CAPITULO. 20 SENTIMIENTOS A FLOR DE PIEL.
Angela
Después de que salimos para afuera de aquel lugar decidí disculparme con Valeria, ya que por todo lo que me había dicho Beth, el tema de Greta era algo delicado y me imagino que le fue muy difícil no irse de su lado sabiendo era ella es el amor de su vida. La verdad es que no tengo toda la culpa uno porque no tenía idea de quién era ni todo este embrollo con Valentín y dos ella se portó de una muy mala forma conmigo y se que no fueron solo por los celos. Si algo me había quedado claro era que Greta solo trata bien a los que son iguales o mejores que ella a su entender.
- Oye Valentín espera. - Le dije y le tome el brazo cuando íbamos caminando a buscar su auto.
- ¿Qué pasa Angela? - El rostro de Valentín dejaba ver qué ese enfrentamiento que tuve con Greta lo había dejado perturbado o tal vez fue el simple hecho de verla. Tal vez hace tiempo no lo hacía.
- De verdad quiero pedirte una disculpa por provocar que te tuvieras que ir de la fiesta de tu hermano, debía controlarme mejor. De verdad lo siento mucho. - A pesar de saber que esa tipa se merecía ese golpe la verdad estaba muy apenada con Valentín.
- No, no,no ¿De que hablas Angela? Por favor no digas eso. Tú no tuviste la culpa, la tuvo Greta por tratarse de esa forma contigo. No te voy a negar que lo de el golpe no me lo esperaba pero ella fue quien te pego primero, solo que tú respondiste un poco más fuerte. - Note que Valentín soltó una pequeña risa después de decir eso.
- Pues si, la verdad es que hasta yo misma me sorprendí. Creo que fue cosa de impulso ligado a el enojo que ya me había provocado estar escuchando las cosas tan horribles que salían de la boca de esa Greta. Pero a pesar de todo lo siento. Arruine tu noche. - Estaba muy avergonzada así que baje la mirada pero Valentín se acercó a mí he hizo que la volviera a levantar tomando mi barbilla con su mano y levantando mi cara.
- Mírame bien Angela, no tienes nada por lo qué disculparte. Nada de esto fue tu culpa y tú no arruinarte mi noche. Todo lo contrario hace mucho no la pasaba tan bien en compañía de alguien y si no fuera por esa aparición de Greta la noche hubiera sido perfecta. Tan perfecta como te vez tu con la luz de la luna dándote a la cara. - Valentín me miraba fijo a los ojos y por alguna razón yo no podía dejar de mirar los suyos. Sentí que esto no estaba bien así que reaccioné.
- Bueno pero ya la noche termino así que creo que tienes que llevarme a mi casa. - Si era lo mejor ya dar por terminada esta velada que había estado llena de una liga extraña de emociones.
- Bueno la verdad es que mi casa está más cerca que la tuya y ya es un poco tarde y yo como que me pase un poco de copas. ¿Qué crees si te quedas esta noche en mi casa y mañana temprano te llevo? Mañana será domingo así que lo habrá trabajo. - A pesar de que Valentín tenía razón yo no podía dejar de pensar que los motivos de su invitación iban más allá de solo velar por nuestra seguridad por la hora.
- La verdad no sé si sea una buena idea.
- No te preocupes que yo voy a dormir en la sala y te dejo la habitación si eso es lo que te preocupa. Te juro que no soy un degenerado. - A pesar de parecer un estúpido parado frente a mi con su cara tratando de encantarme creo que me convenció.
- Ummm bueno está bien. Espero no arrepentirme de ir a tu casa. - Y de verdad esperaba no hacerlo.
- Te prometo que no lo harás, si quieres podemos hacer algo cuando lleguemos a mi casa y no desaprovechar la velada que nos daño Greta.
- Jajja pues ya veremos cuando estemos allá.
Después de eso Valentín busco su auto y como lo había hecho antes me abrió la puerta para que yo me pudiera subir. En el camino tuvimos una conversación muy relajada y con algunas risas se por medio. Cómo me había dicho Valentín su casa estaba cerca de donde era la fiesta y por lo que me había dicho Aliss de como era su privacidad no me sorprendió tanto que su saca estuviera lejos de la ciudad de la luz y en un área un poco apartada de todo por lo que pude notar en el camino. Cuando llegamos de nuevo Valentín se bajó primero de el auto para ayudarme a bajar.
- Sabes que no tienes que hacer eso todo el tiempo y que yo puedo subir y bajar sola de un auto ¿Cierto? - Dije cuando ya había bajado y estaba frente a él.
- Si lo sé pero para mí es un placer serle útil a una mujer tan hermosa como tú. - En ese momento Valentín estaba sonriendo. Pero no era la sonrisa de siempre. Parecía una sonrisa más calmada, una sonrisa más sincera.
- Ay si tú. Seguro le dices eso a todas las mujeres que tres a tu casa antes de entrar. - A pesar de todo yo no podrá olvidar la fama de don Juan con la que Valentín cargaba.
- Para serte totalmente sincero, eres la primera mujer que va a entrar a mi casa. - En verdad sus palabras parecían ser muy sinceras y con todo lo que me habían dicho antes no se me hacía muy difícil creerlas.
- ¿Y por qué me trajiste a mí y no a cualquier otra?
- Porque tú no eres cualquier otra, tú eres diferente, tú eres especial. - Estábamos hablando tan de cerca que uno podía sentir la respiración de el otro.
- ¿Y que te hace creer que soy todo eso que dices? - En ese momento el tiempo parecía estar detenido. No se escuchaba nada más que nuestras voces. Ni los árboles contra el viento, ni los animales. Absolutamente nada, solo él y yo.
- Emmm bueno, pues la verdad es que solo lo sé. Mi corazón me lo dice y el no se equivoca. - Nos quedamos los dos en total silencio y Valentín se había acercado tanto a mi que pensé que me iba a besar y por alguna razón eso me podía muy nerviosa. Ese era mi objetivo tenerlo comiendo de mi mano pero mi corazón se apretaba cada vez que pensaba en eso.
- Bueno creo que deberíamos entrar. Está haciendo un poco de frío aquí afuera. - Tenía que buscar la manera de salir de esta.
- Si, si es cierto. Está haciendo un poco de frío. Pero no te preocupes que dentro tengo una chimenea. Ven vamos. - Valentín me dió su mano y empezamos a caminar hacia la casa.
Cuando entre quedé muy sorprendida la verdad no era nada de lo que yo esperaba. Yo esperaba encontrar un lugar todo pintado de rojo y blanco, lleno de lentejuelas y de luces por todos lados. En cambio me encontré con un lugar muy sobrio y cálidos. Con unas decoraciones muy lindas pero en colores muy neutros, para cómo era el resto de el mundo mágico.
- Wow esperaba llegar y encontrar un resúmen de todo el mundo mágico en tu casa y en cambio encuentro esto. La verdad es que esperaba que fuera todo rojo. ¿Tú quien eres? - Le dije después de estar analizando toda la casa por un buen rato y darme la vuelta para estar frente a él nuevamente pero está vez en una situación más relajada.
- Pues este soy yo, este es mi verdadero yo. - Valentín soltó sus llaves y luego se sentó en un mueble. Me hizo una seña para que yo también me sentara y así lo hice. - Verás Angela. Los colores, el rojo y blanco, las cosas excéntricas no son más que un personaje. No son más que cosas que tengo que hacer por el trabajo que tengo. En el momento que pasó por esa puerta ya no soy más el ángel Cupido, solo soy yo. Solo soy esto que vez aquí. - La verdad es que eso no me lo esperaba.
- Solo eres Richard. - Dije y Valentín abrió los ojos al escuchar su nombre.
- ¿Cómo...? - Dijo muy sorprendido, hizo una pausa pero luego parecía haber entendido como lo sabía. - ¿Fue Beth cierto? - Dijo y se tiro en el mueble con la cabeza hacia atrás.
- Si, así es, ella me lo dijo. Espero que no te moleste que lo haya hecho. - Por unos minutos hubo un gran silencio entre nosotros.
- No te preocupes. Para ser sincero contigo la verdad es que no me molesta que tú lo sepas a pesar de que soy muy reverbado con mi vida personal. - Valentín volvió a tomar la postura que tenía antes y se quedó mirándome fijo a los ojos y yo también a los de él. - ¿Qué tanto te dijo Beth? - Pensé que al saber que yo sabía de su pasado por culpa de Beth él estaría molesto pero la verdad es que se veía más bien algo preocupado.
- Me dijo lo suficiente para entender lo que pasó con Greta, de nuevo espero que no te moleste que sepa tantas cosas de tu pasado. Entiendo que es algo duro para ti todo eso. - No podía evitar pensar que yo le quería hacer algo muy parecido a lo que le había hecho Greta así que me puse a mirar hacia otro lado.
- Vuelvo y te digo que está bien. Beth es una mujer muy inteligente, si ella dijo debe ser por algo y a mí tampoco me molesta que tú lo sepas. - Valentín tomo mis manos que estaban en mis piernas y yo tuve que volver a mirarlos nuevamente.
- ¿Y si eres tan reservado por qué no te molesta que yo lo sepa? ¿Por qué estás tan tranquilo que una extraña sepa tanto de ti? Tantas cosas que has tratado de ocultar le al mundo por tanto tiempo y ahora yo sé muchas de ellas. - Poco a poco la nostalgia se iba apoderando de mi.
- Por qué siento que tú eres especial. Siento que eres diferente a todas las chicas que eh conocido antes, y son más de las que me gustaría admitir. - Otra vez Valentín tenía una se sus manos en mi rostro pero por alguna razón está vez yo no trate de desviar la mirada. - Desde que pasó lo de Greta yo no había querido abrir mi corazón para ninguna otra chica de las que conocí. Tengo que admitir que eso no fue algo que le gustara a muchas de ellas pero yo siempre les dejé claro como serían las cosas entre nosotros y por eso no me siento culpable de si las cosas terminaron mal entre alguna chica y yo. Siempre he sido de los que dice que es mejor una amarga verdad que una dulce mentira que algún día tendrá una sabor no solo amargo sino también de tristeza y decepción.
- ¿Valentín por qué me dices todas estas cosas?
- Déjame terminar Angela por favor. - Valentín me miró buscando mi respuesta y yo solo asentí con la cabeza. - Eres una chica especial y la verdad es que no se cómo explicar lo que siento en este momento. Pero lo que si se es que es puro, es grande y es verdadero y por alguna razón siento que tú también estás sintiendo lo mismo que yo. - Eso qué dijo Valentín me chocó mucho así que me pare de el mueble y le di la espalda.
- Valentín no digas esas cosas por favor. No sabes lo que dices, estás confundiendo las cosas. - Valentín también se paró de el mueble y fue hasta a mí para ponerse en mi frente.
- Si es así como dices entonces dímelo ahora Angela. Dime qué no es cierto, que tú no sientes nada por mi porque yo por tí si siento y es mucho, más de lo que querría sentir.
La verdad era que había pasado otra vez. Estaba empezando a sentir cosas cuando dije que no lo debía hacer y mucho menos con Valentín. Me había enfocado tanto en estar cerca de él para tratar de seducirlo que termine cayendo yo en sus garras pero no quería admitirlo. Ni siquiera a mi misma pero ya no podía engañarme más. Estaba sintiendo cosas por Valentín pero no podía decirle que eso era así. El plan era fingir y luego dejarlo, no decirle que lo quiero y que fuera verdad.
- Valentín basta por favor. No tienes idea de lo que haces. No tienes idea de quién soy ni de lo que soy. No soy buena para para ti y no creo tampoco que tú seas bueno para mí. Esto no puede pasar. - Valentín se acercaba cada vez más a mi así que puse mi mano en su pecho para tratar de mantener la distancia pero él lo que hizo fue poner su mano sobre la mía y apretarla más sobre su pecho. Me tomo por la cintura y acercó mi cuerpo al suyo.
- Tú sabes que eso no es cierto y yo también lo sé. ¿Por qué callar lo que es verdad? A mí no me importa quién eres o que eres, a mi lo único que me importa es lo que estoy viendo en este momento, ha esta chica bella, gentil, amorosa con todos que llegó a mi oficina a cambiar mi vida. Que llegaras a mi vida no fue una casualidad Angela, fue el destino. - De repente tenía lágrimas corriendo sobre mi cara.
- ¡No! No fue el destino Valentín, fue un error. Yo estoy aquí por error. - Intenté alejarme de él pero me fue imposible.
- No, eso no es así. - Hablo Valentín muy calmado. - Estás aquí porque era tu destino estar aquí y ahora. Aquí entre mis brazo. - Valentín puso la mano que tenía sobre su pecho en mi cara y poco a poco se acercó y me besó.
Yo no reaccione para nada, solo me quedé ahí. Disfrutando de aquel beso que no debía ser pero que mi corazón si quería. Que pedía a gritos.