Silencio...

1140 Palabras
-¿Tienes que irte? - pregunto mientras sujeto del brazo a mi madre, como cuando era niña y me aferraba a ella para no ir a la escuela. - Cariño, ya estás bien físicamente. Ahora depende de ustedes superar esto, juntos - me acaricia el rostro - Eres muy fuerte, no olvides eso. -Lo dices para irte con la conciencia tranquila- me quejo - Ven a vivir a esta ciudad, por favor. - Tu hermano consiguió una noviecilla y jamás accederá a mudarse. - Pero... -Tranquila, esperaremos a que le rompan el corazón. Y allí accederá a mudarse. -Eres diabólica- comento sonriendo - Ahora debo irme o perderé el avión. - Tu avión es privado, no puedes perder el vuelo - sigo quejándome -¿Enserio?- pregunta sorprendida -¿Crees que él piloto se irá sin su única pasajera? -Aún así, no debemos ser groseras y hacerlos esperar. Deben tener un itinerario o algo - nos abrazamos fuertemente y luego veo el auto que la llevará al aeropuerto, perderse en la carretera. Regreso de mala gana al departamento, con Ted y otro chico a mi lado. Al llegar al recibidor, solo encuentro silencio y eso provoca una enorme tristeza. -¿En dónde está Kavin? - interrogo -En la empresa- responde Ted. Me dirijo a un sofá y me dejo caer, quiero dormir. De ese modo, no sentiré nada... Me despierta un sentimiento de incomodidad, al despejar mi mente del sueño noto que mi blusa está empapada de leche. Reprimo las ganas de llorar de nuevo, al parecer mi cuerpo sigue en negación. - No hay bebé que alimentar - me susurro. Me levanto algo mareada y avanzo hacia mi habitación, al ver el reloj de mesa noto que es medianoche. Busco a Kavin a mi alrededor, pero no hay señales de él. Decido darme una ducha y cambiar mi ropa, salgo en su búsqueda; registro su habitación, el despacho, la cocina y todas las áreas libres. Me doy por vencida, aún no ha vuelto a casa. Regreso a mi cama sola y me acurruco abrazando una almohada. ¿Dónde diablos estás Kavin?. Los siguientes días estuvieron llenas de la misma rutina, paso sola 23 horas al día. Apenas logro ver a Kavin para el desayuno y luego se marcha; no ha vuelto a mi habitación. Ahora dormimos separados, antes decía que era para que me recuperara, pero ahora nisiquiera responde cuando le pregunto el motivo por el cual no duerme conmigo... o en casa. Me siento de nuevo en el sillón que ahora parece ser mi lugar favorito, intento no pensar en nada, pero mi alrededor es deprimente y mis pensamientos lo son aún más. - ¿Señora? - Meyers se acerca a paso acelerado -¿Sí? -Tiene visitas - al girar mi cabeza, veo a Selena, Eleonor y Artemis saludándome con un movimiento de la mano. -Oh... Hola - las saludo torpemente -Lamentamos venir sin avisar, pero queríamos verte - Noto que Selena lleva ropa muy grande, no suele ser su estilo. -No hay problema, siéntense por favor - ellas toman los lugares a mi lado, a pesar que hay espacio de sobra lejos de mí -¿Le ofrezco algo de tomar? - Té - sugiere Eleonor y Meyers desaparece en busca de la bebida. -Bueno... venimos aquí por dos razones - empieza Arte - La primera es para ver como estabas, hemos estado preocupadas, pero no sabíamos si venir o no. - Son muy gentiles, aprecio la preocupación. Pero como ven... intento estar bien - Artemis me sujeta de las manos, apretandomelas levemente; veo que reprime sus lágrimas. Eso le da un aspecto más hermoso, ahora entiendo porque Kaleb y él propio Kavin la tratan como un ángel caído del cielo. No solo es físicamente hermosa, también lo es por dentro. - Lo segundo es porque queríamos acompañarte - continua Eleonor al ver que Artemis ya no puede emitir palabra - Podemos hacer lo que quieras, salir o estar en este sillón todo el día. La pregunta es... ¿Quieres compañía? - observo a las tres chicas que parecen genuinamente preocupadas por mi. -No me siento lista para salir, pero me encantaría algo de compañía- cedo y ellas asienten aliviadas - Genial, entonces pasaremos el tiempo en este cómodo sofá - comenta Selena - Pero empezaré después de ir al baño - se levanta apresurada y corre hacia el baño. Su actitud me saca una sonrisa. Nos quedamos en casa el resto del día, hablamos de todo un poco, cosas que van desde el cuidado de la piel hasta la peor caída que hemos tenido. Mi estado del humor se elevo un poco, pero ese efímero respiro de mis pensamientos se marchó junto con ellas al atardecer. Intento llamar a Kavin pero no responde su teléfono, por lo cual decido llamar directamente a su oficina. - Industrias De Santi, oficina de Kavin De Santi - reconozco la voz de Claire al instante. Cuelgo la llamada, de todas las personas del mundo; ella es la última persona que quiero que se entere de mi vida privada. Suspiro derrotada, miro a mi alrededor y el silencio me parece insoportable, quiero irme con mamá. Pero le prometí a Kavin hacer todo lo que él pidiera, al menos le debo eso después de todo lo que le he arrebatado. Decido tomar una ducha de agua tibia, la rutina de preparar mi baño me va a mantener entretenida. Me sumerjo en el agua tibia, cierro los ojos en un intento de relajarme; repentinamente escucho el fuerte llanto de un bebé, salgo de la bañera corriendo en su búsqueda, abro la puerta de la habitación violentamente y veo la pequeña silueta envuelta en frazadas sobre la cama. Me apresuro a tomarla en mis brazos, pero me horrorizo al notar que no tiene rostro. La fuerte impresión me llena de pánico y reprimo el impulso de gritar. Abro los ojos, aún sigo en la bañera... salgo del agua temblando, con todos los sentimientos del sueño a flor de piel. Me acurruco en el suelo aún empapada y desnuda. - Perdóname, perdóname... - susurro una y otra vez - Nisiquiera vi ti rostro bebé, perdón- sollozo descontroladamente intentando liberarme de todas esas sensaciones, pero parecen que no tienen fin. Suelto con cada lágrima un pensamiento oscuro, pero temo que mis lágrimas se secarán y no me alcanzarán para poder sacar todo este dolor. Cuando tengo la fuerza suficiente, me pongo de pie y tomo una pastilla para dormir. Contemplo el frasco lleno de cápsulas y luego lo aparto rápidamente. Tomo únicamente mi dosis, coloco una bata sobre mi cuerpo y me envuelvo en las sábanas. Solo hay una cosa que me da tranquilidad y eso es dormir, ojalá pudiera hacerlo todo el día y así evitar el silencio que me rodea.
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