- ¿Ya estás lista? – Asthon llega a mi escritorio, al parecer ya ha terminado con su trabajo.
- Un segundo, solo debo terminar de enviar este correo – pido y luego centro mi atención a la pantalla. Debo admitir que el lacayo es un muy buen compañero de platicas, salidas y en general… bastante agradable. ¿Quién diría que seriamos buenos amigos? – Y… listo – presiono enviar y luego me pongo de pie para poder tomar mis cosas.
- Conseguí reservación en uno de los mejores restaurantes – me informa mientras acomoda sus gafas.
- Eso se escucha bien – emprendemos nuestro camino y no me sorprendo al ver su motocicleta – Toma – me lanza su casco extra, me apresuro a acomodarlo en mi cabeza y luego me subo. No olvido la primera vez que me obligó a subirme a esta monstruosidad que ama tanto, la verdad… se siente liberador y te ahorras mucho tiempo de tráfico. Cuando llegamos, recibimos miradas extrañas de los empleados del restaurante; no creo que seamos los clientes habituales a los que están acostumbrados – Logan Cargill – reprimo mi expresión de sorpresa al escuchar que la reservación está a nombre de su jefe.
- Claro, por aquí Sr. Cargill – nos guían con mucha amabilidad a una de las mejores mesas del lugar – La carta – nos ofrece, después de elegir nuestra comida; nos dejan solos.
- ¿Logan Cargill? – pregunto mientras sonrío
- Dije que conseguí la reservación; nunca dije que estuviera a mi nombre – se defiende
- ¿La empresa paga por esto?
- No, lo hará Logan – me informa, pero no sé si es verdad o no - ¿Tu hermano ha estado mejor? – mi sonrisa se borra
- Se niega a hablar del tema – respondo – Hace un par de días, regresó de la escuela con moretones – la tristeza me inunda – Aunque sea una escuela de élite, no sé si vale la pena que continue en ese lugar.
- ¿Qué dicen los profesores?
- Niegan que Ramiro sea agredido, pero creo que no les importa por el simple hecho de que no tenemos dinero. Leah pagó su escuela, pero… el estilo de vida que llevamos ya no es el de antes – él asiente pensativo – Pero no quiero arruinar el estado de ánimo.
- No me molesta hablar de estos temas, creo que es bueno que saques tus preocupaciones – el agradecimiento me hincha el pecho, es muy considerado.
- Pero siempre hablo yo. Dime algo de tu familia – pido.
- No hay mucho que decir – responde – La verdad, no es tan entretenido.
- Quiero escucharlo – insisto
- Bien… ¿Qué puedo decir?... mis padres fallecieron hace varios años, tengo un hermano mayor – lo veo expectante, pero no dice nada más.
- ¿Solo eso? ¿No dirás nada más?
- Pues… tengo un gato – eso me hace reír fuertemente y luego recuerdo el lugar en donde me encuentro y me cubro la boca con ambas manos, para poder acallar mi risa.
- ¿Ves? No tengo nada interesante para decir – noto que hay cierto tono rojo en sus pómulos, resaltando el azul de su mirada tras las gafas.
- Es la forma en la que lo dices, pero… no importa. Eso quiere decir que vives solo ¿no?
- Sí, me mude para poder trabajar con Logan hace aproximadamente un año – somos interrumpidos por los meseros, nuestra comida tiene un olor maravilloso.
- Se ve delicioso – comento
- Que lo disfruten – los meseros se retiran, dejándonos solos de nuevo.
- Dijiste que llevarías a tu hermano a un lago – comenta mientras me dedico a partir mi filete - ¿irán mañana?
- Sí, es un lugar lindo y no está muy lejos. Lo mejor de todo es que la entrada es gratis – él sonríe
- ¿Crees que pueda acompañarlos? – su pregunta me sorprende, pero la verdad; será bueno tener a alguien que cargue con las cosas.
- ¿Tienes auto? – pregunto
- Sí
- ¡Perfecto! Entonces sí puedes venir con nosotros. Tú y tu auto – él me ve sorprendido
- Al menos disimula un poco el motivo por el cual aceptas – pide indignado
- Tu pediste venir – digo restándole importancia.
- Eres muy mala conmigo – concluye para luego morder su carne.
- ¿Marianne? – me giro rápidamente al escuchar una voz conocida.
- ¡Adrián! – me pongo de pie rápidamente y nos abrazamos – Que bueno verte… - siento como deposita un beso en mi coronilla.
- Te extrañé – susurra y una sonrisa tonta se dibuja en mi rostro – Me alegra ver que estás bien. Escuché lo que pasó con tu familia, lo siento mucho.
- Estamos bien – me separo de él un poco – Tu luces genial.
- Pues, ahora que he vuelto al país podemos vernos. ¿Qué te parece?
- Es una buena idea – respondo entusiasmada
- Ten – me da una de sus tarjetas. Y veo que es CEO de una empresa tecnológica.
- ¿Eres CEO? – Él me sonríe
- Administro la sede De Santi Tecnology INC – me informa
- Ah… eso… es genial – esa es una de las mejores empresas del país. Me siento orgullosa y avergonzada a la vez. Mi padre me prohibió verlo por su bajo estatus y ahora… mira como estamos y como está él.
- Bueno, dejo de interrumpir. Llámame y saldremos ¿Okay? – besa mi frente – Llámame, por favor.
- Claro, adiós – me despido con un movimiento de mi mano.
- Agradable sujeto - comenta Asthon desde la mesa – Me encantó no conocerlo – siento una punzada de vergüenza.
- Lo siento, me emocioné mucho y se me olvidó presentártelo – me siento de nuevo en la mesa, apenada.
- Lo noté, pero no te preocupes… pronto lo conoceré – eso me sorprende
- ¿Enserio? ¿Por qué?
- Negocios – comenta. Decido no seguir preguntando, no nos gusta hablar de esos temas cuando salimos - ¿Te gusta?
- ¡¿Qué?! No, no para nada. No, él es… solo… alguien del pasado.
- Bien, sí te gusta – pongo los ojos en blanco
- Fue mi primer novio… bueno, el único – confieso – Pero mis padres se oponían, porque no tenía suficiente dinero – él asiente
- Por eso te incomodaste repentinamente. Pero no te lo tomes tan personal, él es solo un director; no es como que fuera el dueño de la empresa.
- ¿Intentas animarme?
- Solo digo… no te sientas mal por el pasado, la vida da muchas vueltas y ¿Quién sabe? Tal vez, llegues a ser su jefa algún día.
- Deja de decir tonterías y come – pido. La noche pasa rápidamente y para cuando siento, Asthon ya está abajo esperándonos.
- Rápido, vamos – Ramiro sale corriendo escaleras abajo
- ¿Segura que no quiere venir? – pregunto a mi madre
- Segura – dice despidiéndome – tu padre necesita cuidados, ahora vete – me da un empujoncito y con eso, sigo a mi hermano hasta la calle. Lo encuentro jugando con Asthon mientras ríe.
- Hola – me saluda. Lo observo unos instantes, va vestido de manera relajada; con pantalones deportivos y camisa holgada.
- Hola – saludo de vuelta.
- Vamos… rápido, rápido – Ramiro entra al auto y nos obliga a seguirlo. El camino es corto y pronto llegamos al lugar, Asthon y yo montamos las cosas para un pequeño picnic en el césped mientras mi hermanito se viste para poder nadar.
- ¡Vaya! Miren esos músculos – aun hay rastros de los moretones en su cuerpo y eso me entristece.
- ¡No me molestes! – pide Ramiro, pero hay una alegría que solo muestra cuando está con Asthon
- Lo digo enserio amigo.
- Iré a nadar – informa.
- Allí está en muelle, puedes lanzarte desde ese lugar – Asthon señala el pequeño lugar y antes de que me de cuenta, ambos se dirigen hacia allí. Me acomodo para poder verlos.
- ¿Desde aquí? – Ramiro se para a la orilla
- Sí, amigo. Lánzate – lo anima él.
- ¿No hay cocodrilos aquí? ¿no? – reprimo una risa
- Es un lago, amigo – Asthon parece sorprendido por la pregunta
- Bien… 1… 2… Esperen – Ramiro regresa unos metros y luego corre, como si quisiera tomar impulso para su clavado. Pero cuando llega de nuevo a la orilla, se detiene.
- ¡Lánzate, amigo! – vuelve a animarlo Asthon.
- 1… 2… 3… - Ramiro se queda en la orilla del muelle, viendo el agua en la que ya debería estar.
- ¿Es una broma? – pregunta Asthon con total incredulidad y diversión.
- Espera… ya me lanzo… ya me lanzo… - cada vez que dice eso, da saltitos en la orilla; pero nunca lo hace. Asthon se gira hacia mi y levanta sus brazos como diciendo “¿quieres decir algo? O probablemente sea… “si no se lanza, lo lanzaré yo” – 1… 2… 3… - continua Ramiro, ajeno al peligro que corre dándole la espalda a mi amigo - ¿Segurísimos que no hay cocodrilos? - vuelve a preguntar y ese es el detonante para que mi risa estalle en carcajadas. A Asthon le da un tic en el ojo.
- Me recuerda a mis sobrinos – cometa acercándose peligrosamente a mi hermanito – No hay cocodrilos, lánzate de una vez – pide
- ¿Y… hay serpientes? – suelto otra carcajada
- ¡No! – responde Asthon -¡Es un lago!
- Bueno… 1…2…3… - sigue contando, pero no se mueve - ¿Hay peces grandes? – pregunta y para este punto, ya me duele el estómago de tanta risa.
- Puede que eso sí – responde Asthon quien, para este punto, ya está a unos pasos de él.
- Bueno, pero no creo que sean tan grandes como para devorarme – razona – Me tiro… 1…2.. ¿Qué tan grande tiene que ser un pez para comerme? – vuelve a cuestionar.
- Enorme – responde de nuevo Asthon.
- Bueno.. 1…2…3… ¡ya! 1…2...3…3…
- Ramiro – Asthon llega hasta él – No te preocupes… ¡MIRA UN COCODRILO! – grita y seguidamente, empuja a mi hermanito por la borda y éste cae de cara al agua. Esta vez, es él quien ríe mientras ve como Ramiro nada con cara de pocos amigos.
- ¡No es gracioso! – se queja desde el agua, pero para nosotros. Sí lo es.