El resto del trayecto transcurrió en un pesado silencio, mientras Dastan mantenía la mirada fija en el camino, su mandíbula tensa y sus dedos aferrados a los documentos que, aunque intentaba leer, apenas podía concentrarse en ellos, Hazel, por su parte, miraba por la ventana, fingiendo indiferencia, pero su mente no dejaba de darle vueltas a la acalorada conversación que habían mantenido momentos atrás.
Ninguno se dirigió una sola palabra, ni siquiera una mirada y hacian todo para evitarlo a tal punto que Hazel cerraba los ojos cuando su mirada cambiaba de dirección, afortunadamente el vehículo comenzó a disminuir la velocidad, prácticamente empezando a detenerse, lo que provocó que Dastan soltara un leve suspiro.
- Alpha, hemos llegado- anunció Kael apagando el vehículo.
- Gracias....empieza a bajar el equipaje- y esa orden fue más que suficiente para que el Beta entendiera que la pareja aún tenía cosas que aclarar en privado y sin cuestionar salió del automóvil, cerrando la portezuela- ya llegamos..... es hora de fingir, recuerda cuál es tu papel!- exclamó con una voz firme pero vacía y carente de cualquier emoción.
Y sin más abrió la puerta del vehículo y descendió con la elegancia de siempre, pero era un hombre educado y a pesar del disgusto que habían tenido, él si estaba claro en su papel y lo que significaba su relación con Hazel frente a la manada, así que se giró y, con toda la teatralidad que la situación requería, extendió la mano hacia ella.
Hazel vaciló un segundo, miró la mano de Dastan como si fuera un hierro al rojo vivo, pero no podía rechazarla, no con tantas miradas puestas sobre ellos, y no tuvo más opción que tomar la mano que amablemente le ofrecian, pero sus dedos apenas se posaron sobre los de él, intentando evitar cualquier contacto innecesario, desgraciadamente en cuanto su pieles se tocaron una corriente eléctrica recorrió con un deseo reprimido.
Los músculos de Dastan se tensaron sutilmente pero mantuvo su expresión neutral, Hazel también sintió esa sacudida, ese cosquilleo que le recordaba el vínculo entre ellos, pero se obligó a ignorarlo, fijando su atención en su nuevo hogar.
Pero la casa la dejó sin palabras, era simplemente impresionante, un diseño minimalista, moderno y elegante, con paredes de cristal que permitían la entrada de luz natural, los tonos neutros dominaban la estructura, con acabados en madera oscura y piedra que le daban un aire sofisticado pero acogedor, rodeada por hermosos jardines que la hacian mucho más parecida a aquellas en las que los humanos solían vivir, definitivamente no era la mansión señorial en la que vivían los padres de Dastan, sino un lugar mucho más contemporáneo, diseñado para la nueva era de la manada.
En la amplia entrada ya los esperaba el servicio de la casa, todos alineados con respeto, listos para recibir a la nueva pareja y justo al frente una mujer regordeta y de expresión amable se adelantó hacía ellos con una sonrisa cálida.
- Bienvenidos, Alpha- dijo con cortesía inclinando la cabeza levemente- todo está dispuesto tal como lo pidió.
Dastan soltó finalmente la mano de Hazel, pero antes de apartarse por completo, la acercó lo suficiente para que quedaran casi hombro con hombro, la tensión entre ellos aún era palpable, pero su postura era impecable, transmitiendo la imagen de una pareja unida ante los demás, y con un ligero asentimiento, el hombre dirigió su mirada al servicio de la casa, quienes esperaban expectantes mirándolos con emoción, como si ellos fueran un cuadro más que perfecto.
- Gracias, Greta.....estoy seguro de que has hecho un gran trabajo- dijo pero no con su tono habitual de autoridad sino con un dejo de calidez que sorprendió a Hazel quien lo volteó a ver ligeramente con el ceño un tanto fruncido- a ella ya la conocieron durante la coronación pero me gustaría que la reciban como lo que es: su Luna- y acto seguido extendió una mano hacia su acompañante, presentándola de manera oficial.
Los murmullos de emoción no tardaron en escucharse, algunos de los presentes intercambiaron miradas de alegría, mientras otros inclinaban la cabeza con respeto, Greta por su parte, fue la primera en reaccionar, sonriendo con ternura y tomando la mano de Hazel entre las suyas.
- Bienvenida, mi señora, la Diosa ha sido bondadosa al enviarla a nuestro Alpha- y lo que siguió fue una oleada de afirmaciones que celebraban con gusto su llegada.
- Que la dicha y la felicidad la acompañen siempre.
- Estamos a su servicio, Luna.
- Si necesita algo, solo debe pedirlo.
Hazel sintió un nudo en la garganta, al escuchar todas las muestras de calidez con la que la recibían, por supuesto que todos querían congraciarse con ella, era habitual dada su posición, pero esto resultaba bastante genuino y lleno de entusiasmo que la asustaba un poco, aunque a estas alturas no podía decir que se sentía lista para asumir su papel, al menos no con todo aquello que Amira le dijo debía cumplir, sin embargo, ya no había tiempo para dudas, estaba aquí y ya todos la veían como tal, por lo que apenas e intentó esbozar una leve sonrisa mientras asentía suavemente.
- Gracias..… significa mucho para mí- logró decir aunque su voz era tan suave como un susurro.
- No se preocupe por nada, mi señora- Greta apretó su mano con cariño dándose cuenta del obvio nerviosismo- yo me aseguraré de que se sienta como en casa.
Por supuesto que agradeció el gesto, pero mientras miraba a su alrededor y los sonrientes rostros de quienes la rodeaban no podía evitar preguntarse si algún día realmente llegaría a sentirse como en casa, pero de nuevo no tuvo oportunidad de considerarlo más, pues Dastan avanzó, haciéndole saber que había llegado el momento de ingresar, lo que fue imitado por Hazel y el resto de los empleados, quienes no dejaban de cuchichear de la nueva pareja y lo perfectos que se veian, lo que ella escuchaba discretamente pensando en lo ridículo que eran todas esa fantasías que ya se habían formado, sin saber lo poco que los unía.
Pero al cruzar las puertas Hazel no pudo evitar que una ligera expresión de sorpresa se dibujara en su rostro, sin duda lo que tenía frente a ella era muy diferente a lo que imaginó, contrario al ambiente frío, sombrío, rígido y lleno de gente malhumorada y amargada, acorde a la imagen de Dastan, el lugar estaba lleno de calidez y armonía.
Los amplios ventanales permitían la entrada de luz natural, resaltando los tonos neutros y los detalles de madera que aportaban elegancia sin caer en lo opulento, los hermosos muebles contrastaban con la rigida presencia de Dastan mientras que la sensación de que esto, no solo era una casa sino un hogar, se dejaba sentir por cada rincón de la residencia, pero antes de que pudiera analizarlo más, el hombre interrumpió sus pensamientos con esa abrupta solemnidad que te hacia sentir en un campo militar.
- Greta, encárgate de instalar a Hazel en la habitación que dispuse para ella- ordenó avanzando sus pasos con ligereza.
- Como ordene, Alpha- respondió con prontitud y una leve inclinación de cabeza.
Y sin más, Dastan caminó por un largo pasillo dejando a Hazel sola con el servicio perdiéndose hacia lo que ella supuso era su despacho.
- Mi señora- Greta la llamó mostrandole el camino hacia unas hermosas y amplias escaleras de mármol.
Hazel asintió con una ligera sonrisa permitiendo que Greta y otra joven la guiaran hacia el primer piso y una vez arriba, comprobó que el lugar era aún más hermoso que la planta baja, las obras de arte adornaban los pasillos y las esculturas le daban un toque minimalista y elegante que la cautivaron, aunque Greta no le dió tiempo de inspeccionar demasiado, antes de llevarla por uno de los pasillos.
- Y esta es su habitación, mi señora.
Y al cruzar el umbral, Hazel quedó absolutamente sorprendida, pues la que tenía en frente era mucho más de lo que creyó se dispondria para ella, este no era un lugar triste y sin vida, arrinconado en algún lugar de la mansión, no, la habitación era amplia, luminosa y elegantemente decorada, provocando en la joven nueva oleada de sorpresa por la pulcritud en cada detalle reflejaba un esmero que no esperaba.
- Estoy segura de que la casa es diferente a lo que imaginaba, mi señora- comentó la empleada con una sonrisa, notando la manera en que Hazel miraba a su alrededor.
- Sí….. es más acogedora de lo que pensé- admitió aún recorriendo con la vista los detalles del lugar.
- El Alpha supervisó personalmente cada detalle antes de su llegada- continuó la amable empleada- aunque la casa fue construida hace un tiempo, se hicieron renovaciones en las últimas semanas para asegurarnos de que estuviera lista para recibirlos, Hazel arqueó una ceja pensando en las muchas molestias que aparentemente se tomaron.
- Renovaciones?
- Así es, pintura nueva, muebles recién adquiridos, habitaciones organizadas, nuevo personal...... nuestro Alpha se aseguró de que todo estuviera perfecto para ustedes- Hazel asintió con sorpresa procesando todos los cambios que mencionaba.
- Quién más vive aquí aparte de nosotros?
- Además del Alpha y usted, solo el personal de servicio- respondió Greta con calma- yo me encargo de la administración de la casa, y hay cocineros, encargados de la limpieza, choferes y seguridad, pero en su mayoría tienen sus propias viviendas cerca y solo vienen durante el día- la joven asintió pero la curiosidad de saber que tan cerca estaba la habitación de Dastan, la estaba carcomiendo.
- Y la habitación del Alpha?- preguntó, sin poder evitarlo, la señora Greta sonrió con picardía antes de girar el rostro ligeramente hacia la puerta de la habitación.
- La suite principal del Alpha esta al otro lado del pasillo.
Hazel no supo por qué, pero sintió una extraña tranquilidad sabía que, en teoría, esa también debía ser su habitación, afortunadamente Dastan habia tomado la decisión de disponer otro cuarto para ella y le evitó el terrible predicamento de tener que soportar otro innecesario desencuentro.
Así que centro su atención en recorrer su habitación, y la gran cama con dosel que se alzaba en el centro de la estancia, vestida con sábanas de calidad exquisita, el delicado sillón de lectura junto a una chimenea moderna, un escritorio de elegante caoba junto a la enorme ventana con cortinas blancas y muy fluidas, el imponente vestidor que, con solo echar un vistazo, podía notar que estaba lleno de ropa nueva y acompañado de un fino tocador, y no hacía falta entrar al baño para saber que muy seguramente era igual de opulento, cada detalle, desde la alfombra mullida hasta las lámparas de luz tenue, emanaba lujo y comodidad.
- Esto es.... increíble- murmuró sin poder evitarlo, a lo que Greta sonrió con satisfacción.
- Fueron órdenes del Alpha- explicó con naturalidad- él se aseguró de que la habitación estuviera dispuesta con todo lo necesario para su comodidad y no escatimó en detalles.
Hazel parpadeó con incredulidad, no era capaz de procesar la idea de que Dastan se hubiese preocupado tanto por su bienestar, él, que la había enfrentado con frialdad apenas unas horas atrás, había realmente dedicado tiempo y esfuerzo en preparar este espacio para ella?
Confundida y sin saber qué pensar, la joven se acercó a la cama, deslizando los dedos por la suave tela del edredón, jamás en su vida había podido imaginar lujos semejantes que solo estaban destinados a las familias de más alto rango.
- Aquí en el vestidor- la empleada continuó su explicación, recorriéndola con paso seguro y mucha diligencia mientras hablaba- el Alpha mando colocar cajones con seguridad para sus joyas, no tienen aún contraseña pero usted puede encargarse- señaló los compartimientos perfectamente organizados causando un poco de risa en Hazel, no es que ella tuviera joyas muy valiosas y dudaba seriamente que Dastan le regalar algunas- también se han colocado prendas nuevas a petición del Alpha, pero si necesita algo más, solo avíseme, el baño cuenta con una ducha de última tecnología y una bañera profunda para su comodidad..... hay calefacción regulable y una chimenea que puede encender con este interruptor si desea más calidez en las noches frías.
Y mientras la amable mujer continuaba con sus explicaciones, la doncella que las acompañaba recibió en la entrada las maletas que uno de los mozos acababa de llevar, ante lo cual la señora Greta volteó hacia Hazel con una sonrisa atenta.
- Desea que la ayude a desempacar, mi señora?
- No, gracias- negó con la cabeza pues aún no se sentía lo suficientemente cómoda con tantas atenciones que recibía- puedo hacerlo sola- la señora Greta inclinó ligeramente la cabeza y continuó con su amable explicación.
- En la residencia, los horarios son bastante estructurados, el desayuno se sirve temprano, el Alpha bajá a las 8 de la mañana, aproximadamente.....pero si prefiere tomarlo en su habitación, solo debe avisar con antelación, la comida y la cena se sirven a las 3 y 8 respectivamente, suelen realizarse en el comedor principal con los miembros más cercanos al Alpha, sin embargo, la cocina esta abierta todo el día y si en algún momento necesita algún servicio especial, puede solicitarlo desde este panel de comunicación en la pared- Hazel observó el pequeño dispositivo empotrado, asimilando la información que tan diligentemente le daban- antes de su llegada, yo solía reunirme con la señorita Raisa cada inicio de semana para organizar los asuntos de la casa....si gusta, podemos continuar con la misma dinámica, o si prefiere otro método, usted decide cómo llevarlo.
- Raisa se encargaba de esa tarea?- Hazel frunció levemente el ceño, levantando su mirada hacia la incauta empleada.
- Así es, por petición del Alpha- respondió la señora Greta muy tranquila- pero ahora que usted está aquí, seguramente tendrá un modo diferente de hacer las cosas- la mujer no parecía muy consciente de lo que acababa de decir y probablemente para ellos eran tan común que quizá no notaban lo inapropiado que era tal intervención para Hazel, quien apenas esbozó una leve sonrisa sin dar respuesta, pero dentro Anka comenzaba a responder con molestia.
"Por qué Raisa se ocupaba de esas cosas?, con qué derecho?"
- No es asunto nuestro- la joven intentó razonar con la inquieta loba.
"Por supuesto que lo es"- gruñó Anka con evidentes celos.
Hazel soltó un sutil suspiro, no quería darle importancia al tema en ese momento y menos con el servicio observándola tan atentamente, no era momento para que los rumores comenzaran, ya tendrían tiempo suficiente para que ella y Dastan hicieran las delicias de la manada.
- Se le ofrece alguna otra cosa mi señora?
- Solo una cosa más....quién dispuso mi habitación?- preguntó entrecerrando los ojos con suspicacia- fue Raisa?
El ama de llaves parpadeó, sorprendida por la pregunta, pero pronto negó con una leve sonrisa, sin ser muy consciente de lo que implicaba su cuestionamiento.
- No, mi señora, fue el Alpha....él organizó todo personalmente y se aseguró de que tuviera lo mejor.
Pero esa respuesta lejos de tranquilizarla le provocó un vuelco en el pecho, pero no tuvo tiempo de procesarlo porque Anka seguía actuando como una pequeña cachorra caprichosa.
"Mentirosos!, seguro Raisa estuvo metida en cada detalle, él no es así con nosotras, no cuando tiene a esa mujer revoloteando a su alrededor!"
Hazel sintió cómo su cuerpo se tensaba gracias a la intensidad de los celos de Anka, una emoción que parecía quemarle la piel desde dentro, era totalmente irracional y desproporcionado, pero no podía evitarlo, así que respiró hondo, obligándose a mantener la calma, no podía permitir que su terca loba la hiciera quedar en ridículo y menos el primer día.
- Entiendo- respondió finalmente fingiendo desinterés- aprecio el esfuerzo....puede retirarse- repuso con firmeza.
-Cómo ordene mi señora- la señora Greta inclinó la cabeza con respeto y se retiró junto con la doncella, dejando a Hazel finalmente sola en su nueva habitación.
Sin embargo, ella se quedó quieta, analizando los detalles que saltaban a la vista, intentando encontrar un poco de calma o al menos lo que sola Anka rugiendo de furia dentro de ella, le permitía.
"Todo esto es culpa tuya!"- bramó en su mente, rugiendo de furia.
- No empieces....no tengo ganas de discutir contigo- murmuró Hazel, llevándose una mano a la sien, sintiendo el inicio de un dolor de cabeza.
"Pues vas a discutir conmigo!- gruñó la loba, sin intención de ceder- porque todo esto es tu culpa, debiste dejar que Dastan te marcara, si lo hubieras hecho, ahora no estaríamos en esta situación"
-Y en qué situación estamos exactamente?- la joven dejó escapar una risa seca y sin humor- la de dos personas que no sienten el vínculo y que desearían estar con alguien más?!... porque esa es la única situación que compartimos.
"Eres una necia, tonta y testaruda, nos estás quitando todo por una necedad"
- No sigas, por favor....- pidió sin fuerzas para discutir.
"Claro que voy a seguir, porque tú nos trajiste aquí sin ninguna seguridad, sin el vínculo sellado, sin nada!, y te quejas de que Dastan nos trate como extrañas, qué esperabas que pasara?, que se quedara quieto esperando a que algún día decidieras que lo querías?"- Hazel rodó los ojos, cruzándose de brazos.
- Y qué querías que hiciera?, que me entregara como una niña desesperada solo porque la Diosa decidió que debía ser mi compañero?
"Si, eso justamente debiste hacer, debiste permitir que te marcara!"- gruñó con fiereza.
- No soy un objeto que se marca para asegurar propiedad.
"No se trata de propiedad, sino de estabilidad, de evitar que otras metan sus sucias manos en lo que nos pertenece!"
- Dastan no me pertenece, ni quiero que lo haga- respondió con frialdad.
"Claro que sí, él nos pertenece....es nuestro Alpha, nuestro compañero y tú eres tonta..... lo estás dejando ir sin luchar!"- Hazel exhaló, tratando de mantener la calma pues Anka estaba a punto de enloquecer.
- No voy a luchar por algo que no quiero, ya deberías saberlo.... si él quiere estar con Raisa o con alguien más, que lo haga- sentenció con indiferencia- yo no voy a impedirlo.
La rabia de Anka la golpeó con tal intensidad que Hazel sintió la piel arderle, como si la loba tratara de tomar el control por la fuerza, con la intención de ceder ante su compañero y así ella ya no pudiera hacer nada, pero estaba loca si creía que se lo iba a permitir.
"Si sigues con esa actitud- reclamó Anka al ver como la contenían sin que pudiera hacer nada al respecto- Dastan se entregará completamente a Raisa, la marcará, la hará suya, y entonces nosotras seremos la estúpida Luna sin valor".
- Si eso es lo que él quiere, que lo haga- repitió sin interés- yo no pienso cambiar mi postura- un fuerte aullido se dejó escuchar en el interior de Hazel pero la frustración de la loba era demasiado fuerte para poder contenerla.
"Te arrepentirás- bramó, perdiendo toda compostura- y para cuando lo hagas, será demasiado tarde.....y entonces serás tú la que sufra"
- No veo que él sufra mucho.
"Eso no es cierto, él te quiere y esta sufriendo puedo sentirlo y si no ha hecho más es porque tú no lo has dejado, se ha contenido porque respetó tu decisión, pero eso no significa que no te quiera".
Hazel negó con la cabeza, con una expresión fría y desafiante, no importaba lo que Anka pudiera decirle, estaba segura que tanto Dastan como ella no sentían ningún afecto.
- No me interesa lo que sienta, no quiero nada con él.
"Mentirosa!"
- Tal vez no lo entiendas porque eres una loba que actúa por instinto pero yo no lo amo- dijo con firmeza, mirando la ventana con ojos duros- no lo quiero, no lo necesito..... yo no siento el vínculo.
"Sigues diciendo eso, pero tu corazón se acelera cada vez que estás cerca de él, a mi no puedes engañarme"- la joven apretó los dientes, molesta por la insensata necedad de su loba que no parecía querer entender la situación.
- Eso es solo instinto, no es amor...... tú no puedes entenderlo, pero son cosas diferentes, no siento nada cuando estoy con él, no me sudan las manos, no me late el corazón, no siento deseos por tocarlo, nada de lo que se supone sientes cuando estás enamorada....yo no quiero estar con él!!
"Si sigues con esa actitud, lo perderás- Anka le gritó con frustración- lo perderemos y cuando suceda, te dolerá"
- No lo creo- repuso Hazel obligándose a creerlo- no me dolerá, porque no lo quiero.
Pero incluso mientras decía esas palabras, sintió una punzada incómoda en el pecho, no por el amor que negaba sino de rabia por la situación que estaba viviendo por la incomprensible decisión de Diosa Luna, porque fue ella quien decidio unirla a Dastan sin ninguna razón, Hazel no lo quería, no lo necesitaba y nunca lo haría.
Afortunadamente Anka no tuvo tiempo de replicar pues un par de golpes resonaron en la puerta, interrumpiendo la acalorada discusión y por primera vez en todo el día, Hazel agradeció la presencia de otra persona, ee inmediato se apresuró a abrir la puerta, encontrándose con una de las doncellas, quien hizo una ligera reverencia antes de hablar.
- Mi señora, el Alpha Dastan desea verla.
Por supuesto que Hazel no tenía intención de verlo, no a él precisamente, pero de seguir discutiendo con Anka a hacerlo con Dastan, era preferible la segunda opción, al menos podía acabar en algún momento la discusión lo que con su loba era casi imposible, así que asintió con una leve inclinación de cabeza, enderezándose antes de seguir a la doncella por los pasillos de la casa.
Y con cada paso aún podía sentir que su enojo apenas se disipaba pero decidió dejarlo de lado, no tenía sentido enfrentarse a Dastan con la mente nublada por la discusión con Anka pues eso solo empeoraría su situación, así que respiró hondo tratando de hallar la calma, hasta que llegaron a una gran puerta doble de madera oscura, donde la doncella llamó con un par de golpes firmes.
- Adelante- se escuchó la varonil voz de Dastan al otro lado, y la doncella obedeció en el acto abriendo la puerta lo suficiente para que Hazel pasara, cerrándola inmediatamente detras de ella.
Y de nuevo Hazel quedó impresionada por el imponente despacho, era un lugar tan grande como el resto de la casa, con amplias estanterías repletas de libros y documentos organizados meticulosamente, lo cual no era extraño considerando la posición de Dastan, pero lo que captó realmente su atención fue la extraña mezcla de muebles, por un lado, había escritorios oscuros, sillones de cuero y una decoración sobria y masculina; pero por otro, se podían ver algunos muebles más suaves y femeninos, un sofá de terciopelo en un tono crema acompañado por una suave cobija cuidadosamente doblada, una mesa de centro con flores frescas, un delicado juego de té de porcelana acompañado con lo que parecía una caja de chocolates además de una lámpara de diseño delicado, era algo peculiar que dos estilos completamente opuestos intentaran convivir en un mismo espacio.
Pero no tuvo tiempo de analizarlo más, Dastan la esperaba sentado detrás de su escritorio, con la espalda recta, sus manos unidas frente a su barbilla y su habitual expresión imperturbable mientras que a su lado aguardaba una mujer joven vestida con uniforme militar, manteniendo una postura rígida y disciplinada, y que inmediatamente, hizo una reverencia con respeto en cuanto ella se acercó.
- Hazel-Dastan la llamó al notar su distracción- quiero presentarte a Yara, ella es una de mis mejores guerreras y partir de ahora, será tu guardaespaldas.
Hazel parpadeó completamente sorprendida mientras sus labios se entreabrieron intentando expresar algún sonido pero ninguna palabra salió de ellos.
- Disculpa, qué?- finalmente logró preguntar después de unos segundos pero aún sin poder ocultar su incredulidad.
- Tu guardaespaldas- repitió Dastan con calma- a partir de ahora, Yara estará encargada de tu seguridad.
La mirada de Hazel viajó de Dastan a Yara y de vuelta a Dastan, aún tratando de procesar lo que acababa de escuchar, de verdad que no podía creerlo y no sabía si pensar que esto se trataba de un mero acto de bondad o si era todo lo contrario y lo único que pretendía era mantenerla vigilada y evitar que lo pusieran entredicho frente a la manada, como él mismo lo había expresado, sin embargo, observó a Yara unos segundos, analizando a la guerrera con detenimiento antes de tomar una decisión.
- Puedes retirarte- ordenó con una innegable firmeza que incluso a ella sorprendió.
Desgraciadamente, Yara no se movió, apenas y se limitó a ver a Dastan, esperando su confirmación, lo que agravó la molestia que Hazel venía arrastrando desde su discusión con Anka, pero claro, por supuesto que sus órdenes por sí solas no bastaban.
El hombre suspiro profundo, sabía que el que Hazel pidiera que los dejaran solos no era por ninguna buena razón así que con un leve movimiento de cabeza, le indicó a Yara que podía marcharse.
- Sí, Alpha- respondió la guerrera con respeto, inclinándose ante él y luego ante la joven para después marcharse.
Y en cuanto la puerta se cerró, Hazel se cruzó de brazos, su mirada ardiendo con furia contenida, comprobando la suposiciones de Dastan.
- Quieres explicarme qué significa esto?- y aunque no intentaba sonar agresiva su expresión fue más severa de lo que previó, mientras Dastan se recargó contra el escritorio con una expresión serena, como si ya hubiera anticipado la discusión.
- Significa que a partir de ahora Yara será tu guardaespaldas.
- Y desde cuándo necesito una?- Hazel bufó con incredulidad.
- Desde el momento en que te convertiste en Luna- respondió él como si fuera lo más evidente del mundo.
- Por favor, no pretendas engañarme, no es por mi seguridad, es lo que menos te preocupa, esto es un simple acto de control, no es así?
- No lo veas de esa manera- Dastan trató de mesurar su tono de voz para no agravar la innecesaria discusión, aunque de sobra sabía que cualquier cosa que hiciera o dijera solo alteraba a Hazel, lo que era resultado de su falta de afecto hacia él.
- Y cómo quieres que lo vea?- exclamó ella recargando sus manos contra el escritorio en una postura claramente confrontativa- cómo un noble acto de protección de tu parte? o cómo otra muestra de tu generosidad?
- Hazel- el hombre soltó un suspiro pesado- debes entender que tu posición te convierte en un blanco, hay enemigos que estarían encantados de usarte contra mí.
- Y si eso te importa!!- exclamó con un gesto de arrogancia.
Dastan la miró fijamente y con un dolor escondido, no entendía como era posible que Hazel no viera lo que él sentía y que no pudiera concebir que cualquier cosa que la lastimara, lo destrozaría pero ya no importaba aclararlo.
- Necesito que estes a salvo- fue la única respuesta que le pudo dar.
- Y tú crees que un simple guardaespaldas va a impedirlo?
- Creo que al menos reducirá las probabilidades de que algo pase- respondió con calma- ya que no deseas que te marque y decidiste no usar el collar con mi sangre- replicó sacando la joya del bolsillo de su pantalón y mostrándola a Hazel, quien para su tranquilidad comprobó que fue Vanko quien la recupero, como lo había sospechado- ....no tengo otra forma de protegerte.
- Así que esto no es por seguridad- Hazel negó con la cabeza- esto es porque te molesta no poder marcarme y porque me negué a usar ese collar- y ni siquiera intento aclararle la situación.
- Exactamente- Dastan no desvió la mirada aunque le parecía ridícula la dirección que estaba tomando esta discusión- si no vas a aceptar ninguna de esas opciones, entonces tendrás que conformarte con esta- añadió él con un tono implacable- no me interesa si te gusta o no- pero Hazel no estaba acostumbrada a ceder y callarse tan fácilmente así que lo fulminó con la mirada, dejando en claro su postura.
- Y qué pasa si me niego a tener a Yara siguiéndome a todas partes?- Dastan se cruzó de brazos, observándola con la misma intensidad con la que ella lo retaba, pero no tenía intención de convertir esto en otra agitada discusión.
- Si tu deseo es morir solo para no tener que aguantarme, entonces adelante.
- Perdón?!- expresó un tanto indignada pues las palabras del hombre la golpearon como un latigazo.
- La decisión es tuya, Hazel......pero no me vengas llorando cuando las cosas se compliquen.
- Sabes qué es lo peor de todo?- la joven apretó los puños tratando de contener toda la furia que quería descargar contra él, aunque no la hubiera provocado- que realmente crees que me estás haciendo un favor.... y lo único que estás demostrando es tu inseguridad al tratar de tenerme vigilada.
El Alpha soltó una carcajada baja, llena de sarcasmo, ya no sabía si la actitud de Hazel era resultado de su ingenuidad o simplemente de un deseo innato de confrontarlo, pero no pensaba averiguarlo.
- No, créeme, no me interesa hacerte favores, solo quiero que dejes de ser un problema- y esas palabras provocaron en ella una mezcla de rabia y algo más profundo que no quería reconocer pero en el fondo le afecto más de lo que se hubiera permitido- no provoques más complicaciones....mi posición como Alpha es lo suficientemente difícil como para tener que lidiar también con tus caprichos.... así que haznos un favor y trata de comprender la situación.
Y simplemente se levantó de su asiento y salió del despacho, dejándola sola, acompañada únicamente por el coraje y la frustración que ardían en su pecho y el rugido de Anka atormentando su mente.