POV KAVIN
Mi auto prácticamente vuela por la carretera camino al aeropuerto privado. Mis nervios están a mil y solo quiero estar a su lado.
- ¿Quieres acelerar un poco más? – pido a Troy
- Sí lo hace lo van a multar – mi hermano intenta calmarme, pero con cada palabra que sale de su boca, me dan ganas de golpearlo – Los chicos vienen atrás, al parecer también irán con nosotros.
- No voy a esperar a nadie, suficiente tengo con las hora de vuelo y…- mi teléfono vibra y al ver el nombre de Mar en la pantalla contesto rápidamente - ¡Mi amor! ¿Qué sucede? No, te preocupes ya estoy en camino y…
- Kavin, espera – su voz es calmada- No pasó nada, estoy totalmente bien.
- Pero…
- Es una larga historia, pero no tienes porque preocuparte. El bebé y yo estamos de maravilla.
- Llegaré en siete horas – le informo
- No, Kavin. Se supone que iba a quedarme con mi familia.
- Lo harás, solo que yo no estaré a siete horas de distancia – respondo – Sea como sea, voy en camino – espero una respuesta molesta, pero la escucho reír y eso me sorprende.
- ¿Cómo puedes ser tan adorable? – la pregunta me deja totalmente estupefacto.
- ¿Estás segura de que todo está bien?
- Siempre arruinas los momentos, Kavin – me reclama - ¿Acaso no puedo demostrarte cariño?
- Oh, créeme. Tengo planeado hacer que lo demuestres muy detalladamente, cuando te tenga frente a mí, totalmente desnuda – le susurro la última parte
- Entonces, espero que el viaje solo sea de seis horas; date prisa – y tras decir eso, cuelga la llamada. Dejándome sorprendido y duro a la vez, solo de imaginarla desnuda en una cama. Como era de esperarse, conté hasta el ultimo segundo del viaje; aunque los chicos bromeaban y me molestaban por mi incapacidad de estar lejos de ella, el viaje fue una tortura.
- ¡Por fin! – digo cansado cuando llegamos a casa de Selena y Ed - ¿Por qué compraron una casa tan alejada de la ciudad? – pregunto molesto a Ed
- A Lena le gusta la tranquilidad – dice encogiéndose de hombros – Lo que ella quiera, se le dará – estoy tentado a responderle irónicamente; pero sé perfectamente bien que no me conviene, sí Mar me pidiera mi vida; se la entregaría sin dudarlo. Al entrar a la casa, el mayordomo nos recibe; pero no hay señales de ellas debido a que es de madrugada.
- Me voy a dormir – Cole se aparta con cara de pocos amigos - ¿En dónde está mi esposa? – pregunta a un empleado que lo guía por los pasillos. Los demás nos separamos en las mismas circunstancias.
- Por aquí – el empleado que me guía, abre la puerta hacia una habitación muy espaciosa en cuya cama, Mar duerme plácidamente. Lleva un comisión corto, dejándome ver sus hermosas piernas y sus senos, toda la vista es una maravilla. El enojo e incertidumbre que sentía antes se ve reemplazado con necesidad de sentirla cerca. Quito mis zapatos y toda mi ropa para poder acercarme a ella mientras duerme; aparto sus piernas e introduzco mi rostro entre sus muslos.
- Mar… - froto mi nariz contra su intimidad, empapándome con su olor; ese simple contacto hace que me emocione al grado de querer estar tan profundo que pueda tocar a mi hijo en su vientre. Aparto sus bragas y arrastro mi lengua por sus pliegues de abajo hacia arriba para terminar chupando su clítoris. Ella se remueve sorprendida por la sensación repentina.
- ¿Kavin? - la sujeto de la cadera para evitar que se aparte y chupo con más fuerza su delicioso botón - ¡Carajo! Sí… Kavin – Siento sus dedos entre mi cabello y luego tirar de mis hebras. Es divinamente perfecta, deliciosa es… mía – Te extrañé – susurra entre jadeos para luego presionar más mi rostro contra su intimidad. Reprimo una sonrisa para poder darle lo que ella se merece, inserto mi lengua en su entrada y luego la saco lentamente para lamer sus pliegues; al llegar de nuevo a su clítoris, lo chupo al mismo tiempo que inserto dos de mis dedos en su interior. Siento como su cuerpo se curva para recibirme, sus paredes vaginales se contraen contra mis dedos – Ah… Aghhh, oye… - se interrumpe cuando el orgasmo la golpea fuertemente, aprisiona mi cabeza con sus muslos, pero eso solo me motiva a seguir devorando su centro, chupo y lamo cada gota de su néctar hasta que su ultimo jadeo termina para darle paso al gimoteo. Me levanto para acomodarme sobre ella.
- Así que me extrañaste – comento feliz; ella me observa y levanta sus cejas al ver mi desnudez.
- Eres un pervertido – acaricia mi pecho y luego mis pectorales con sus dedos - ¿No respetas a tu mujer embarazada mientras duerme?
- Acabo de saborearte con todo el respeto del mundo – le aseguro con una sonrisa pícara – Y no es mi culpa que mi mujer se vea tan hermosa estando embarazada.
- ¿Intentas culparme de tu lujuria?
- Sí – me inclino y tomo sus labios en un beso apasionado – Me asusté de muerte con la llamada de Selena – me sincero – Y al verte, digamos que esos sentimientos se volvieron… algo imposible de controlar cuando te tengo cerca.
- Volverás a embarazarme – se queja, pero toma mi rostro entre sus manos y me besa tiernamente – Me alegra que estés aquí – su sonrisa es lo más hermoso del mundo.
- Igual a mi – respondo regresándole el beso.
- Bien, ahora penétrame ¿Quieres? – una carcajada se sale de lo más profundo de mi ser.
- Lo que quieras, mi amor – beso su frente y con cuidado de no golpear su vientre, la acomodo sobre varias almohadas; permitiendo tenerla a mi disposición.
- Tenerte abierta de piernas es en verdad lo mejor del mundo – comento mientras sujeto mi falo y lo restriego contra su húmedo centro.
- Eso lo dices porque no sabes lo que se siente tenerte dentro – la observo sorprendido.
- Me encanta cuando te comportas de manera descarada – admito
- Pero yo… - no la dejo terminar, la penetro bruscamente haciendo que su boca forme una o perfecta en un gemido silencioso. Sujeto sus piernas y empiezo a balancear mis caderas fuertemente; veo sus pechos saltar fuera de su camisón mientras ella se aferra a las sábanas. Nuestros gemidos hacen competencia contra el sonido húmedo de nuestras pieles encontrándose en lo más íntimo. Pierdo totalmente el control, quiero estar dentro… muy dentro de ella. Sentir cada centímetro de piel mientras la hago mía. La veo correrse un par de veces mientras poso mi mano en su clítoris, haciéndola gritar un poco más fuerte – Kavin… espera…. Ah! – está sudorosa, algo desaliñada pero luce hermosa – Es demasiado…. Espera.
- No, solo un poco más – pido con los dientes apretados – Aguanta mi amor, déjate llevar – estoy cerca de mi liberación, quiero bañarla con todo mi deseo.
- Kavin…
- Sssh! – la callo y en ese instante, vuelve a correrse; pero esta vez la acompaño. Ambos jadeamos, cerramos los ojos y disfrutamos de nuestra intimidad. Mientras nuestros cuerpos se calman, me acomodo a su lado y la arrastro hacia mis brazos, beso su frente sudorosa y la aprieto contra mi cuerpo - ¿Estás bien?
- Creo que sí – siento el rápido latir de su corazón; coloco mi palma en su vientre en donde puedo sentir el movimiento de nuestro hijo. En verdad ella es un milagro ¿Cómo pueden ser capaces de hacer algo tan maravilloso con su cuerpo? – Creí que estarías molesto – comenta – Pero me alegra que no lo estes.
- Sí lo estoy – le aclaro – Pero mi enfado no es nada comparado con el amor que te tengo – confieso – Te veo y quiero estar a tu lado, dentro de ti, ser todo a tu alrededor ¿entiendes?
- Lo entiendo – me acomodo y recuesto mi cabeza sobre la suya. Entrelazados en un abrazo tan delicioso que nos quedamos dormidos en segundos.