir y decir ¿Dónde estabas? como si llevara en mi lugar mucho tiempo. - ¿Tarde otra vez? – doy un saltito y reprimo un grito ante las repentinas palabras - ¡Tonto! – le doy un pequeño golpe a Asthon en el brazo - ¡Me asustaste! - Lo siento. Pero no hay necesidad de que actúes de esta manera, Morgana y Leah están en la sala de reuniones en este momento. - ¿Enserio? ¿Por qué? - Pues… Logan quiere discutir un par de cosas con el consejo – esto no me gusta, no debe ser nada bueno para nosotras. - ¿Qué se trama? - No puedo decir nada, lo sabes – taja mientras se acomoda en mi silla - ¿Por qué vienes tan tarde? ¿No dormiste anoche? – pregunta mientras levanta una de sus cejas - Adrián es un caballero, solo cenamos – le informo mientras lo levanto de un tirón y lo quito de mi asiento. - El perfecto caballero, militar y director de una gran empresa no dio el siguiente paso, ¡que raro! ¿no lo crees? - ¿Quieres dejar de molestarme? – pido acomodándome - ¿No deberías estar con tu jefe en estos momentos? - Está discutiendo con tu jefa en estos momentos, no me necesita – asegura – Esos dos van a matarse un día de estos. - Bueno, ya lo han intentado ¿no? – él me ve sorprendido - ¿Qué sabes tú de todo eso? - Lo básico, pero… la verdad. Logan se ha portado como un villano en toda la palabra. - Lo sé, pero tampoco lo juzgo. - Solo lo asistes en toda salvajada que se le ocurre – le recuerdo. - Es mi trabajo – se recuesta sobre el escritorio – Entonces… ¿vas a seguir saliendo con él? - Pues, sí él me lo pide; claro que lo haré – lo observo arrugar su nariz en una mueca clara de desagrado. - Tus gustos en hombres son terribles – señala – Pero creo que… - se ve interrumpido por el sonido de los tacones de Leah y Morgana. Al verlo, le dedican una mirada fulminante y luego entran en la oficina. - ¿Qué carajo hizo Logan? – Ashton suspira con pesadez y se aparta del escritorio - Será mejor que entres, seguramente te necesite – y tras eso, camina por el pasillo de regreso al ascensor. Obedeciendo su sugerencia, me adentro en la oficina en donde reina el silencio; Leah mira a través de la ventana hacia la ciudad y Morgana simplemente la observa con pesadez. - ¿Qué pasa? – interrogo - Me largo de esta empresa – me informa Leah - Pero… - ¡Ese bastardo ahora es dueño de todo! No me voy a quedar aquí para verlo todos los días – sentencia – Estoy harta de esto. - Es el negocio de tu familia – le recuerdo – No puedes darte por vencida tan fácilmente. - No, esto no vale la pena. Conservaré las acciones que tengo, obteniendo únicamente las regalías y me iré con Jared, viviremos tranquilamente juntos – asegura. A Morgana parece no gustarle la idea. - ¡Leah! – grito intentando hacerla entrar en razón, pero la verdad es que no tengo excusas para convencerla. Puede que tenga razón, su tranquilidad es mucho más valiosa que el dinero y poder de este lugar - ¿Crees que Jared te apoyará? - Estoy segura de eso – no muestra ninguna duda al decirlo, pero Jared… nunca me ha convencido del todo. - No creo que sea la mejor idea, pero sabes que te apoyo en todo lo que necesites – ella me dedica una sonrisa triste. - Yo no apoyo la idea – Ambas la observamos con sorpresa. - Mar, ¿podrías darnos unos minutos? – Leah no aparta la mirada de Morgana - Claro – salgo de la oficina con una pesadumbres enorme. Sì Leah se va de la empresa ¿Me podré quedar en mi puesto? ¿Logan va a despedirme? Intento ocuparme durante el día, después de todo; tenemos muchos documentos que preparar. Al parecer Leah se marcha al final de este mes. Morgana sigue molesta por la decisión, pero no podemos hacer nada para convencerla de lo contrario. Ambas salimos del trabajo en silencio total, tristes e impotentes. - ¡Mar! – me sobresalto al escuchar la voz de Asthon. Él me saluda desde la puerta de salida. - Al parecer se llevan bien – comenta Morgana - Es un tonto agradable – respondo – Se da a querer. - El amor en la oficina puede ser emocionante, pero también puede ser fatal. Ten cuidado – lo dice de una manera melancólica, con la mirada perdida. Sin darme tiempo de responder, se despide con un movimiento de su mano y se marcha. - Oye, eres enorme. No había necesidad de gritar mi nombre para que pueda localizarte – digo al llegar a su lado. - Oh, oh… ¿serás mala conmigo? Si sigues molesta, mejor me voy a casa. - No, vamos cobarde… necesito un trago – tomo el brazo que me ofrece y caminamos unas pocas calles hasta nuestro bar favorito, el lugar está tranquilo debido a que es temprano y la mayoría de las personas no han salido de sus empleos. Nos sentamos en la barra y empezamos a consumir alcohol como si fuera agua. - Dejaras sin licor el lugar, bebe más despacio – me aconseja cuando casi dejo vacía mi botella de cerveza. - ¿Te enteraste de lo de Leah? - Sì, sé que debe ser difícil para ti; pero no te preocupes, te reasignarán o trabajarás para el nuevo director de Marketing - Logan es un idiota – noto que las palabras empiezan a pesarme. - Sì lo es – él también parece contrariado. - ¿Estás bien? - No… no lo sé – responde – Es complicado. - ¿Sabes que nos ayudaría a desestresarnos? – pregunto - ¿Qué? - Sexo – él deja salir una pequeña risa - No creo que logremos siquiera besarnos… - ¡Que asco! No entre nosotros, tonto – respondo rápidamente – Tú con otra chica y yo con otro chico – le aclaro - No tengo otra chica y no me interesa pagar por eso. No me digas que llamarás a tu pretendiente para llevarlo a la cama – hay cierto tono de incredulidad en su voz que hace molestarme. - Claro que no – intento hacerme la indiferente - Que bien, porque creo que está ocupado en este momento. - ¿Cómo lo sabes? – pregunto - Mira discretamente a la mesa del fondo – me giro rápidamente y para mi sorpresa Adrián se encuentra con una chica, parecen muy animados y en confianza. El corazón se me encoje y la decepción me aplasta el pecho. - Este día es un asco – comento para luego acabar mi cerveza de un tirón. - No sabes disimular en lo más mínimo ¿verdad? - Déjame en paz – pido. Pedimos una cuantas cervezas más hasta que ambos empezamos a ver borroso. - Nunca… ¡hip!... creí que… ¡hip!.... encontraría a alguien con… ¡hip!... peor suerte en el amor que yo… ¡hip! – sus ojos azules parecen brillar aún más con el alcohol en sus venas. Me parece adorable que le dé hipo cuando está ebrio. - Lo je… - me lamento – No lo entiengo…. Shomos incredibles – la lengua parece responderme con pereza - ¿Verdad? – está de acuerdo él - ¡hip!... eres, muy hermosa con ese cabello rubio y tus ojos – se acerca a mi y toma mi rostro entre sus manos, acercando su rostro al mío – Yo… ¡hip! Me casaría contigo sin dudarlo. - ¡Mentirra! – le respondo – No lo jarìas – él frunce su entrecejo - Sì, lo haré – toma su móvil y marca un numero - ¡hip!... prepárate, voy a casarme. Te enviaré la dirección y vienes por… ¡hip!... nosotros, date prisa – y tras eso corta la llamada. - Ejes un mala copa – digo riendo – Jamás podríamos cajarnos – termino mi cerveza de un tirón, sobre todo por la hora. ¿Una boda? ¡imposible!
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