En la bañera pasó lo que tenía que pasar, solo que quien disfrutó en esa ocasión fue ella, de alguna manera tenía que retribuir lo que me hizo en el Gimnasio. Nos estábamos vistiendo para esa salida de domingo como una pareja normal. Abrí la boca un par de veces para decirle que nunca seriamos una pareja normal, que siempre tendría que andar con personas cubriéndome la espalda, con una pistola en mi hombro o en mi cintura, y que en mi casa tenía armas en todos sitios. Pero no dije nada, no quería asustarla más de lo que ya estaba. La miraba desde la cama, la verdad es que si hubiese podido convencerla a base de polvos lo hubiera hecho, pero sabía que no había manera, quería salir y yo era un egoísta de mierda por no estar de acuerdo. Tenía intención de vestirme con uno de mis Versa

