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1512 Palabras
POV KAVIN Mar apenas ha hablado desde que despertó, como si hubiera colocado un enorme muro invisible a su alrededor para protegerse de todo el mundo. Y desde que lloró ese día al recuperar la consciencia, no ha vuelto a hacerlo. Insiste en que todo está bien, pero sé que no es así. Creí que se desmoronaría al ver la lápida de nuestra pequeña, pero al igual que en días anteriores; la observa fijamente, pero con la mirada perdida. - Mar, mi amor… - Es un hermoso lugar – comenta – Y está junto a tus padres; creo que ella está bien cuidada – una sonrisa triste se escapa de mis labios. - Aún podemos ponerle otro nombre si es que… - Creo que es perfecto, tu lo elegiste así que está bien – me asegura, pero por alguna razón, su negativa a ponerle otro nombre me duele. - ¿Estás segura? - Sì – se inclina para limpiar unas hojas secas de la lápida – Solías llamarla así, seguramente ya estaba acostumbrada al nombre. - ¿Puedo preguntarte algo? – ella permanece de rodillas frente a la tumba - ¿Cómo te enteraste de lo sucedido? Las enfermeras y médicos tenían prohibido decirte algo. - A veces tenia consciencia mientras estaba sedada, es raro… mi mente se activaba unos momentos, pero mi cuerpo no respondía – deja salir un suspiro – Te escuché decir que ella nos había dejado – me inclino para abrazarla - Es por eso que llorabas – recuerdo y la impotencia vuelve a golpearme en el rostro. - Sì, pero… ahora estamos bien – la sujeto y con cuidado, le ayudo a ponerse de pie nuevamente. - Será mejor que vayamos a casa, aún no te recuperas – ella no protesta y su sumisión me parece muy extraña. Mar no vuelve a pronunciar palabra en todo el camino y al llegar a casa, se va directo a la habitación. - Dale algo de tiempo – me pide la madre de Mar – Creo que aún no termina de asimilar las cosas – me da unas palmaditas en el brazo y luego se va tras su hija. Cuando se va, noto a Troy parado en una esquina. - Pareces parte de la casa cada vez que haces eso – señalo. - ¿La señora se encuentra bien? - Tan bien como puede estar - estoy cansado. Pero no quiero ir a la cama, nunca logro dormir y solo pensaré con cosas inútiles – Ya dilo – pido al ver que aún sigue en su lugar. - Antes que nada, quiero que sepa que no había comentado nada por ordenes de su hermano – lo veo fijamente, un poco intrigado – Pero… mi hermano Ted encontró al tipo la misma noche que atacó a la Señora y sigue con vida. - ¡¿Qué?! – grito furioso, me pongo de pie al instante -¡¿Por qué mierda me lo dices hasta ahora? - No lo culpes a él – me giro al escuchar la voz de mi hermano – Yo decidí eso. - No tenías ningún derecho a… - Allí te equivocas, hermanito - está tan fresco como una lechuga y eso solo me irrita mucho más – Tu ni tenias cabeza para nada y hubieras matado a ese pobre imbécil. - ¿Y? – pregunto molesto - Lo necesitábamos vivo. - ¿Ahora ya no? - No, y es por eso que ahora tú sabes que está en nuestras manos. ¿Quieres verlo? – pregunta y luego sale de la casa en dirección a la calle. - Quédate con ella – le pido a Troy – Y que Ted también se quede. - Como ordene – Taylor y Tony nos conducen por la carretera hasta llegar a unas bodegas a las afueras de la ciudad. - ¿En dónde rayos estamos? - ¿Importa? – mi hermano sale del auto como si estuviera acostumbrado a este ambiente. Hago lo mismo que él y al adentrarnos, veo varias caras familiares entre las personas que nos esperan fuera de las bodegas. - ¿Barbie? – pregunto al ver al guardia de Archie - Joven amo – saluda él – Ya los esperan – varios hombres nos rodean y luego nos adentramos en la estructura. - Creí que haríamos esto solos – comento mientras avanzamos por los pasillos mohosos. - Todos quieren apoyarte Kavin, deberías aceptar el amor de tus amigos; eso te hará las cosas más fáciles – intento no mostrarme irritado cuando veo a mis amigos jugando póker en una sala polvorienta. Al vernos, se ponen de pie y sin decir palabra, Tony junto a otros hombres arrastran a un tipo andrajoso justo a mis pies, casi no logro reconocer al tipo que vi en ese balcón hace dos semanas. - ¿Sabes quien soy? – pregunto, el tipo parece aterrado; su rostro está ensangrentado e hinchado por los golpes – Responde, ¿sabes quien soy? - No – su voz es apenas un susurro, pero parece que le cuesta mucho articular esa simple palabra. - Dime ¿recuerdas a la hermosa rubia embarazada a la que apuñalaste? – su rostro hinchado parece comprender por fin el motivo por el cual está siendo castigado. - Yo no… no quería – la ira me invade, quiero matarlo con mis propias manos, pero eso no me va a dar alivio. - Tony… quiero que purifiques esas manos – señalo al tipo – Quémaselas, tanto como puedas sin matarlo. Quiero que sus manos sean tan inservibles que no pueda siquiera usarlas para comer – el terror en su rostro después de escuchar mis palabras me da un poco de calma – La próxima vez que lo visite, quiero que esté lucido y que pueda hablar – ordeno y luego salgo del lugar con los chicos a mi espalda. - ¿No vas a matarlo? – pregunta Khai - Aún no, sería demasiado fácil. - Te aseguro que no la ha pasado nada fácil las últimas semanas – me asegura Archie – No cometas mi error al dudar, lo mejor es acabar de raíz con esto. - No, quiero que sufra lentamente. Que viva incapacitado con su nueva realidad, que sea infeliz el resto de su vida. Un infierno en la tierra; eso quiero. Porque eso es lo que me está obligando a vivir a mi – tras decir eso, salgo del lugar para regresar a casa. No quiero escuchar sus consejos, puede que tengan razón; pero en estos momentos, no quiero tener razón. Quiero venganza. Al llegar a casa, me dirijo directamente a la habitación, quiero ver a Mar. - ¿Esto también? – una sirvienta lleva varias prendas de vestir de Mar en los brazos; barro la habitación con la mirada y noto un par de maletas. Tanto las sirvientas como Mar se congelan al verme. - ¿Qué significa esto? – pregunto fríamente mientras me acerco a ella. Pero para mi sorpresa, me sostiene la mirada con decisión. - Me iré con… - Si piensas que te irás de esta casa, estás totalmente equivocada Marianne – sentencio – Déjennos solos – ordeno y las sirvientas salen corriendo hacia la salida. - Kavin… - ¿Vas a dejarme? - Estábamos juntos solo por el bebé y ahora… - no termina la oración, desvía la vista e instintivamente abraza su vientre – Lo siento, no te he dado más que problemas y dolor. Lo mejor será que me vaya. - La respuesta es, No – tajo - No tengo nada que ofrecerte, estoy vacía – me asegura tan calmada que me da miedo. - Eres mi mujer y seguirás siendo mi mujer, con bebé o sin él – mis palabras hacen mella en su armadura. - Eso dices ahora, pero en el futuro cambiarás de opinión. - Sé perfectamente bien lo que quiero. - ¿Y que es lo que quieres? – pregunta - A ti – confieso – Aunque tu no me quieras, te vas a quedar. - Dame algo de tiempo, iré con mi madre para terminar de recuperarme y… - Dije que no. No lo repetiré una tercera vez – me acerco a ella y tomo su cintura - ¿Quieres verme sufrir más? - la cuestiono y ella niega freneticamente con un movimiento de su cabeza. - No, no… haré lo que quieras – me asegura - Perfecto, entonces. Te quedarás a mi lado para siempre, aunque tu no quieras ¿Entendido? - tengo el impulso de besarla, pero temo su reacción así que me contengo. - Sì – responde; deposito un beso en su frente, levemente aliviado por ganar la conversación. - Tu madre puede quedarse el tiempo que quiera, lo sabes. - Gracias. - Ahora, haré que regresen todo esto a su lugar – la tomo de la mano -Vamos a cenar – la sujeto fuertemente de la mano, como si temiera que se echara a correr lejos de mí. Aunque si lo hiciera, la perseguiría y castigaría hasta que esté llena de mí.
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