CAPÍTULO 9

1625 Palabras
[Xander] No puedo evitar recordar como curó mi herida y besó mi mano, tal cual como lo hacía mi amada Annie. Miento si digo que no me gustó sentir sus suaves labios como la seda en mi mano, a quién voy a engañar, me fascinó y me pregunto ¿cómo se sentiría besarlos? ¿Y cómo supo dónde estaba todo?, es bien extraño, ella nunca había estado en mi oficina, estoy cien por ciento seguro que es la primera vez que esa linda chica entró a mi oficina y a pesar de eso, ella sabía perfectamente dónde estaba todo lo que necesitaba. ¿Será que en recursos humanos le dieron indicaciones sobre mis cosas? Lo dudo, todas las anteriores asistentes, nunca sabían dónde estaban las cosas, no me hubieran preguntado todo el tiempo algo que ya sabían o me traían café de afuera de la oficina, además, el café de esta chica estuvo delicioso, le pediré que me haga por lo menos dos diarios de ahora en adelante, aún siento su delicioso sabor en mi boca. Me fue imposible dejar de verla detenidamente mientras curaba mi herida, la chica es muy guapa, se nota que tiene buen cuerpo bajo ese uniforme, pero es muy joven, demasiado joven, según lo que investigué en el sistema de la compañía en recursos humanos tiene apenas 21 años. Ver la cara sonrojada de la Srta. Park me dejó con una sonrisa de idiota desde que se fue, me gustó ser el causante de ese sonrojo, siempre lograba hacer sonrojar a Annie con cada ocurrencia mía. Por un momento me hizo olvidar del fiasco de mi compromiso, sacudo mi cabeza porque no debo pensar en otra mujer de esa manera, soy un tonto y además hice una promesa que no puedo fallar por nada del mundo. No puedo creer que mi asistente me esté haciendo recordar a mi esposa. En estos tres años no he tratado de olvidarla, pero al recordarla me duele tanto el corazón y la extraño aún más, que para sobrellevar mi dolor he optado por pensar lo mínimo posible al menos fuera de casa. Dentro de casa es otra historia, todo me recuerda a ella y puedo llorar las veces que quiera, porque si, aún la lloro todos los días antes de irme a dormir, porque mi cama se siente tan vacía, mi vida se siente tan vacía, mi corazón está roto en miles de fragmentos y no hay manera de que pueda ser reparado. Al menos en casa no tengo que disimular ante nadie que he seguido con mi vida, lo cual no es verdad, porque nunca volvió ni volverá a la normalidad, apenas puedo dormir por las noches, y cada vez que cierro los ojos lo único que veo es el cuerpo sin vida de Annie bañado en sangre entre mis brazos. Salgo de mis pensamientos, porque recuerdo que tengo una reunión con un inversionista que me desagrada sobremanera, pero no me queda otra que asistir, así que salgo de mi oficina en busca de mi asistente. "Srta. Park venga conmigo por favor, tengo una reunión de último momento con el Sr. Brown, de New Technologies Ltd. y necesito que tome nota de temas relevantes de la reunión, pero la verdad no sé hasta qué hora estaremos ocupados, al Sr. Brown le gusta beber bastante y me veo obligado a acompañarlo, probablemente tengamos que pasar la noche ahí, no creo que estaré en condiciones de manejar ¿tiene usted algún inconveniente en acompañarme y quedarse en el hotel donde será la reunión? Las reservaciones ya fueron realizadas con anterioridad” le explico todo en gran detalle. "No, no.. Sr. King no hay problema yo lo acompaño, no se preocupe" Veo que recoge sus pertenencias y las guarda en su bolso, se coloca su blazer y se acerca hacia mí para irnos. El trayecto estuvo bastante silencioso, mientras ella veía la calle a través del vidrio, yo disimuladamente veía a la Srta. Park, debo admitir que me gusta un poco y su forma de ser aún más, a quién quiero engañar. Nunca me había pasado esto con mis anteriores asistentes ni con nadie aparte de Annie, es más no soporto estar cerca de ninguna mujer, peor que me toquen siquiera la mano, estuve muy sorprendido cuando no ocurrió la típica repulsión al sentir sus manos y sus labios, creo que es eso lo que más me ha llamado la atención de ella. Pero porque me guste un poco o me parezca atractiva no significa que pasará algo más, soy realista con mi situación actual y peor aún con mi inminente matrimonio que desprecio con todo mi corazón, pero debo salvar la compañía que tanto trabajo nos costó crearla junto a mi esposa. Al llegar al hotel de la reunión nos dirigen a una sala privada y el Sr. Brown ya había empezado a beber. "Sr. King lo estaba esperando y llegó tarde, tome esta bebida como castigo por su atraso" me da una copa de vino tinto. Maldito viejo asqueroso, apenas fueron tres minutos de retraso y eso por el tráfico, porque salimos con buen tiempo de la oficina. Pondré mi mejor cara, necesito cerrar este contrato. "Lo siento mucho Sr. Brown, tomaré la bebida entonces como castigo" Con una sonrisa fingida me tomé el trago que me dio. Pasan un par de horas y hemos bebido ya bastante, afortunadamente cerramos el contrato y siento que el alcohol me está empezando a hacer efecto, me preocupa la Srta. Park, es evidente que ya está un poco ebria y eso que he hecho lo posible por evitar que tome mucho, pero el Sr. Brown es un experto en hacer emborrachar a las personas, por eso no quería venir, ahggg, sólo un poco más y podremos irnos. No pienso quedarme como originalmente había pensado cerca de ese cerdo asqueroso. En eso noto que la Srta. Park se tensa y me queda viendo de forma extraña, como si me estuviera suplicando ayuda con su mirada y se nota que tiene pánico y a la vez ira. Un recuerdo me pegó duro en este momento, cuando Annie una vez fue acosada por el mismo Sr. Brown hace más o menos siete años, él trató de tocarla aún él sabiendo que Annie era casada, y ella hizo exactamente lo mismo, me pidió ayuda con la mirada. El muy desgraciado no respetó que ella sea mi esposa y trató de tocarla en contra de su voluntad. No voy a permitir que haga la mismo con mi asistente. Desgraciado, malnacido. Finjo que se me cae el celular y me agacho para recogerlo, lo que vi hizo que me hierva la sangre, el infeliz estaba tocándole los muslos, mientras la Srta. Park trataba de alejar sus asquerosas manos de su piel con desesperación. Tengo ganas de partirle la cara como lo hice años atrás. No debí aceptar esta reunión y peor aún traerla a ella y exponerla al peligro de ese depredador. Me levanto con mi celular en mano, me acerco a mi asistente y le susurro en su oído como si fuera lo más normal del mundo acercarme de esa manera a ella. "Srta. Park por favor sígame la corriente, no diga nada a menos que sea para seguir lo que yo diga, después le explico" Ella asintió ligeramente con su cabeza dándome a entender que comprendió mi petición. "Cariño" Miro a la Srta. Park, toco su suave cabello con mis manos y le sonrío lo más amoroso que puedo, no me había comportado así desde hace tres años, y me sorprende nuevamente que no me repulse tocarla, es más me gusta sentir sus sedosos cabellos en mis manos. “Si mi rey” me responde y me quedo de piedra, exactamente así me llamaba Annie, pero me recompongo en tiempo récord para seguir con mi plan. "Creo que es momento de irnos, Sr. Brown, por favor discúlpenos, pero es momento de retirarnos a nuestra habitación, ha sido un placer hacer negocios con usted" Tomo lo que queda de la bebida de mi asistente, como para confirmar lo cercanos que somos y lo miro desafiándolo tal cómo lo hice años atrás y él lo notó, porque se puso pálido y tenso. "Sr. King no sabía que usted tenía algo que ver con su asistente" Me mira con algo de pánico, puerco, sabe lo que le estaba haciendo a la Srta. Park y ahora está asustado porque recuerda lo que le hice hace años. "Es algo reciente por eso aún no le he hecho público y espero su completa discreción" Me levanto y tomo de la mano a mi asistente que está un poco sonrojada, que bueno así lo hace ver más real. Aún tomados de la mano nos dirigimos al elevador. Aún no suelto su mano porque el desgraciado de Brown sin duda verá los videos de seguridad para comprobar si he mentido así que necesito llevarla a mi habitación a como dé lugar. Comienza a hacer calor, este hotel no tiene un buen sistema de climatización, llegando a la habitación tomaré un baño para calmarme un poco. Ella se pone nerviosa y antes que diga algo que desacredite nuestra mentira, abro la puerta de mi habitación con mi tarjeta y la llevo rápidamente dentro del cuarto, cerrándolo con seguro y es cuando siento como si un fuego desenfrenado empezara a arder en todo mi cuerpo, especialmente en mi entrepierna que empieza a palpitar y endurecerse sin piedad. Y es ahí cuando me doy cuenta, el maldito de Brown puso algo en la bebida de mi asistente y de paso tomé la mitad. Y ahora estamos encerrados en una habitación, solos y más calientes que la lava de un volcán en erupción.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR