Grecia pasó saliva cuando el hombre de metro noventa caminó directo a ella, no apartó los ojos de los suyos y entre más cerca estuvo, menos segura se sintió al ver como la escaneó de pies a cabeza, como si buscara en ella algo específico.
Robarle su seguridad, tal vez.
La colonia masculina invadió su nariz y fue aún más arrasadora la sensación de estar siendo acribillada por una pistola de clavos, que se incrustó con una rapidez que fue imposible no querer huir, sin embargo, Logan no se detuvo cuando llegó a ella y solo la pasó de largo.
La puerta se abrió y este la miró una vez más, antes de hablar.
__ Angélica ¿donde está mi basura? - le preguntó con voz tosca.
__ La saqué esta mañana. - contestó ella, enderezándose al oírlo.
__ Necesito algo que cayó ahí. - mencionó.
__ Iré enseguida, señor. - dijo y Grecia lo maldijo.
¿Acaso no estaba viendo que estaba con casi nueve meses de embarazo? ¿Que le ocurría a ese desconsiderado?
Estuvo a nada de decirlo, pero acababa de conseguir un empleo y parecía que Angélica entendía la actitud de su jefe, llamando a alguien más para que fuera por lo solicitado, por lo que guardó lo que pensaba.
__ Siéntate. - le dijo y Grecia no comprendió. - Que te sientes.
__ Un por favor al menos. - murmuró con molestia. Logan la observó con cero nivel de amabilidad. Grecia se limpió la cara, de seguro tenía algo ahí para que la viera de esa manera, pero no sintió nada. - ¿Para qué me necesita?
Logan no respondió, en su lugar tomó su celular y le marcó a su abogado, quien atendió inmediatamente al ver de quién se trataba.
__ El asunto puede resolverse hoy mismo. - dijo y para la chica de cabello azabache fue como una puñalada.
¿Asunto? ¿Acaso la pensaba vender o algo así?
__ Discúlpeme, señor. Creo que dejé la estufa encendida esta...
__ Que te sientes. - ordenó Logan con voz neutral.
Grecia pegó su trasero en la silla y buscó algo para defenderse si había la necesidad de hacerlo. Lo único que había era una escultura de vidrio que supo podía tomar en su mano y romperle la cabeza si lo requería.
__ No quiero problemas, señor. Solo buscaba un...
__ Que sea rápido. No pienso postergar tanto está situación. - mencionó girando la silla para ver hacia en gran ventanal.
Grecia trató de hacer el menor ruido posible al ponerse de pie, caminó de puntillas, apenas respiró y fue aún más sutil al girar el pomo de la puerta...
__ Señor, la basura fue llevada a la zona...
El golpe fue directo a su frente, dando un traspié para no caer de espaldas.
__ Maldición. - masculló con la mano pegada en ese sitio, se giró para ver al hombre que la veía como si fuera una tonta, la vergüenza cubrió su cara, olvidando el golpe, mientras Angélica se disculpó, pidiendo revisarla en lo que Grecia solo tenía cara de no saber cómo explicar lo que Logan veía.
__ ¿Trajiste la basura? - preguntó este en lugar de importarle si a la chica se le había roto el cráneo.
__ Justo era eso lo que vine a avisar. - dijo Angélica, ayudando a Grecia a sentarse en el sitio que dispuso para ella. - La basura ya fue enviada a la zona de reciclaje, por lo que quería preguntar qué es lo que busca específicamente para que lo hagan ellos mismos y no deban traer todo eso de regreso.
Grecia tenía que disimular que le dolía la cabeza debido al golpe, y le ardía la cara de vergüenza. Por lo que cuando sintió los ojos de Logan como decía en una pequeña placa que se llamaba el tipo, no supo que era lo que podía más en ella.
__ Es...un acta de... - lo último lo calló sin dejar de ver a la chica que miró a uno de los reconocimientos que habían pegados a la pared. - Es un acta de matrimonio.
Angélica creyó haber escuchado mal.
__ Si es un asunto que no debo...
__ Que te sientes. - ordenó Logan una vez más dejando a medias el intento de la chica.
__ Es que...
__ Si eso sale de tu boca, considérate despedida. - advirtió Logan hacia Angélica, quien se guardó la pregunta, si había dicho acta de matrimonio.
No fue su imaginación.
__ Que busquen eso en la basura y me lo traigan. - demandó y Angélica salió a dar la especificación al hombre que esperaba por su respuesta.
__ Si es todo, no creo que deba quedarme. - dijo Grecia poniéndose de pie.
__ Aún no te he dicho que te puedes marchar. - exclamó Logan en el mismo tono.
__ Si me dice para que me necesita, puedo ayudarlo más rápido. - no quería pensar en quien era, ni que prácticamente había dormido a lado del hombre que ahora escaneó su rostro como si fuese un torneo de cuánto tardaba en verla.
No recibió respuesta y ahí fue cuando entendió la advertencia de Angélica de que su jefe hablaba poco, ya no le pareció tan agradable como creyó.
Los minutos pasaron y él no le dio ni la mirada. Le pareció muy curiosa, habladora y desobediente para su gusto. Sí bien era hermosa, eso no le quitó que fuese tan contraria a sus órdenes.
"¿Sera tan rebelde para todo?" pensó y la reparó de arriba abajo una vez más, sintiendo demasiada sed cuando vió como su cuello se movió dejando ver la piel que lo hizo volver a fijar sus ojos en el papel que tenía a medio marcar.
No era tan distinta a las mujeres que conocía. Pero ninguna de ellas se había casado con ella antes.
__ Disculpe la tardanza, había mucho tráfico y mi auto se averió. - se justificó el abogado que se vió agitado, arreglando la imagen desencajada que adquirió con la carrera.
__ La búsqueda llegó sola. - señaló Logan. - Haz lo que debas. Quiero ese asunto resuelto para ya.
__ Claro que sí, señor. - comentó el abogado. - Mucho gusto, señorita Montero. Mi nombre es Ignacio Linares, y voy a arreglar esta equivocación.
__ No estoy entendiendo nada. - recibió la mano del hombre que amablemente se ofreció a explicar todo.
__ Señor, ya revisaron todo y no encontraron lo que pidió. - irrumpió Angélica.
__ Que busquen de nuevo.
__ Les diré. - salió del lugar con la orden que a su jefe le hizo soltar el lápiz.
__ Ignacio arregla esta situación. No quiero estar... arréglalo. - determinó con hastío.
__ Sí, señor. Solo necesito el acta que le entregué ayer, su identificación y el de ella. - señaló. - Los llevaré a...
__ Perdón - habló Grecia. - ¿Mi identificación para qué?
__ Para anular su matrimonio. - contestó el abogado Linares.
__ ¿Mi qué, perdón? - sacudió su oreja.
__ Dudo que no recuerdes lo que pasó en las Vegas. Saliste de la habitación primero. - soltó Logan poniéndole a arder la cara de nuevo. Ella trató de decir que nada ocurrió, pero este volvió a hablar. - Nos casamos y de algún modo se oficializó legalmente, así que necesito anular nuestro...esa cosa.
Para cuando terminó de hablar, Grecia ya había dejado de escuchar luego de "nos casamos"
__ Eso es imposible. Usted y yo...¡claro que no! Si es una cámara oculta...¡eso es!. Me está jugando una broma - rió nerviosa. - Casi me la creo. Actúa muy bien, señor.
Logan la vio con cara de estar viendo a una loca y ella dejó de reír.
__ ¿Sí es una broma, verdad?
__ ¿Me ves cara de timador? - le cuestionó.
__ De matón más que de eso. - contestó Grecia. Logan alzó una ceja.
__ El acta no aparece. - le dijo a su abogado. - ¿Hay algo que se puede hacer?
__ Solo presentar el acta de matrimonio. - dijo el abogado Linares, este apretó el bolígrafo en su mano, dejando ver lo molesto que estaba por tal respuesta.
__ ¿O sea que sí es verdad? ¿Usted y yo... - la chica no pudo terminar de hablar. - Pero sí...¡Ay no! Creo que voy a... necesito un baño.
La arcada le llegó de golpe, no haber comido esa mañana le pasó factura y menos con la impresión de la noticia que retumbó ahora con mucha más potencia que antes.
¿Ella casada con...¡su jefe!?