CAPITULO. 17 MI BUENA AMIGA ALISS

2859 Palabras
CAPITULO. 17 MI BUENA AMIGA ALISS Angela  Después de que yo le dijera a Valentín que quería ir a esa fiesta con él, él había estado muy contento el resto de el día. No se le quitaba la sonrisa de la cara y para mí eso era algo bueno ya que quería decir que si tenía muchas ganas de salir conmigo. Yo por mi parte trate de actuar muy calmada como si fuera una salida más y no mi plan yendo de viento en popa. Cómo siempre yo hice todo el trabajo que tenía que hacer, comí con Aliss y todo lo demás. Le dije a Aliss que acepte salir con Valentín y ella me acordó nuevamente que tenía que tener cuidado con él porque era un rompe corazones. Oh por Dios que descaro que tal ángel de el amor vaya por ahí rompiendo corazones. Bueno a parte de hacer que una persona se enamore de alguien que no lo ama claro. Cuando llegó la hora de irme a mi casa me sorprendió ver qué Valentín estaba en la salida de el edificio ya que el acostumbrada irse antes que todo el mundo y solo me decía las cosas que yo tenía que hacer después de que él se fuera. Cuando pase por la puerta lo ví, él estaba de espalda así que no me estaba viendo pero yo le pase por enfrente como si no lo hubiera visto. Y como si eso fuera posible, es un guapo y sexy angel con unas grandes alas de plumas blancas y rojas que aunque estuvieran hacia abajo seguían llamando la atención de cualquiera que tuviera ojos y pudiera ver. - ¡Hey Angela! - Me grito en cuanto le pare por el lado. Yo me voltee y puse cara de sorpresa. - Hey Valentín, si dime. - Yo tuve que ser actriz en vez de abogada. - ¿Ya te vas a tu casa? - Valentín parecía estar nervioso, no dejaba de tocar su nuca mientras hablaba. - Pues claro. Ya es la hora de la salida, ni que me fuera a quedar a dormir en la oficina ¿O si? - Era una pregunta muy estúpida pero yo ya me había dado cuenta que era causa de los nervios. - Pues si, ahora que lo pienso tienes razón. - Lo había dejado con vergüenza por poner tan en evidencia que lo que había dicho era muy estúpido que se puso a mirar hacia el suelo.  - Ahora que lo pienso, ¿Tú que haces aquí todavía y aquí afuera? Tú siempre te vas temprano, ¿Que paso? - No quería que las cosas se pusieran tan incómodas así que cambie de tema. - Ah si, si es cierto siempre me voy temprano. Lo que pasa es que tenía que hacae algunas cosas antes de irme y ahora ahora termine. - Yo podría apostar a qué eso era mentira. - Ah ok entiendo. Bueno pues nos vemos mañana. - Di la vuelta para irme pero Valentín me detuvo. - Oye Angela espera.  - Si dime. - Me di la vuelta otra vez para saber lo que él quería. - Ya que hoy estoy aquí, no se ¿Que te parece si te acompaño hasta tú casa para que no te vayas sola. - Que excusa más barata, era obvio que él sabía que mi casa estaba muy cerca. - Bueno no creo que sea necesario, vivo muy cerca, no me va a pasar nada. - Claro que si, tenía que darme a rogar. - Pues si, si es cierto, pero bueno también te puedo hacer compañía. - Y ya cayó el veinte. - Bueno en ese caso porque no, vamos. - Nos fuimos como siempre me iba yo, caminando. En el camino me di cuenta que todo el mundo tenía sus ojos puestos en Valentín y en consecuencia en mi ya que íbamos caminando uno al lado de el otro. Por la poca distancia como siempre llegamos rápido a mi casa. Al llegar a la estrada para subir me pare de espaldas al edificio para quedar de frente a Valentín y poder mandarlo para su casa. - Bueno aquí estamos, te dije que sería algo rápido.- Ninguno de los dos hablo en el corto camino por lo que fue algo incómodo. A acepción de Valentín que iba a saludando a todo el mundo como si de el presidente se tratara. - Pues si bastante rápido la verdad. - Valentín parecía un niño pequeño, no dejaba de mirar hacia el suelo todo el tiempo mientras hablaba conmigo. - Pues si y ya estamos aquí así que yo voy a subir. Nos vemos mañana ¿Está bien? - Me quedé esperando su reacción en vez de subir de una vez. - ¿Ah ya te vas? - Dijo está vez levantando la mirada. - Jaja pues si obvio, a eso vine para estar en mi casa, ¿Por qué me quedaría aquí abajo. - La verdad no podía creer que con tantas cosas que había escuchado de él, ahora estuviera en la puerta de mi edificio portando se como un adolescente con su primer intento de noviazgo. - Pues si, si es cierto. Que tonto yo verdad. - Él mismo se reprendio con un golpe en la frente por lo que había dicho y a mí me causo mucha risa. - Jajja bueno pues ahora sí me voy y otra vez nos vemos mañana. ¡No seas impumtual cuando vengas a buscarme! - Grite ya estando de espaldas hacia él mientras subía por las escaleras casi corriendo. No volví a mirar hacia atrás y solo entre a mi casa. Las cosas iban mejor de lo que yo esperaba, pedo tampoco me iba a emocionar demasiado. Yo no sabía si todo ese show de los nervios y todo lo que estaba haciendo Valentín no era más que una estrategia de esas que los hombres suelen usar para hacer caer a las mujeres. Los hombres normalmente analizan a las mujeres y piensan bien cuál de esas estrategias les conviene usar dependiendo de la forma de la mujer, pero no importa la que quiera usar conmigo no me va a funcionar nada. Llegué a casa y la verdad era que estaba un poco cansada, el día había sido un poco fuerte. Cuando llegue solté mis cosas y me fui a mi habitación, me cambié la ropa y me fui a la cocina porque tenía un poco de hambre. Ya estaba tan familiarizada con esto que hasta había ido al mercado con Aliss para hacer las compras de la casa y ya sabía cómo cocinar las cosas de aquí. Me prepare una rica cena y me sente a comer en compañía de un poco de agua de rosas del valle y un interesante libro que había conseguido que tenía gran parte de la historia de el mundo mágico. Después de lo que me había dicho Aliss me había sentido con un poco de curiosidad así que decidí investigar un poco más.  Me parecía algo extraño que en el mundo de los humanos los seres místicos no eran más que fabulas y leyendas para contar a los niños cuando en verdad si hubo un tiempo en el que compartían los mundo. Pero bueno, si es verdad lo que se dice aquí de que los humanos se volvieron egoístas y querían tomar el control, no sería raro que quisieran borrar todo rastro de su error y dejar todo este mundo maravilloso solo como un cuento la verdad es que no me sorprende tanto que lo hayan hecho ya que en mi vida he conocido muchas personas muy egoístas capaces de hacer cosas como esas y más. Si lo sabré yo con todo lo que tuve que pasar al comienzo de mi carrera con lo difícil que es trabajar en un negocio donde en su mayoría son hombres, además de que ellos no soportan que una mujer sea mejor que ellos. Pero bueno esas son cosas que pasaron cuando yo no había nacido así que para que preucupaeme por eso. Después de un buen rato de estar con mi lectura ya me sentía un poco cansada así que me fui a mi habitación. Me quite lo que tenía puesto y me meti a bañar. No dure mucho tiempo en el baño ya que me sentía con mucho sueño y quería ir a mi cama. Cuando salí solo me puse la ropa interior y me tire en mi cama. Yo sabía que al despertar el día iba a prometer bastante. Cuando me desperté no me desayuné en mi casa ya que había quedado con Aliss de ir temprano a su casa para preparar el desayuno entre las dos. Mi relación con Aliss era cada vez más fuerte, se había convertido en esa gran amiga que nunca había tenido. La verdad es que solo pensé que en el momento de irme de ese lugar la extrañaría demasiado. Ya me había acostumbrado tanto que algunas noches en vez de ir directo a mi casa después de el trabajo me iba a la de ella y nos pasábamos una noche de chicas en medio de las más sinceras risas. Aliss no vivía en el mismo edificio que yo pero tampoco quedaba muy lejos así que solo tome mis cosas y me fui caminando. Era una suerte que me tocará un área para vivir donde todo estaba cerca. Laa formas de transporte en el mundo mágico eran muy raras aún para mí, algunas hasta eran por el aire en cosas nada parecidas a un avión así que prefería están siempre en el suelo. Si Aliss tiene alas y la he visto muy pocas veces volar. Cuando llegue a la casa de Aliss toque la puerta y ella parecía estar esperandome porque abrió la puerta de inmediato y me resivio con una gran sonrisa. - ¡Que bueno que llegaste! - Aliss parecía muy feliz de verme y yo no sabía porque. Me quedé parada con cara de sorpresa y ella me tomo de los dos brazos y me metió a la casa. - Tienes que contarme TODO. Dime qué fue lo que pasó. - Sus ojos se abrieron más grandes de lo normal y era obvio que quería que le dijera algo pero yo no sabía que era.  - Aliss lo siento pero no sé de qué carajos me estás hablando, ¿Podrías aclarar que es lo que te tengo que decir? Porque la verdad no tengo la más mínima idea. - Yo aún estaba en el aire y mi rostro expresaba lo perdida que estaba.  ¡¿Cómo que de que te estoy hablando?! - Aliss parecía mi mamá cuando me regañaba por no encontrar algo y que ella lo encontrara de inmediato. Parecía loca. - Es obvio de que te estoy hablando de que ayer saliste de la oficina con Valentín, dime ya que pasó cuando se fueron. - No puedo creer que de verdad sea eso por lo que estés así, ¿Que tiene de raro? Mi jefe quizo acompañarme hasta mi casa. No fue que matamos a alguien o algo así. - De verdad que yo me esperaba cualquier cosa menos que fuera por eso que Aliss me resivio de esa manera.  - ¿Cómo es posible que estés preguntando semejante cosa? - Aliss estaba en frente de mí y parecía histérica, tenía sus manos juntas y parecía enojada porque yo no entendia pero la verdad era así, no tenía idea de porque estaba así. - Aliss cálmate santo cielo ¿Por qué te pones así? - Nos habíamos quedado en la puerta paradas así que yo comence a caminar y me sente en el mueble y Aliss se fue detrás de mi y también se sentó a mi lado. - ¿Cómo que por qué Angela? ¿Acaso no es obvio? - Aliss ya no me miraba con una cara de enojo sino con una cara de, si eres estúpida y yo aún sin entender nada. - Pues no, la verdad es que no, no es para nada obvio así que ya dime. - La verdad es que ya hayas nerviosa estaba con la insistencia de Aliss con ese tema. - A ver Angela. - Aliss se acercó más a mi y parecía que me iba a ayudar con la lección de el colegio que yo no entiendia. - Valentín se quedó ayer hasta que tú salieras de la oficina y te acompaño a tu casa ¿Cierto? - Ajá, si ¿Y que con eso? - Ahora la pregunta, ¿Desde que tú estás trabajando en la oficina, habías visto que Valentín se quedará hasta la última hora, o que se fuera con alguien más? - Aliss tenía sus ojos bien abiertos puestos en mi y yo como que ya estaba entendiendo por dónde iba todo.  - Pues no, no que yo me haya dado cuenta.  - No es que no te hayas dado cuenta mi amor, es que nunca había pasado. Ni siquiera a las chicas de el trabajo con las que Valentín se ha acostado él alguna vez a acompañado fuera de la oficina y menos a su casa. Es que se va antes que todo el mundo para que esas cosas no pasen, es que nadie ni siquiera sabe dónde vive Valentín. Nadie sabe porque pero es muy discreto con esas cosas. - ¿Es en serio? - Estaba realmente sorprendida, eso no me lo esperaba. - La verdad no puedo creer lo que me dices. Y a todas estas ¿Tú cómo sabes eso sí no estabas ahí cuando yo me fui a mi casa ayer? - Pues creelo porque es cierto, ¿Y cómo lo sé? Pues todo el mundo sabe cómo es Valentín así que todo el mundo está como yo. Es que nunca había estado caminado con alguien por la calle ni por casualidad. - Seguramente fue pura coincidencia. Él a mí me dijo que había tenido que hacer algo y por eso se quedó. - Lo que estaba diciendo Aliss me había puesto a pensar pero la verdad no podía creer que Valentín había hecho algo fuera de lo común por mi. Era obvio que yo le gustaba pero como le gustaba cualquier otra chica. - Ay si claro. Eres su secretaria, por favor, si él tuviera algo que hacer quien más que tú lo sabrías. No quieras hacerte la que no entiendes. - Ay Aliss por favor. Eso seguro es una estrategia para que caiga. Se ha dado cuenta que no soy ninguna fácil como la mayoría que le cae detrás todo el tiempo. - Ohhh claro que no mi amor, ¿O que crees, que eres la primera chica que se le pone difícil? Pues no. Algunas chicas por conocer su fama de con las chicas se han hecho de rogar y él después de los dos intentos las deja en paz. Después ellas son las que les caen detras de nuevo. Rogarle a una mujer, Valentín pero es nunca se los nunca mi amor, ¡Nunca! ¿O por qué crees que para todo el mundo haya sido una sorpresa como si se estuviera cayendo el cielo? Todos estamos de acuerdo en que tú amiga mía eres la primera mujer que le gusta a el ángel Cupido. Que le gusta de ¡Verdad! - No podía creer que lo que me decía Aliss era cierto. Osea ese era mi objetivo pero prácticamente no había hecho nada, a penas estaba comenzando esto. No me sentía como se suponía que debía sentirme. - Ay Aliss por favor deja de estar inventando películas en tu cabeza. Estoy segura que nada de eso es así. Creo que mejor nos ponemos a hacer el desayuno que yo ya tengo hambre. - La verdad es que debía dejar de hablar de aquel tema que la verdad me había dejado un poco pensativa. - Ajá, si, hazte la loca mi amor. Tú bien que piensas igual pero no lo quieres aceptar. Si lograste esto es porque en verdad eres una chica especial, no te olvides de esto. Y pues bueno no te quiero incomodar y menos sabiendo que esta noche Valentín te va a llevar a una fiesta. - Aliss se paró y fue hasta la cocina y yo me fui detrás de ella. - Si así es, le dije que fuera puntual cuando me fuera a buscar.  - ¡¿Queeeee?! ¿Te va a ir a buscar a tu casa? - Otra vez esa cara de sorpresa. - Si ¿Por qué? - Linda te acabo de decir que Valentín no va a las casas de sus conquistas, mucho menos las pasa a buscas para salir. Y después dices que son películas mías, o si claro. - Ay Aliss ya por favor. - Ok, ok yo ya me caye. La verdad es que lo que me estaba diciendo Aliss me había puesto a pensar más de la cuenta pero no debía ser así. Tenía que tomar las cosas con calma y seguir en pie mi plan de venganza, era lo único que importaba.
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