POV KAVIN
El lunes y martes pasaron volando; el trabajo se vuelve divertido si tienes motivación para ir. Y también, motivación para volver a casa; hoy, por ejemplo; Mar se quedará conmigo. La abrazo mientras ella se recuesta en mi hombro de camino a casa.
- ¿Podemos comer algo de carne hoy? – pregunta distraídamente
- Comeremos lo que tu desees – recuesto mi cabeza sobre la suya.
- No deberías consentirme tanto, voy a acostumbrarme.
- Hazlo, voy a complacer todos y cada uno de tus caprichos, deseos… - acerco mi rostro a su oreja – Y necesidades que tengas.
- Cuidado con tus palabras – se acomoda para poder recostar su cabeza en mi regazo – Haré que las cumplas al pie de la letra.
- Lo haré con gusto, sobre todo lo de los deseos y necesidades – me inclino y beso su frente, nariz y labios. No me separo de ella hasta que llegamos al departamento - ¿Quieres comer o ducharte primero?
- Me ducharé – me da un beso casto en los labios y se aleja en dirección a mi habitación. Me encanta que no dude de su lugar en esta casa, mi habitación es la suya.
- ¡Señor Tulley! – mi mayordomo aparece desde la cocina
- ¿Joven amo?
- Prepara carne para la cena – pido
- Enseguida – y luego de eso se retira rápidamente. Avanzo hacia mi habitación, paso directamente a la ducha.
- ¡Oye! – encuentro a Mar en ropa interior, preparándose para la ducha - ¿Qué haces?
- Nada aún, pero quiero hacerlo – ella sabe a lo que me refiero, se ruboriza por completo mientras trata de cubrir su cuerpo con las manos - ¿Puedo? – me observa por unos segundos y solo con eso, me pone duro.
- Sí – me abalanzo sobre ella cuando recibo su aprobación. La sujeto por el cuello, inclinando su rostro hacia arriba para poder tomar sus labios en un beso hambriento – Hhhhmmm… Asthon, despacio.
- Eso intento – me defiendo – No sabes toda la fuerza de voluntad que empleo para no penetrarte ahora mismo – sus ojos se abren con sorpresa.
- Recuerda que ahora no estamos solos – cierto; lleva a mi hijo en su vientre.
- Entendido, lo haré despacio – vuelvo a besarla, esta vez lentamente. Deslizo mi mano desde su cuello hasta sus senos; meto mi mano bajo su sostén en busca de esos botones, al encontrarlo pellizco su pezón haciendo que se ponga duro al instante. Suelto su cuello y la acorralo contra la pared, así podre gozar de sus senos con total libertad. Sin dejar de besarla, introduzco mi otra mano bajo su sostén; ambos pezones requieren de la misma atención. Siento como su cuerpo reacciona a mi toque, aprieta sus piernas y gimotea intentando contenerse. Me alejo lo suficiente como para quitarle la prenda que cubre sus pechos.
- Asthon…- jadea mientras me observa insertar su pecho izquierdo en mi boca, chupo su pezón haciéndola gemir mientras curva su espalda en busca de más intimidad. Bajo la mano que tengo libre para su entrepierna, acariciando su centro sobre la tela fina de sus bragas. Siento como poco a poco, empapa mis dedos - ¿Quieres que me corra así? – su pregunta me hace sonreír.
- Sí – me enderezo, la tomo de la cadera y giro su cuerpo. Pego su rostro a la pared, dándole un azote a su trasero.
- ¡Ah..! – la sujeto del cuello con mi brazo izquierdo, pegando su espada contra mi pecho - ¡Mierda! – restriego mi falo erecto sobre su trasero.
- ¿Qué tanto amor le tienes a esas bragas? – aprieto un poco mi agarre sobre su cuello, haciéndola jadear con más intensidad – ¿Me deshago de ellas o las hago a un lado? – susurro sobre su oreja
- Lo que quieras… solo, dame lo que necesito – muerdo el lóbulo de su oreja mientras introduzco lentamente mi mano bajo sus bragas, deslizo mis dedos sobre sus pliegues hasta llegar a la entrada de su centro - ¡Oh…! – meto dos de mis dedos de manera repentina, haciendo que se retuerza sobre mi cuerpo. Pega más su trasero a mi v***a dura de deseo.
- No te contengas, gime lo que quieras – pido. Y empiezo a mover mis dedos.
- ¡Ah..! Hhhmm – es delicioso escucharla; la pego más a la pared, restregando también mi falo sobre su trasero. La fricción es deliciosa, pero solo logra que mi deseo aumente. Algún día también tomaré su pequeño trasero – Me corro – avisa, pero eso solo me motiva a seguir. Ella intenta abrir más sus piernas, pero estar contra la pared, le complica sus deseos. A veces, las limitaciones encienden más el deseo. Siento como su interior succiona mis dedos mientras el orgasmo arrasa con su cuerpo, sus piernas fallan haciendo que la sostenga en el aire mientras sigo embistiéndola; esta vez, también acaricio su clítoris - ¡Ah…sí, sí! Sigue, sigue… - su segundo orgasmo la golpea igual o más fuerte que el anterior. Baña mis dedos con sus fluidos, siento su corazón latir de manera descontrolada hasta que su cuerpo cae sin fuerzas sobre mis brazos – Asthon…
- Aun no termino, cariño – la tomo en brazos y la coloco sobre el lavamanos, abriendo sus piernas para poder posicionarme entre ellas. Quito toda mi ropa, quedando desnudo frente a ella – Creo que me desharé de ellas – le digo, mientras deslizo la tela de sus bragas sobre sus piernas. Al ver su coño rosado y húmedo, no puedo evitarlo. Tomo sus piernas para poder separarlas un poco más y deslizo mi lengua sobre su intimidad.
- ¡Mierda! – quiero seguir saboreándola; pero mis testículos duelen, exigen liberación. Así que me enderezo; tomo mi falo y lo introduzco en ella lentamente – Definitivamente, no es sorpresa que me hayas embarazado – suelta cuando ya estoy dentro.
- Si se pudiera, te embarazaría de nuevo; en este instante – tomo sus labios, exigiendo todo de ella. Aprieto mi agarre sobre su cadera y la embisto con fuerza. Ella se aferra a mis hombros mientras la penetro desesperadamente, haciendo que el sonido húmedo de nuestros cuerpos encontrándose llene la estancia. Escucharla gemir sobre mis labios completa la sensación de placer y plenitud.
- Asthon… ¿Quieres partirme? – pregunta cuando me abraza, aferrándose a mi cuello. La sujeto más fuerte, quiero embestirla como si fuera la ultima vez. La escucho gemir sin parar y luego, empieza a apretar mi falo con más fuerza – Me corro, carajo – baña mi polla, su calidez me cubre por completo haciendo que pierda el control y la embista con toda mi fuerza - ¡Ah… despacio! – se queja, intento controlarme; pero mi orgasmo me llega, arrastrando mi cordura hasta hacerla desaparecer. Solo existe nuestra piel rosándose, ella es todo lo que deseo y necesito. Mientras empiezo a recobrar la cordura, me separo de ella; aun dándole estocadas lentas, tomo sus labios en un beso lento – Debemos ducharnos, muero de hambre.
- Aun no estoy satisfecho de ti – me quejo
- Lo haremos de nuevo – desvía la mirada cuando dice eso – Después de comer, así tendremos más energía.
- ¿Lo prometes?
- ¿Eres un niño?
- Solo quiero asegurarme.
- Lo prometo – accede por fin
- ¡Genial! – la levanto en brazos y ambos nos dirigimos a la bañera, en donde nos sumergimos en agua tibia. Me relajo tanto que no quiero salir nunca, tenerla en mis brazos mientras nos duchamos juntos, es el paraíso. Pero me obligo a salir, debido a la promesa que me hizo. Quiero tenerla en la cama, lo más pronto posible para hacerla mía hasta que pierda la conciencia.