POV MAR
Dos días, tengo dos días de estar con mi familia cuando Ted me informa que varias de las chicas están en la ciudad en lo que parece ser una gala de recaudación.
- Al principio creí que eran unas brujas – Leah insistió en acompañarme a la casa Davies en la ciudad y luego al centro comercial – Pero, la verdad… parecen buenas personas – me susurra mientras observa a Arte luchar con su perro. Me sorprendieron cuando nos encontramos en un centro comercial, con ellas vistiendo tan normal.
- Son buenas chicas – le aseguro
- ¿Y qué es esa gala que tanto mencionan?
- Es una recaudación de fondos – informo – La asociación que creo Selena es verdaderamente increíble y desgarradora al mismo tiempo; las cosas que esas chicas han tenido que pasar. Hace que veas las cosas desde otra perspectiva – Leah me sonríe
- Me alegra ver que por fin estás tranquila rodeándote de ellas – me abraza, recostando su cabeza en mi hombro – Lamento haberte presionado para que los lastimaras.
- Fue decisión de ambas – le aseguro – Y ellos nos perdonaron, creo que deberíamos olvidarlo – ella deja salir un largo suspiro.
- Al parecer, solo te perdonaron a ti - eso me sorprende
- ¿Qué quieres decir?
- Jared ahora mismo está Dios sabe dónde; los De Santi hicieron lo mejor que saben hacer – ella observa a Arte luchar para que su perro no se coma a otro más pequeño – Prácticamente aplastaron su empresa y Logan lo ha echado definitivamente de la junta directiva en dónde me representaba. Pareciera que no le temen a nada, me pregunto si alguna vez viviremos de ese modo.
- No sabia nada de eso – digo sincera
- Bueno… no tenías por qué. Lo mejor que puedes hacer es mantenerte alejada de ese tipo de cosas.
- No creo que Kavin sea capaz de…
- Lo hizo Kaleb – asegura – Pero al igual que yo, creo que lo hizo por defender a su familia. No lo culpo, yo habría reaccionado de la misma manera.
- ¿Te han hecho algo a ti? – ella se ríe por lo bajo
- No tengo nada ¿Qué podrían quitarme? Ahora soy una simple publicista – acaricio mi vientre con tristeza
- ¿Crees que me toleran únicamente por mi bebé? – pregunto – Cuando Kavin me obligó a vivir con él, dijo que lo único que quería era a su hijo.
- Creí que su relación había mejorado – se endereza para verme de frente
- Sí, pero… no hemos hablado al respecto.
- Mar…
- ¡Chicas! ¿Qué hacen hasta acá? – Selena se acerca a nosotras – Hay una cancha de tenis allí ¿podemos jugar? – pregunta muy feliz
- No, no, no – Eleonor la sujeta del brazo – La última vez…
- Ay no va a pasar nada - alega Selena – Vamos ¿sí?
- ¡Basta! ¡Jueves! – Artemis cae de bruces cuando el perro corre por el área verde del centro comercial.
- ¡Jueves! – Las chicas corren tras el perro intentando capturarlo, incluso Leah corre tras el canino.
- ¡Yo estoy bien, por cierto! – se queja Arte en el suelo; Selena y yo la observamos ponerse de pie y correr tras ellas… y el perro.
- No creo que sea tarea fácil – admite Selena – Pero mejor, así podremos ir a las canchas.
- No esperas que juegue ¿verdad?
- Oh… - parece como si apenas se percatara de mi vientre abultado – Cierto, pero puedes acompañarme. Vamos – me toma de la mano y tira de mi hasta las canchas, la veo hablar con varias chicas y en unos minutos ya tiene su primer partido – Solo espérame aquí – pide. Me siento en las banquetas, alrededor de la cancha. Parece una niña pequeña, jugando sin la supervisión de sus padres (en este caso, sus guardias). Seguramente Kavin va a poner un grito en el cielo cuando se entere que convencimos a Ted y los demás guardias para que nos dejaran salir solas. Pero es refrescante tener algo de privacidad, para variar – La tengo, la tengo… - veo a Selena correr para poder golpear la pelota con la raqueta; pero su compañera se atraviesa en el camino y ella termina golpeándola de lleno en la cara.
- ¡Ouch! – digo al ver a la compañera de juego de Selena caer al suelo mientras se cubre el rostro. Me pongo de pie para poder avanzar hacia ellas.
- ¡Está sangrando! – grita una de las acompañantes de la chica - ¿Acaso no tienes ojos?
- ¡Ella se atravesó! – grito molesta
- ¡Acaba de operarse la nariz! – interfiere una tercera - ¿Cómo van a compensarla?
- Primero llamemos a una ambulancia – Selena saca su móvil, pero una de ellas le da tal empujón que casi cae al suelo.
- ¡Hey! – las amonesto y sujeto como puedo a Selena – Fue un accidente. Debemos calmarnos para poder…
- Tu cierra la boca – me calla una de ellas - ¿Crees que por estar embarazada no te daremos tu merecido?
- ¡Atrévete! – la reto - ¡Ven y veremos! – no tengo idea de que estoy diciendo, no he peleado nunca en la vida; suficiente tengo con mi mala suerte. No necesito buscar peleas con las personas.
- ¡¿Qué sucede aquí?! – varios de los guardias del centro comercial llegan
- ¡Ellas atacaron a mi amiga! – nos acusa una loca
- Estábamos teniendo un partido, se ha atravesado y… - Selena intenta explicarse, pero una de las chicas se le abalanza encima, siendo detenida por el guardia.
- ¡Mi amiga es la que sangra!
- Exacto, es por eso que debemos llamar a una ambulancia o…- no termino de hablar cuando una de ellas me empuja y me estampo contra una pequeña barricada; el movimiento hace que una de las puertas se abra y me golpee el vientre.
- ¡Oye! – Selena se apresura a llegar a mi
- ¡Me duele!
- grito tanto como puedo – Mi bebé – sostengo mi vientre mientras observo a la chica retroceder asustada.
- Mar… Mar, tranquila. ¿Te duele mucho? – me inclino sosteniendo mi estomago
- Un hospital, necesito un hospital – Selena se apresura a sostenerme
- Tranquila, llamaremos a las chicas y…
- No, necesitamos irnos ya -pido mientras mis lagrimas empiezan a fluir – Y tú, si a mi bebé le pasa algo, vas a pagarlo caro – amenazo a la chica que ahora parece un poco asustada
- ¡Apenas te toqué!
- se excusa
- ¿En dónde está su auto? – un guardia se apresura a ayudarnos
- Vamos – nos encaminamos hasta el estacionamiento – Pero Mar… yo no puedo conducir – le sujeto la mano fuertemente
- Sí puedes – insisto ante la mirada nerviosa del guardia – Vamos, rápido… rápido.
- Suba… con cuidado – ingreso al auto tan rápido como puedo. Selena se sienta tras el volante casi tan sudorosa como yo.
- Vamos, vamos… - apresuro. Ella enciende el auto y salimos del estacionamiento.
- ¿Dónde diablos hay un hospital? – pregunta mientras nos incorporamos en la carretera. La veo teclear algo en la pantalla del auto.
- Selena…
- ¡Kavin! – grita aterrada y me asusta. Veo a nuestro alrededor buscándolo totalmente confundida.
- ¿Selena? ¿Qué pasa? – escucho su voz y me doy cuenta que está al teléfono.
- Yo… bueno, Mar… ya va a tener al bebé – dice agitada. Pego un pequeño grito al escucharlo y por la información que ella le está brindando.
- Pero aún no es tiempo – responde, parece aterrado - ¿Qué mierda sucedió? – no quiero que se entere de nada.
- Espera, Selena… no le digas nada – Pido desesperada, seguramente se molestará más ahora.
- Pero… - intenta protestar Selena. Me acerco al teléfono
- Estoy bien, no es nada – la interrumpo y con eso corto la comunicación.
- ¿Qué haces? – Selena ahora suda más que yo
- Relájate, no pasa nada. No me lastimé… estoy bien – le aseguro.
- ¿Qué?
- Estaba fingiendo para que esas locas nos dejaran en paz – le aclaro – Estoy perfectamente… Wow, Wow… ¡ESTÁ EN ROJO! – grito al ver el semáforo, pero ella pasa de largo.
- A ESO ME REFERIA… - grita desesperada – SOY DALTONICA, NO PUEDO VER COLORES… Y ME PONGO MUY NERVIOSA AL CONDUCIR.
- PARA… PARA… PARA… - grito al ver que casi chocamos contra una señal de tránsito.
- DEJA DE GRITARME, ME PONGO MAS NERVIOSA – pide
- NO TE GRITO – le aseguro mientras me sujeto fuertemente – FRENA, FRENAAA.
- ESO HAGO – se defiende
- ¡¡¡ESE ES EL ACELERADOR!!! – Selena cambia de pedal y frena tan bruscamente que casi se activan las bolsas de aire.
- ¿E… Estás bien? – pregunta mientras aprieta el volante fuertemente
- Al menos nos detuvimos… - frente a nosotras, una patrulla se estaciona – Mierda… - susurro
- ¿Crees que lo del parto vuelva a funcionar? – pregunta esperanzada
- Podemos probar… - y me pongo a gritar de nuevo.