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2944 Palabras
Abby. Repetía las últimas palabras que dije una y otra vez en mi mente. Siempre viviría en mentiras, ésto sólo me pasa a mí. Le lanzo una mirada cargada de odio, decepción y dolor a John. ¿Por qué me mintieron? Siempre supieron dónde estaba yo, siempre supieron a lo que me dedicaba. ¿Por qué decirlo ahora? No sólo Dominic me mintió, sino mi familia, mis tíos. Claro, a pesar de la mentira de mi padre, eso ya es otro tema. ¿Pero ésto? Siento cómo las lágrimas pican por salir en mis ojos, pero no les daré ese beneficio. Tengo ahora que pensar con la cabeza fría, en estos momentos necesito estar preparada para cualquier ataque. Es evidente que todos estamos en peligro, la asociación está en peligro. El teléfono que tengo en mi mano lo guardo en el bolsillo trasero de mi pantalón, y en silencio, camino a la sala de estar. Las pisadas de mi tío suenan detrás de mi, lentas. Su mirada la siento en la nuca quemándome, y los vellos de mi piel se erizan. ¿Tan malo es lo que va a decirme? Ya siento como los nervios empiezan a escarbar cada parte de mí, haciendo que me siente insegura. Muy insegura. Me detengo en el sofá, y me siento en el. Mi tío hace lo mismo, pero en cambio, sentándose en el sofá del frente. Me doy cuenta que su mirada es fría y calculadora, en sus ojos puedo ver el asesino que realmente es. Dios mío, soy muy ingenua, una estúpida que no se da cuenta de nada. Una de las mentiras siempre estuvo delante de mí, y yo que andaba de ciega. ¡En sus ojos se ve realmente el asesino que es! Tonta, tonta y estúpida, pienso. Mis manos las remuevo en mi regazo, y mi mirada se dirige a un punto que no es interesante para mí. Un cuadro colgado en la pared, que tiene pintado a un lirio y una mariposa azul. Es lindo y los detalles resaltan,pero para una persona cómo yo, no es nada interesante. Tal vez si en otra vida me hubiera gustado el arte... Escucho a John carraspear y nuevamente mi vista es dirigida a él. Trato de leer su cuerpo, sus ojos, sus movimientos,algo que me indique alguna pista, pero nada. Sus ojos son unos témpanos de hielo, y su rostro es sumamente serio que intimida, incluso me acaba de dar escalofríos. -Nada de esto te va a gustar-dice, y me encorvo en mi lugar. Mis codos reposan en mis rodillas, y mis manos hechas puños en mis mejillas, me siento cómoda así-. Cariño, siempre recuerda que tu padre fue una buena persona, ¿sí? Asiento, y trago el nudo que comenzó a parecer en mi garganta. Parpadeo varias veces para apartar las lágrimas, y calmo mi respiración que se tornó un poco dificultosa. -Bien. Tu padre no entró a la mafia porque quiso, sino porque era un deber. Era su deber. Conoció a tu madre después de los años, y tuvo muchísimos problemas para formalizar su relación junto a ella, ella fue una luchadora Abby, dió mucho para pasar su vida junto a ustedes. »Y aunque la cosa se esté yendo por dónde no debe, sentía la necesidad de decirlo. Cómo ya sabes Andrew conspiraba en contra de tu padre, quería todo lo que siempre el obtuvo. Lo engañó de la peor forma y lo traicionó, menos mal que tu padre se dió cuenta antes, pero fue un error dejarlos a ustedes seguir viviendo allí-sacudió su cabeza en negación, y mi pecho se encogió, esto me está doliendo,las imágenes se repiten una y otra vez en mi cabeza-. Sin embargo se quedó, y lo tomaron ese día desprevenido. Tu padre nunca le entregó los papeles, que en realidad, es el libro de finanzas. Lo que te dijo Adriana, sólo la mitad es verdad, tu padre nunca dejó el puesto de mafioso cuando cumpliste los doce. Los iba a dejar cuando cumpliste los quince. Mis ojos se nublaron. Él iba a dejar todo ese día por mí, por nosotros. Y él lo sabía, sabía sus movimientos y no dudó en atacar. -Siento mucho tener que decirte todo esto ahora, cielo-su voz suena calmada y llena de cariño-, si recibiste un balazo aquél día que fuiste de nuevo a tu casa a buscar respuesta, pero te aferraste a la vida. Eres grandiosa, y admirable. Tienes que recordar, Abby, en tu mente se esconde algo muy valioso que necesitamos. ¿Algo muy valioso? ¿De qué habla? ¿Y cómo él sabe...? -Es fácil leerte, para mí-dice y lo miro algo furiosa. -¿De qué me hablas? -le pregunto-. ¿Cómo sabes que estuve un año en coma? Él suelta un suspiro demasiado dramático, y recarga su espalda del sofá. -Estaba ahí, había llegado muy tarde, por suerte Matthew ya te llevaba al hospital de la asociación, es un buen chico, y se veía que estaba desesperado ese día-mi corazón late furioso desde su cavidad torácica, cómo queriendo salirse de ahí-. Protege tus espaldas, estás muy bien entrenada. Si llegas a recordar algo, avísame, no confíes en nadie, sólo en tu novio. -¿Qué es lo que no me has dicho? -pregunto al borde de un colapso furioso. Sé que oculto información en mi mente, ¿pero tan importante es? ¿Qué encontré? ¿Fue por eso que me atacaron ese día? ¡Claro! Eso, eso es, ese día había conseguido la siguiente pista, y fueron a por mí. Yo sé algo que Andrew nada más sabe, y teme que sea descubierto, teme que su plan se eche a perder. Mi mirada está puesta en aquella mariposa azul, y por alguna razón, me recuerda mucho al collar que Matthew me regaló. Unas cuantas imágenes pasan como flash por mí mente, y cierro los ojos. Ese collar, tiene la dirección de un lugar que tenía que haber visitado hace mucho tiempo, y necesito hacerlo ahora. -¿Abby? -me llama mi tío y dirijo mi vista a él-. ¿Te sientes bien? Te ves pálida. Le doy una sonrisa falsa. -Sí, sólo me duele la cabeza-miento. -Puedes ir a tu habitación, descansa, mañana vendrá el helicóptero por ti. Asiento y me dirijo a mi habitación. Antes paso mi vista por las habitaciones de mis primos, y la de mi tía Amada,todos están completamente dormidos. Ya en mi habitación, voy al baño, y me miro en el espejo. No me voy a esconder más. Todos sabrán quién es Abby Rusterfell. ??? -Te ves hermosa, cariño-susurra mi tía en mi oído, ya que no puedo escuchar por el sonido del helicóptero. -¡Gracias tía! -exclamo por lo alto-. ¡Prometo volver a venir a verlos! Ella asiente. Me despido de ellos una última vez, y me dirijo al helicóptero, entrando del lado copiloto. Saludo al chico de mi lado, me pongo los audífonos, los cinturones de seguridad y despegamos. Estoy muy segura, de que se aproxima una guerra muy grande, y también estoy segura de quiénes están detrás de esto. Matt tal vez sí tenía razón en desconfiar de Agnes y Charlie, ya yo lo estoy haciendo. Las pocas señales que han dado, significa mucho para mí. Son sospechosos y están en mi lista. En cuanto al libro de finanzas, lo leeré en cuánto llegue a mi habitación. Toco mi cabello n***o natural, decidí volver a llevarlo a su color, n***o azabache. Me quité las lentillas y dejé mis ojos verdes ligados con algo de amarillos a la vista. Volveré siendo yo de nuevo, y espero que Andrew sepa que no volveré a ocultarme. He vuelto recargada en fuerzas para buscar a mí familia, las indirectas de mi tío significan muchas cosas. Y en ello, mi familia viva. Sé lo que trató de decir mi tío, no estoy loca, me habló en clave, estoy siendo vigilada, estamos, y sé que él estaba seguro de que habían micrófonos en la casa. Yo ya puedo recordar todo, y mi primera parada sería Ashier. Él me ayudaría en mi plan. Los prototipos H y K no deberían salir a la luz, sería un riesgo para la humanidad. La guerra pronto se desataría, y necesitaba estar lista para ella. Sé dónde se guardan los antídotos, y sé dónde se esconde Andrew. Todo éste tiempo estuvo en mi cabeza y nunca busqué la forma de averiguarlo. Estaba cegada por el prototipo C. Aquella droga que hacía que olvidáramos los recuerdos más importantes, las personas más importantes. Dormía una parte importante de nuestro cerebro, y éste sólo despertaba cuando luchabas por tus sentimientos y emociones. Él me ayudó. Suspiro. Miro por las nubes, y miro todo hacía bajo. Y cierro mis ojos. Abby en multimedia. ¿Impactante no? Agarrense que viene curvas. Abby. Repetía las últimas palabras que dije una y otra vez en mi mente. Siempre viviría en mentiras, ésto sólo me pasa a mí. Le lanzo una mirada cargada de odio, decepción y dolor a John. ¿Por qué me mintieron? Siempre supieron dónde estaba yo, siempre supieron a lo que me dedicaba. ¿Por qué decirlo ahora? No sólo Dominic me mintió, sino mi familia, mis tíos. Claro, a pesar de la mentira de mi padre, eso ya es otro tema. ¿Pero ésto? Siento cómo las lágrimas pican por salir en mis ojos, pero no les daré ese beneficio. Tengo ahora que pensar con la cabeza fría, en estos momentos necesito estar preparada para cualquier ataque. Es evidente que todos estamos en peligro, la asociación está en peligro. El teléfono que tengo en mi mano lo guardo en el bolsillo trasero de mi pantalón, y en silencio, camino a la sala de estar. Las pisadas de mi tío suenan detrás de mi, lentas. Su mirada la siento en la nuca quemándome, y los vellos de mi piel se erizan. ¿Tan malo es lo que va a decirme? Ya siento como los nervios empiezan a escarbar cada parte de mí, haciendo que me siente insegura. Muy insegura. Me detengo en el sofá, y me siento en el. Mi tío hace lo mismo, pero en cambio, sentándose en el sofá del frente. Me doy cuenta que su mirada es fría y calculadora, en sus ojos puedo ver el asesino que realmente es. Dios mío, soy muy ingenua, una estúpida que no se da cuenta de nada. Una de las mentiras siempre estuvo delante de mí, y yo que andaba de ciega. ¡En sus ojos se ve realmente el asesino que es! Tonta, tonta y estúpida, pienso. Mis manos las remuevo en mi regazo, y mi mirada se dirige a un punto que no es interesante para mí. Un cuadro colgado en la pared, que tiene pintado a un lirio y una mariposa azul. Es lindo y los detalles resaltan,pero para una persona cómo yo, no es nada interesante. Tal vez si en otra vida me hubiera gustado el arte... Escucho a John carraspear y nuevamente mi vista es dirigida a él. Trato de leer su cuerpo, sus ojos, sus movimientos,algo que me indique alguna pista, pero nada. Sus ojos son unos témpanos de hielo, y su rostro es sumamente serio que intimida, incluso me acaba de dar escalofríos. -Nada de esto te va a gustar-dice, y me encorvo en mi lugar. Mis codos reposan en mis rodillas, y mis manos hechas puños en mis mejillas, me siento cómoda así-. Cariño, siempre recuerda que tu padre fue una buena persona, ¿sí? Asiento, y trago el nudo que comenzó a parecer en mi garganta. Parpadeo varias veces para apartar las lágrimas, y calmo mi respiración que se tornó un poco dificultosa. -Bien. Tu padre no entró a la mafia porque quiso, sino porque era un deber. Era su deber. Conoció a tu madre después de los años, y tuvo muchísimos problemas para formalizar su relación junto a ella, ella fue una luchadora Abby, dió mucho para pasar su vida junto a ustedes. »Y aunque la cosa se esté yendo por dónde no debe, sentía la necesidad de decirlo. Cómo ya sabes Andrew conspiraba en contra de tu padre, quería todo lo que siempre el obtuvo. Lo engañó de la peor forma y lo traicionó, menos mal que tu padre se dió cuenta antes, pero fue un error dejarlos a ustedes seguir viviendo allí-sacudió su cabeza en negación, y mi pecho se encogió, esto me está doliendo,las imágenes se repiten una y otra vez en mi cabeza-. Sin embargo se quedó, y lo tomaron ese día desprevenido. Tu padre nunca le entregó los papeles, que en realidad, es el libro de finanzas. Lo que te dijo Adriana, sólo la mitad es verdad, tu padre nunca dejó el puesto de mafioso cuando cumpliste los doce. Los iba a dejar cuando cumpliste los quince. Mis ojos se nublaron. Él iba a dejar todo ese día por mí, por nosotros. Y él lo sabía, sabía sus movimientos y no dudó en atacar. -Siento mucho tener que decirte todo esto ahora, cielo-su voz suena calmada y llena de cariño-, si recibiste un balazo aquél día que fuiste de nuevo a tu casa a buscar respuesta, pero te aferraste a la vida. Eres grandiosa, y admirable. Tienes que recordar, Abby, en tu mente se esconde algo muy valioso que necesitamos. ¿Algo muy valioso? ¿De qué habla? ¿Y cómo él sabe...? -Es fácil leerte, para mí-dice y lo miro algo furiosa. -¿De qué me hablas? -le pregunto-. ¿Cómo sabes que estuve un año en coma? Él suelta un suspiro demasiado dramático, y recarga su espalda del sofá. -Estaba ahí, había llegado muy tarde, por suerte Matthew ya te llevaba al hospital de la asociación, es un buen chico, y se veía que estaba desesperado ese día-mi corazón late furioso desde su cavidad torácica, cómo queriendo salirse de ahí-. Protege tus espaldas, estás muy bien entrenada. Si llegas a recordar algo, avísame, no confíes en nadie, sólo en tu novio. -¿Qué es lo que no me has dicho? -pregunto al borde de un colapso furioso. Sé que oculto información en mi mente, ¿pero tan importante es? ¿Qué encontré? ¿Fue por eso que me atacaron ese día? ¡Claro! Eso, eso es, ese día había conseguido la siguiente pista, y fueron a por mí. Yo sé algo que Andrew nada más sabe, y teme que sea descubierto, teme que su plan se eche a perder. Mi mirada está puesta en aquella mariposa azul, y por alguna razón, me recuerda mucho al collar que Matthew me regaló. Unas cuantas imágenes pasan como flash por mí mente, y cierro los ojos. Ese collar, tiene la dirección de un lugar que tenía que haber visitado hace mucho tiempo, y necesito hacerlo ahora. -¿Abby? -me llama mi tío y dirijo mi vista a él-. ¿Te sientes bien? Te ves pálida. Le doy una sonrisa falsa. -Sí, sólo me duele la cabeza-miento. -Puedes ir a tu habitación, descansa, mañana vendrá el helicóptero por ti. Asiento y me dirijo a mi habitación. Antes paso mi vista por las habitaciones de mis primos, y la de mi tía Amada,todos están completamente dormidos. Ya en mi habitación, voy al baño, y me miro en el espejo. No me voy a esconder más. Todos sabrán quién es Abby Rusterfell. ??? -Te ves hermosa, cariño-susurra mi tía en mi oído, ya que no puedo escuchar por el sonido del helicóptero. -¡Gracias tía! -exclamo por lo alto-. ¡Prometo volver a venir a verlos! Ella asiente. Me despido de ellos una última vez, y me dirijo al helicóptero, entrando del lado copiloto. Saludo al chico de mi lado, me pongo los audífonos, los cinturones de seguridad y despegamos. Estoy muy segura, de que se aproxima una guerra muy grande, y también estoy segura de quiénes están detrás de esto. Matt tal vez sí tenía razón en desconfiar de Agnes y Charlie, ya yo lo estoy haciendo. Las pocas señales que han dado, significa mucho para mí. Son sospechosos y están en mi lista. En cuanto al libro de finanzas, lo leeré en cuánto llegue a mi habitación. Toco mi cabello n***o natural, decidí volver a llevarlo a su color, n***o azabache. Me quité las lentillas y dejé mis ojos verdes ligados con algo de amarillos a la vista. Volveré siendo yo de nuevo, y espero que Andrew sepa que no volveré a ocultarme. He vuelto recargada en fuerzas para buscar a mí familia, las indirectas de mi tío significan muchas cosas. Y en ello, mi familia viva. Sé lo que trató de decir mi tío, no estoy loca, me habló en clave, estoy siendo vigilada, estamos, y sé que él estaba seguro de que habían micrófonos en la casa. Yo ya puedo recordar todo, y mi primera parada sería Ashier. Él me ayudaría en mi plan. Los prototipos H y K no deberían salir a la luz, sería un riesgo para la humanidad. La guerra pronto se desataría, y necesitaba estar lista para ella. Sé dónde se guardan los antídotos, y sé dónde se esconde Andrew. Todo éste tiempo estuvo en mi cabeza y nunca busqué la forma de averiguarlo. Estaba cegada por el prototipo C. Aquella droga que hacía que olvidáramos los recuerdos más importantes, las personas más importantes. Dormía una parte importante de nuestro cerebro, y éste sólo despertaba cuando luchabas por tus sentimientos y emociones. Él me ayudó. Suspiro. Miro por las nubes, y miro todo hacía bajo. Y cierro mis ojos. Abby en multimedia. ¿Impactante no? Agarrense que viene curvas.
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