Así funcionaba este mundo, cabeza fría, ante todo, y no perder los nervios por perder un par de millones de euros, al final no lo ganamos en el sol, ni con una jornada de doce horas. Era mi forma personal de pensar, pero no la compartía con mis socios, que mientras más ganaban, más querían. Se estaban ahogando porque la policía nos había incautado la mercancía y por tener a ocho hombres de los que la traían en la cárcel, pero saldríamos, no era la primera vez que nos dejaban en bragas, ya nos había pasado un par de veces y lo habíamos solucionado. Me quedé en mi oficina, mientras Argelis y Omer se retiraban a la de ellos, quería hablar con Llul, sabía que ya tenía información del hombre que estaba siguiendo a Thairé, hasta que no resolviera ese problema, no iba a poder concentrarme en

