Heben y Crista miraron exhaustos la cantidad de gente que se congregaba a su alrededor, con las caras llenas de duda y espanto. -¿De dónde salieron esas bestias?-le preguntó un señor mayor a Heben con cara de pocos amigos, mientras resguardaba a una niña de diez años detrás de sí, culpándolo por completo de la existencia de los monstruos. Un murmullo comenzó a hacerse audible, mientras varias personas los miraban con desconfianza. Aunque, algunos niños comentaban que eran héroes y que los habían salvado, a la vez que muchos concordaban. La duda y el miedo persistían en el aire. Heben apenas lo miró. Su cabeza le daba vueltas y Crista comenzó a gotear sangre llenando a la alfombra de esta. Una mujer joven, de quizás unos treinta años se acercó hasta ellos con la cara llena de horror.

