Mío...

1429 Palabras
´POV MAR Estoy acostada sobre el regazo de mi madre cuando Leah entra en la sala dando un portazo. Avienta su bolso al suelo y luego se deja caer sobre un sillón. - ¿Día pesado? – pregunta mi madre - El mundo apesta, el trabajo apesta y las personas… ¡apestan más! – se queja. La entiendo perfectamente, también pasé por esa situación y el solo pensar en que mi padre podría tener algo que ver, hace que me duela el estómago. Me levanto del regazo de mi madre y me siento a su lado. - ¿Tan mal está el trabajo? – pregunto intentando no sonar culpable. - Es solo… no, olvídalo. No quiero agobiarte con esas cosas – se fuerza a poner una sonrisa en su rostro - ¿No tenias que ir a algún lado? – pregunta y eso me pone la mente en blanco. - Él se molestará – me pongo de pie rápidamente y emprendo mi camino hacia la salida – Nos vemos después – me despido de Leah y de mamá – Rápido Ted – lo apresuro a mi guardia y ambos emprendemos el camino hacia la casa de Selena en la ciudad. Le escribo varios mensajes a Kavin, la verdad no sentí pasar el tiempo. Cuando llegamos a casa, entro rápidamente en busca de él. - Mar, ¿Qué haces corriendo en tu estado? – me amonesta Selena al verme entrar trotando - Lo siento, pero llego tarde y Kavin va a matarme – ella suelta una risa - Supongo que es tu día de suerte; Kavin y Kaleb salieron a montar, tu esposo está descansando en la sala de atrás – me informa - No es mi esposo… pero gracias – salgo rápidamente hacia la sala indicada, me preparo mentalmente para ver su rostro; pero al llegar me quedo estupefacta – Mierda… - Kavin se encuentra recostado en un sillón largo de la sala, únicamente con pantalones de chándal en dónde aún hay vestigios de tierra. Sus brazos tonificados descansan relajados, su respiración lenta hace que mi vista se concentre en su torso desnudo y ¿la cereza del pastel? Un hermoso gatito blanco con orejas negras y unas cuantas manchas del mismo color en todo el cuerpo me observa con curiosidad, el felino está acurrucado en su regazo tan cómodamente que me da envidia. Saco mi teléfono y tomo tantas fotos como puedo, de diferentes ángulos; este hombre es hermoso. Acerco mi mano para poder tocar la suya, pero el gatito molesto, intenta arañarme al verme intentar acercarme a él – Oye, créeme; te entiendo perfectamente – le susurro al felino – Pero solo quiero tocarlo – el gato ladea la cabeza observándome y luego se vuelve a acurrucar en su regazo, estoy casi segura que intenta decirme “Sigue observando de lejos, humana. Él es mío” - Muévete… sshhuuu! – digo mientras intento ahuyentarlo, pero no logro nada. Kavin sigue dormido plácidamente ajeno a mi batalla contra el gato por él – Quítate, él es mío. Llegas tarde – el gato maúlla en respuesta – Es mío, llevo a su hijo aquí – señalo mi vientre – ¡Largo! ¡Largo! - ¿Mi amor? – la voz ronca de Kavin me interrumpe. - Hola – saludo mientras el gato me lanza una mirada de irritación “¿Ves lo que logras, humana loca?” estoy segura que dice eso – Lo siento, no quería despertarte – él se sienta sobre el sillón; el gato se aferra a él como puede. - ¿Qué hora es? – pregunta estirando su cuerpo mientras bosteza - La una de la tarde – informo - ¡¿Qué?! – él se pone de pie dejando sin otra opción al gato que bajarse – Como lo siento, estaré listo en unos minutos – y tras decir eso sale corriendo hacia su habitación. - ¿Ves? Él me prefiere a mi – me burlo del felino quien me ve con hostilidad y luego sale de la sala con aires de grandeza. Salgo a caminar un rato para pasar el tiempo; al hacerlo me topo con Kaleb quien cepilla a un hermoso caballo blanco – Hermoso ejemplar – comento y él sonríe abiertamente. - ¿En verdad lo crees? – pregunta, su rostro denota emoción. - Sí, es un bellísimo caballo. - Me alegra que te guste, porque es tuyo – eso me deja congelada – Eres la única de nosotros que no tiene un corcel.- se explica – Claro que ahora no puedes montar, pero podrás hacerlo después. - Eso es muy considerado de su parte – digo con total jubilo - ¿Puedo acercarme? - Sí, pero sé cuidadosa – me acerco al hermoso animal y coloco mi palma en su cuello. - Es precioso – digo observándolo. - Creo que debes pensar en un nombre adecuado – observo detalladamente al caballo. - Es como un enorme malvavisco – comento - Entonces así se llamará ¿Malvavisco? - Creo que le queda – digo sonriendo - ¿Es muy alocado? - Mi hermosa esposa es experta en nombres alocados… créeme, este es muy normal para mi – eso me saca una pequeña risa - Es cierto, ella es muy buena para elegir nombres inesperados – nos quedamos un buen rato hablando de caballos, comida y cuidados. Hasta que Kavin nos interrumpió para poder ir a la tienda en donde compraremos algunas cosas para nuestra hija. - Revisé su catálogo con cuidado – me explica mientras salimos del auto y entramos al lugar, en donde el gerente nos espera . Tienen cosas muy bonitas y seguras. - ¿Y las demás personas? – Pregunto al ver la tienda vacía - Creí que así estarías más cómoda – se explica. - Señor y Señora De Santi; Bienvenidos – nos saluda amablemente el gerente – Hemos preparado nuestros mejores artículos especialmente para ustedes. - ¡Carriolas! – grito emocionada al ver varios diseños alineados para que podamos elegir uno. - Son muy bellas – está de acuerdo él – En especial, me gusta la rosada – desfilo frente a los pequeños carros de bebé y al ver todos los colores; estoy de acuerdo con él. - Sí, me gusta la rosada – concuerdo. - Podemos llevar las que quieras – sonrío - Eres muy gentil, pero tendremos solo un bebé ¿para que dos carriolas? - Lo que intento decir, es que no tienes porque elegir; si te gusta más de una entonces puedes llevártelo – me acerco a él y le doy un beso casto en los labios. - Eres jodidamente considerado – y tras esto continuo mi camino hacia las cunas. Veo como Kavin las examina con precisión, interrogando al empleado de la tienda sobre seguridad, resistencia, si tienen más grandes o más pequeñas, con más cojines o con menos. Yo lo observo fascinada; aunque no es un bebé planeado, será grandemente amado. Cuando él termina de inspeccionar hasta el ultimo detalle de la cuna, nos decidimos por una hecha de cedro con hermosos cojines blancos. - La ropa – pasamos una hora en la sección de ropa, casi la dejamos vacía ¿Por qué la ropa de bebé es tan adorable? Gorros, guantes, blusas, faldas, medias, pantalones, suéteres… todo es hermoso – Ojalá sea rubia – comenta mientras sostiene un babero rosa con diseños de nubes – Nuestra hija será preciosa como su madre. - Y como su padre – le aseguro, estoy a punto de besarlo nuevamente cuando mi mirada se posa sobre unos hermosos zapatitos blancos - ¡Mira! – corro hacia la estantería - ¡Mar! – Kavin me detiene, sosteniéndome fuertemente del brazo - ¡No corras! – me amonesta - Por favor. - Lo siento, me emocioné – me excuso, él me sostiene de la mano y ambos nos acercamos a la estantería en donde los zapatitos más hermosos que he visto están exhibidos. - Sí son preciosos – Kavin besa mi hombro - le quedarán perfectos – tomo los zapatos y no los suelto el resto del recorrido, compramos de todo; hasta que la hora de irnos llega. - La gala empieza en dos horas – informa Troy - Llegaremos – comenta Ted un poco más despreocupado. Eso le gana una mirada irritada de su hermano, pero él parece ignorarlo. Me recuesto sobre el hombro de Kavin, aferrada a los zapatos blancos. Nunca pensé poder experimentar este nivel de alegría y ansia a la vez, pero mientras estemos juntos; creo que podemos contra todo.
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