14. La Oscuridad de la Luna.

4997 Palabras
La espera se volvió eterna para los que aguardaban en el salón, los ahi reunidos no hacían más que verse y comentar de vez en cuando su preocupación o elevar alguna oración, sin embargo, el ambiente permanecía cargado de incertidumbre, las miradas se dirigían una y otra vez hacia la puerta, como si en cualquier momento fueran a ver cruzar a los guerreros victoriosos o a los mensajeros portadores de malas noticias. Y en ese momento cualquier información positiva o negativa habría sido valorada, pues lo más difícil de superar era la completa tortura de la ignorancia, y entonces el sonido de las trompetas rasgó el silencio con tal intensidad que hizo saltar a más de uno. Un murmullo nervioso recorrió el salón cuando las puertas se abrieron y la gente comenzó a moverse con urgencia hacia los balcones, Hazel sintió su corazón latir con fuerza mientras avanzaba hacia el balcón principal, seguida de Amira, Sonya, Esma y Lia, quienes se tomaron de las manos en un gesto instintivo, compartiendo la incertidumbre que las agobiaba. Desde su posición, pudieron ver el largo camino que llevaba al bosque y por dónde comenzaron a aparecer los primeros soldados, algunos estaban heridos, apoyándose unos en otros o siendo ayudados por sus compañeros, mientras la multitud contenía la respiración al reconocer entre a sus hijos, hermanos, esposos y amigos, entre ellos las siluetas agotadas Dante y Vanko emergieron de entre los árboles avanzando con paso firme pero lento. - Vanko!- exclamó Esma, soltando de inmediato la mano de Lia, corriendo escaleras abajo para recibirlo. Pero Hazel apenas notó el movimiento de su amiga, su mirada permanecía fija en el camino, su respiración entrecortada mientras la ansiedad crecía en su pecho, no había sido un regreso del todo triunfal, por los heridos que llevaban consigo y en su corazón, temía que alguien más hubiese resultado herido. Pasaron unos segundos eternos antes de que una nueva figura emergiera de entre los guerreros: Kael, que si bien parecía agotado, aparentemente no tenía ninguna herida de gravedad, Hazel sintió un nudo en la garganta, su pecho se aflojó y sin darse cuenta soltó un suspiro de alivio. Y justo detrás de él, apareció Dastan, quien también lucía agotado pero parecía estar en buenas condiciones, su postura era erguida e imponente como siempre, aunque su rostro reflejaba el amargo triunfo que obtuvieron, sin embargo, lo que más llamó la atención de Hazel es que, a su lado, casi a la par, Raisa avanzaba con la misma seguridad, y juntos parecían un retrato de la victoria. Inevitablemente las lágrimas ardieron en los ojos de Hazel, pero esta vez no eran de preocupación, sino de tranquilidad, su cuerpo se relajó y una sonrisa genuina se dibujó en su rostro, una sonrisa que fue evidente para Dastan, pero Kael caminaba frente a él y difícilmente podia sentir que aquel gesto era para alguien más que para su Beta. Su expresión no tardó en endurecerse y aunque su rostro permaneció impenetrable, una sombra de dolor cruzó fugazmente por su mirada, y simplemente siguió su camino, sin decir nada, sin detenerse siquiera asumiendo en silencio que el alivio en los ojos de Hazel no era por su regreso. Por su parte, Amira sonrió con emoción al ver a sus hijos acercarse, sin pensarlo dos veces tomó la mano de Hazel y la jaló con entusiasmo, ambas tenían que recibirlos. - Han regresado!! - exclamó con una emoción contagiosa- vamos!!! Hazel titubeó por un instante pero terminó siguiéndola, aunque unos pasos detrás, pues si bien su alegría era genuina, un efusivo recibimiento como el que seguramente todos esperaban, era demasiado y aún así continuó en su papel hasta que finalmente se reunió con Dastan en la entrada principal de la casa, recibiendolo con alivio y una sonrisa sincera. - Mis niños!!!- gritó Amira abrazando a Dastan y Dante mientras Desmond revisaba a los heridos. - Qué pasó?!- cuestionó su padre observando a las sanadores hacer su trabajo. - Un grupo de sin manada cruzaron las fronteras- respondió Dastan recuperando el aliento- y comenzaron a atacar a nuestros soldados..... - Sin manada?!- preguntó Desmond bastante asombrado pues no era común que llegarán tan lejos y menos en grupo. - Si, fue algo extraño pero.....era un grupo bastante bien organizado....- intervinó Dante con preocupación. - Intentaron invadirnos?!- de nuevo Desmond se hacía escuchar con preocupación. - No creo que haya sido su intención, eran muy pocos para conseguirlo.... más bien.....- sin embargo, Raisa le puso una mano sobre el hombro a Dastan deteniendo su explicación. Un gesto que Hazel miró con el ceño fruncido, no solo por la suavidad con que lo hizo sino por el efecto inmediato que tuvo en Dastan. - No creo que haya sido algo de importancia- continuó el Alpha con una sonrisa aparentemente indiferente. - Pero un ataque as....- Desmond intento continuar la conversación pero un gesto sutil de los ojos de su hijo lo hizo callar, parecía un tema más serio de lo que parecía pero también algo que no podía discutirse tan abiertamente- así que.....tal vez....solo debamos vigilar más las fronteras- concluyó sonando despreocupado. - Es lo mejor....no necesitamos más drama por esta noche que no debió terminar así!!- reclamo Amira sujetando la mano de Hazel, a quien le dirigió una mirada traviesa antes de soltar con naturalidad- además aún no hemos permitido que nuestro valiente Alpha reciba su merecido reconocimiento- y en el acto volteó a ver a la joven- no seas tímida, puedes abrazarlo- la invitó con dulzura. Hazel abrió los ojos con sorpresa y volteó rápidamente hacia la mujer, sin saber qué responder, aunque no hubo necesidad pues antes de que pudiera decir una palabra, Dastan intervino con un tono mucho más que calmado. - Madre- la llamó mirándola con paciencia- ya habíamos hablado de esto y te pedí que respetaras que Hazel es un poco tímida- una respuesta que causo una risa burlona en Dante. Dastan y Hazel voltearon a verlo con molestia mientras Amira suspiró con resignación, aunque sin borrar su sonrisa ajena a lo que su hijo menor parecía dar a entender, sin embargo el Alpha no quiso averiguarlo y sin darle más vueltas al asunto, desvió la mirada y llamó a Vanko con un leve movimiento de la cabeza. - Alpha- respondió con total respeto al llamado. -Lleva a Hazel y a sus padres a su casa- ordenó con desinterés. Hazel frunció ligeramente el ceño ante la repentina decisión, no era algo que hubiesen platicado pero aún debian guardar las apariencias o era lo que ella suponía y en ese caso, el simple hecho de que la corriera iba en contra de dicho objetivo pero no hizo falta que ella reclamara, Amira también lo miró con confusión y fue ella quien se encargo de cuestionarlo. - Por qué?- preguntó y si bien lo hizo con suavidad también dejó en claro su renuncia, pues esperaba que esta noche sellaran el lazo. Dastan le sostuvo la mirada con seriedad, conocía las intenciones de su madre y aunque hubiese deseado complacerlas, sabía que Hazel no deseaba pasar más tiempo del necesario con él y mucho menos intimar y si quería zanjar el tema debia usar una muy buena excusa. - Es la última noche que pasará con sus padres- explicó con oculta resignación- mañana partimos a la casa de la manada y después de cómo terminó esta noche es justo que la pase con ellos. El comentario no cayó muy bien sobre Hazel, la realidad de su nueva vida se hacía cada vez más tangible, y aunque sabía que era lo qué debía hacer, la sensación de despedida la agobió, estaría lejos de sus padres y lo peor era que viviria una vida que no deseaba, pero desgraciadamente para ella, ya no había marcha atrás, y en fondo agradecía que Dastan no la obligara a compartir con él, al menos por esta noche, de lo demás ya no podía estar segura. Pero de nueva cuenta no hizo falta que interviniera, Amira parecía más que decidida a resolverlo por su cuenta y acercándose un poco más a su hijo, lo tomó por las manos tratando de convencerlo de cambiar de opinión, era la noche de su investidura y por tanto el mejor momento para sellar el vínculo. - Y no crees que justo por eso Hazel debería quedarse aquí, contigo?!, no es necesario que se vaya esta noche.....es su noche!! Dastan mantuvo su expresión inmutable y negó con la cabeza, le habría gustado pasar esta primera noche con su compañera pero en el poco tiempo que tenían juntos comprendió que era una esperanza inútil, que era mejor acallarla ahora antes de que se volviera más dolorosa. - Lo sé pero también es la última noche que pasara con sus padres.....y creo que es lo mejor, ya tomé una decisión- respondió con calma pero con más firmeza- es justo que tenga este momento con ellos. Amira frunció los labios, visiblemente inconforme con la respuesta, y aunque parecia muy decidida a convencerlo, Dastan no deseaba discutir al respecto. - Aún así, pod..... - Madre- interrumpió pero en esta ocasión con un tono más tajante, dejando claro que la conversación no iba a continuar- ya no deseo discutir más. Amira exhaló con frustración mirándolo como si aún quisiera debatirle, pero al ver la determinación en sus ojos, supo que no valía la pena insistir. - De acuerdo......eres el Alpha- cedió aunque con cierto descontento. - Llévala a casa- Dastan simplemente asintió antes de volverse hacia Vanko. El hombre acató de inmediato la orden mientras que Dante se acercó a Hazel y con una leve palmada en el hombro le susurró un último comentario con una sonrisa de diversión en los labios. - Al menos tendrás esta noche para despedirte de nuestro Beta- indicó con un par de golpesillos antes de guiñarle el ojo. Hazel, que había permanecido en silencio durante todo el intercambio, lo miró con molestia, ya eran demasiados comentarios bastante inapropiados por parte de Dante y seguramente eran resultado de alguna indiscreción de Kael pero ya arreglaría cuentas con él después, ahora que la decisión de Dastan parecía tan definitiva que aparentemente deseaba marcar una línea entre ellos, debía agradecerlo y obedecer, o al menos eso sentía. Vanko tomó a Hazel por el brazo mientras sus padres se aproximaban al elegante vehiculo, apenas hubo tiempo para que se despidieran de su nueva familia cuándo ya se encontraban de camino a su casa, por última vez. El trayecto fue silencioso pero ahora por el cansancio, la forma tan abrupta en que terminó la celebración y la inevitable despedida que los aguardaba, pero a diferencia de otras ocasiones, el trayecto se sintió demasiado rápido. Cuando llegaron a casa, el silencio los envolvió de una manera muy distinta al de otras noches, no era el agotamiento ni la tensión del ataque reciente, sino la realidad de que esta era la última vez que estarían juntos bajo el mismo techo, todos se miraron con incomodidad, sin saber que decir hasta que Iago cortó el momento, se giró hacia Hazel con los ojos empañados y tomó sus manos entre las suyas, el tacto era cálido, firme y lleno del amor como debía ser el de un padre que se preparaba para despedirse de su niña. - Mi pequeña…... - su voz tembló pero se obligó a sonreír, aunque sus ojos traicionaban la emoción que lo embargaba, pero no era un hombre que se contuviese y simplemente la estrechó entre sus brazos con fuerza, como si quisiera grabar el recuerdo de ese abrazo. Hazel se aferró a él de la misma manera, sintiendo las lágrimas arder en sus ojos mientras Sonya se unía al abrazo familiar, el llanto silencioso de su madre hacía eco en el suyo, y por un momento la joven deseó que el tiempo se detuviera. - No quiero irme…...- declaró con total honestidad mientras se hundía más contra el pecho de su padre, sintiendo su corazón latir con fuerza. Iago se separó ligeramente, tomándole el rostro entre sus manos con infinita ternura, mirándola con una melancolica sonrisa. - Shhh, mi niña..... no te preocupes por nosotros- le dijo con suavidad- estoy feliz por ti.....al principio, no entendía la decisión de la Diosa Luna, me costaba aceptar que debías partir, que tu destino estaba al lado de Dastan, pero ahora….. ahora lo veo con claridad. - A qué te refieres?- Hazel lo miró con confusión, secándose torpemente las lágrimas. Pero el hombre le sonrió con tristeza, acariciándole la mejilla con un cariño inmenso recorriendo su rostro con la mirada para poder recordar a su hija. - Nunca creí que Kael fuera el indicado para ti, no porque dudara de su lealtad, sino porque siempre sentí que algo faltaba….... que el no era suficiente para ti, pero respeté tu decisión porque ya no eres una niña- Hazel bajó la mirada, sintiendo un nudo apretarle el pecho- sin embargo- continuó Iago, tomándole las manos de nuevo- Dastan….. Dastan es diferente, y no es porque sea el Alpha, sino por lo pude ver en su mirada..... vi la forma en que te observa, la manera en que se preocupa por ti, en cómo te protege sin siquiera dudarlo- la joven parpadeó con sorpresa, incapaz de procesar lo que su padre le estaba diciendo- incluso llegó al grado de ofrecernos ir con ustedes, con un nuevo puesto y todo!!- repuso el hombre como si la sola idea fuese ridícula para él. - Él les ofreció un nuevo puesto en la manada....?!- susurró sorprendida, a lo que Iago asintió con una sonrisa orgullosa. - Nos ofreció irnos con ustedes, nos dio la oportunidad de empezar de nuevo bajo su protección..... y eso me hizo darme cuenta de que no solo es un buen líder, sino un hombre de principios, alguien que realmente te valora. Hazel sintió una oleada de emociones arremolinarse en su pecho, jamás pensó que el inmutable Dastan se preocupara así por ella. - Pero…...aceptaron, no?!- indago un poco más tranquila ante la idea de no sentirse tan sola, sin embargo su padre negó, sorprendiendola- pero......pero....por qué no aceptaron? Iago suspiró y le acarició el cabello con ternura, probablemente era difícil de aceptar para ella un cambio tan radical pero era necesario. - Porque, como tu padre, sé que ha llegado el momento de dejarte volar.... esta es tu vida, Hazel, no la nuestra y aunque nos duela, es hora de que sigas tu camino. Las lágrimas volvieron a desbordarse en los ojos de Hazel mientras Sonya asentía en silencio, compartiendo el mismo dolor y orgullo que su esposo. - Estamos tan orgullosos de ti, mi amor- susurró su madre, acariciándole la espalda- que sabemos que lo haras muy bien....serás una gran Luna....y siempre que lo necesites este será tu refugio, Dastan nos prometió que vendrías tanto como quisieras!! Hazel sollozó y los abrazó a ambos con todas sus fuerzas, aferrándose a ese momento como si con ello pudiera prolongarlo, porque, aunque su corazón doliera, sabía que su padre tenía razón, había llegado su momento y no podía hacerlo de su mano. Sonya le acarició el cabello con la misma ternura con la que lo hacía cuando era una niña y le dedicó una sonrisa suave, aunque sus ojos reflejaban el mismo dolor de despedida que sentía Hazel. - Tal vez pueda....pueda....pueda pedirle un par de dias más.....no he empacado!!- exclamó con los sollozos a flor de piel, sin embargo Sonya negó con ternura. - Ya empacamos lo más necesario para tu nueva vida- dijo con voz tranquila- todo está listo.....esta noche debes descansar, mi amor… tienes un largo camino por delante. Obviamente la joven respondió con un puchero, no quería irse así aunque en el fondo supiera que no tenía razón para retrasarlo, desgraciadamente eso no menguaba la opresión en su pecho. La despedida se prolongó en besos y abrazos que parecían no querer terminar, Iago la sostuvo por más tiempo del que ella podía recordar, aspirando su aroma, como si quisiera grabarlo en su memoria, mientras Sonya la abrazaba con la calidez de un refugio, murmurándole cuánto la amaba, y aunque difícil Hazel, supo que el amor de su familia estaría ahí para ella. Desafortunadamente, todos sabían que ya no podían retrasarlo más, Iago le dió un último beso en la frente y Hazel tuvo que apartarse de ellos con un nudo en la garganta y con el corazón encogido, les dió una última sonrisa, para después subir a su habitación, pero al abrir la puerta, la realidad la golpeó con fuerza, la mayoría de sus pertenencias ya no estaban, el espacio había quedado prácticamente vacío, extraño y ajeno. Hazel recorrió con la mirada las paredes que la vieron crecer, los rincones donde pasó tantas noches soñando con un futuro que, hasta hace poco, creía seguro pero que ahora, sentía distante, con pasos lentos se acercó a una de las estanterías, donde quedaban solo unos cuantos objetos olvidados en el ajetreo de la mudanza, entre ellos, una de sus viejas muñecas, una vieja Barbie que nunca soñó con ser la Luna de la manada, Hazel la tomó entre sus manos con cuidado apretándola contra su pecho, como si fuera un tesoro frágil de una vida que estaba a punto de dejar atrás. Con lágrimas ardiéndole en los ojos caminó hasta la ventana que abrió para que la brisa nocturna acariciara su piel, y al alzar la vista, se encontró con la Luna brillando con intensidad en el cielo oscuro. - Por qué?- susurró, con la voz tan llena de emociones que le eran difíciles de contener- por qué él?- el viento agitó su cabello, como si la Diosa Luna le respondiera en un idioma que no podía comprender- realmente creíste que él era el mejor para mí?- continuó, aferrándose a la muñeca- y si es así por qué?!.....por qué no lo siento?! Hazel se mordió el labio, tratando de contener el miedo que la oprimía, a partir de mañana todo sería muy diferente y en realidad no sabía si estaba preparada. - No sé.... no sé si podré hacerlo...- su voz se quebró aún más- y tengo miedo!!!- lloró encogiendose en si misma- tengo mucho miedo!!! El cielo permaneció en silencio, solo la Luna seguía ahí, observándola con su luz plateada pero completamente imperturbable, su destino ya estaba escrito y no quedaba más opción que aceptarlo; Hazel cerró los ojos y apoyó la frente contra el marco de la ventana, dejándose envolver por la incertidumbre de su propio futuro. Hasta que el largo día comenzó a hacer eco en su cuerpo, Hazel cerró la ventana con un suspiro pesado, estaba totalmente agotada y lo único que necesitaba ya era un largo descanso, con manos temblorosas, comenzó a deshacerse del vestido que había llevado toda la noche, un atuendo hermoso pero sofocante y pesado, que apenas dejó caer en el piso sin consideración para después quitarse las estorbosas joyas que aún colgaban de su cuello y muñecas, dejándolas sobre la mesa sin cuidado. Finalmente quedó con solo su ropa ligera de dormir y se deslizó bajo las sábanas, buscando un respiro se acomodó de lado, su mirada encontrándose una vez más con la luna llena a través de la ventana, hasta que simplemente cerró los ojos. A la mañana siguiente, la casa estaba llena de movimiento, el aroma del desayuno recién hecho inundaba la cocina mientras Hazel compartía la última comida en su hogar junto a sus padres y a pesar de la melancolía latente en el aire, la conversación fluía entre recuerdos, anécdotas y risas sinceras mientras su madre la reprendia dulcemente por no comer lo suficiente y su padre evocaba historias de su infancia que los hacían reír a los tres. Sin embargo, la tranquilidad se rompió con el sonido de un par de golpes en la puerta, los tres giraron rapidamente su mirada quedando totalmente en silencio, era dificil ignorar que ya habían llegado por Hazel, y aunque no quisieran terminar así la mañana ya no había más alternativa. - Adelante!- repuso Iago dejando sobre la mesa su taza de té. Vanko apareció en el umbral con su habitual postura serena pero firme que tanto caracterizaba al que, últimamente, se había convertido en él emisario de Dastan. - Buenos dias- saludó con cordialidad- es hora, mi señora- anunció con suavidad. El nudo en el estómago de Hazel regresó con fuerza, su madre tomó su mano con cariño, dándole un último apretón antes de levantarse, en tanto Iago soltó un hondo suspiro hondo antes de asentir y levantarse de la mesa. La familia entera salió de la casa en donde ya los esperaba el elegante vehículo, Hazel volteó una vez más a ver su hogar suspirando de resignación pero su padre la llamó con un leve gesto de mano, haciendole saber que era inutil seguir retrasando la partida y sin más se subió junto a sus padres, sintiendo la despedida con más dolor con cada metro que los alejaba de su hogar. Y de nueva cuenta el trayecto se sintió corto, demasiado corto, en un abrir y cerrar de ojos ya habían llegado a la imponente casa de los padres de Dastan, en donde la caravana de vehículos estaba estacionada y lista para partir. Los miembros de la manada se reunían alrededor, preparándose para el viaje, entre ellos Hazel reconoció a Esma, que se despedía de su familia con un abrazo apretado, y frente a otro vehiculo Lia y Raisa conversaban listas para abordar en cuanto se diera la orde, en tanto Kael y Vanko revisaban los detalles del convoy con esos rostros serios y concentrados dignos de sus nuevas responsabilidades. El último en llegar fue Dastan, quien bajó la pequeña escalinata con pasos apresurados y el ceño fruncido, ocultando su mirada detrás de los lentes de sol, y aunque no fue su intención, Hazel no pudo evitar que su corazón se acelerara al verlo, pero estaba empezando a ser un tanto imposible, su silueta firme y su presencia imponente atraían a cualquiera. - Estamos listos- ordenó caminando directamente hacia el vehiculo apenas otorgandole un leve movimiento de cabeza a Hazel, para hacerle saber que la hora había llegado. La joven le dió a sus padres un ultimo abrazo, en tanto uno a uno, los miembros de la manada abordaron los vehículos dispuestos para la partida, el rugido de los motores llenó el aire matutino mientras la caravana se ponía en marcha, iniciando el viaje hacia su nuevo hogar. Hazel subió al elegante Rolls-Royce Cullinan blindado, el vehículo designado para el Alpha, con asientos traseros de dos plazas dispuestos para mayor comodidad, la tapicería de cuero n***o exudaba lujo, con costuras detalladas que realzaban la sofisticación del interior, en tanto la suave iluminación ambiental le daba un aire sobrio y distinguido, mientras que el aroma a cuero nuevo y madera fina impregnaba el aire que se mezclaba con las pequeñas notas a alcohol provenientes del pequeño bar, dotado con cristales finos y una consola central con compartimientos discretos que completaban el refinado diseño del automóvil. Todo parecía perfecto, sin embargo, lo que realmente hizo el viaje incómodo para Hazel no fue la opulencia del vehículo, sino la compañía; junto a ella iba Dastan, absorto en la revisión de algunos documentos, y su expresión seguía siendo absurdamente seria e inescrutable, pero más allá de que el hombre no parecía interesado en ella, el verdadero foco de su incomodidad estaba al frente, Kael conducía el vehículo en completo silencio con un rostro totalmente indiferente. Hazel no podía dejar de mirarlo a través del retrovisor, su comportamiento de la noche anterior aún la confundía, esa actitud tan voluble, tan fría, tan indiferente, no era algo habitual en él, y ella no podía dejar de cuestionarse, qué le había ocurrido, se suponía que Kael era su apoyo, su mejor amigo, su gran amor, pero en ese momento, se sentía como si estuviera compartiendo el auto con un extraño. - Kael, detén el vehículo- y de pronto la voz de Dastan se dejó escuchar. Hazel parpadeó con sorpresa y vio cómo Kael, sin cuestionar, reducía la velocidad hasta detenerse en el costado del camino, y fue cuando Dastan, aún sin apartar la vista de los documentos que tenía en la mano, dió otra sorprendente orden. - Bájate. Kael, sin mostrar sorpresa ni molestia, simplemente asintió antes de salir del vehículo dejando a Hazel confundida, mirando por la ventanilla y a su acompañante. - No cometas el error de creer que no te sacrificare.....- fue el primer comentario que Dastan hizo y ni siquiera tuvo la cortesía de verla directamente, seguía revisando sus documentos. - Disculpa?!- debatió genuinamente confundida, Dastan dejó los documentos a un lado y exhaló un largo suspiro antes de girarse hacia ella, pero su expresión seguía siendo severa. - Te di muchas oportunidades para arrepentirte- dijo con voz llena de firmeza- debiste pensarlo mejor, porque no voy a permitir que tus indiscreciones me pongan en entredicho frente a la manada. - De qué estás ha....? - Recuerda cuál es tu papel- continuó sin intencion de escuchar sus explicaciones- si tengo que sacrificarte para mantener la estabilidad y seguridad de la manada, te aseguro que no dudaré en hacerlo. Hazel apretó los labios, sintiendo la indignación arder en su pecho, no tenía idea de qué estaba hablando Dastan que ameritara tratarla de esa manera. - No voy a impedirte que tengas una relación con Kael si eso es lo que realmente deseas- añadió mirándola fijamente y entonces Hazel comprendió que, probablemente, se había dado cuenta de lo mucho que estuvo mirando a Kael y tuvo la intención de aclararlo pero no parecía interesado en escucharla- sin embargo, al menos te exijo un poco de respeto para que no lo hagas en mi presencia y el mínimo de discreción para que sepas dónde y cuándo hacerlo!- fue todo lo que dijo, antes de volver a tomar los documentos. Pero si creia que la conversación había terminado estaba muy equivocado, Hazel sintió que la sangre le hervía y no iba a quedarse callada, no esta vez. - Oh, así que me exiges discreción?- reclamó con una risa amarga- qué conveniente.... supongo que al menos estamos en igualdad de circunstancias, no?, porque si me vas a exigir discreción, tú deberías poner el ejemplo!! Dastan nuevamente se giró hacia ella con el ceño fruncido, no sabía que diablos le reclamaba pero parecía algo importante por lo alterada que estaba. - Disculpa?!- exclamó evidentemente confundido. - Jajaja.....que conveniente, no?!, cuando te conviene eres muy perspicaz..... pero bien, ya que lo pones así, tú también debes tener cuidado con Raisa! - No tienes idea de lo que estás diciendo- repuso Dastan alzando una ceja pero sin inmutarse. - No?- Hazel dejó escapar una risa sarcástica, cruzándose de brazos- al menos yo sí sé ser discreta....no como tú que eres capaz de dejarme en ridículo frente a todos....si vas a juzgarme, al menos asegúrate de ser un santo- desgraciadamente para ella, el hombre la miró con absoluta tranquilidad, como si sus palabras no le afectaran en lo más mínimo. - No te preocupes por el qué dirán- debatió con una calma exasperante- yo sabré mantener mis relaciones en secreto. - Lo ves?- murmuró sintiendo una creciente furia porque no se esforzaba en ocultarlo- ni siquiera te molestas en desmentirlo!!- Dastan se inclinó ligeramente hacia ella, sin cambiar su expresión. - Para qué?, como dijiste, estamos en igualdad de circunstancias- Hazel parpadeó, completamente desconcertada, Dastan parecía tan cínico al respecto que solo acrecentaba su furico estado. - Así que no lo vas a negar?- preguntó con un hilo de voz. - Como te dije.....si ya lo sabes, no tiene caso hacerlo. - Tanto que me criticaste…..- le reprocho- me diste un sermón sobre discreción y sobre mi papel, cuando tú ni siquiera eres capaz de mantener las apariencias. - De verdad me estás diciendo eso cuando tú misma has pasado toda la noche preocupada y aguardando el regreso de Kael?- Dastan dejó escapar una risa baja, sin rastro de humor- cuando tuviste la cortesía de aguardar su regreso con ansias?..... no me des lecciones de discreción cuando sabemos quién es tu verdadera preocupación. - Al menos yo soy discreta- replicó con veneno, sintiendo su corazón latir con furia- no te dejo en ridículo frente a toda la manada aceptando el acercamiento de alguien más y además hacerlo con beneplácito y alegría!!!- Dastan alzó una ceja, con esa expresión relajada en la que parecía nada de lo que ella dijera podía afectarlo. - No te preocupes por lo que los demás piensen de mí..... yo sabré manejar mis relaciones sin que interfieran con mis deberes- Hazel apretó los dientes ante su descaro. - Eres un hipócrita- susurró con rabia- me atacaste y reprochaste por algo que tú también haces. - Fuiste tú quien me dijo que no me reclamarías si deseaba estar con alguien más- le recordó, con un tono peligrosamente suave- acaso ya cambiaste de opinión? Por un instante, Dastan sintió su respiración atrapada en su pecho, había algo en su tono, en su mirada, algo diferente que le hizo sentir esperanza, deseaba escuchar con un anhelo, casi primitivo que sí, que lo quería para ella y deseaba reclamarlo, desgraciadamente Hazel no estaba preparada para decirle aquello que deseaba escuchar. - No.....sigo firme en lo que dije. El nudo de dolor en la garganta de Dastan fue inmediato pero lo tragó con orgullo, sin permitir que su expresión se alterara, simplemente apretó el puño que estaba oculto de la vista de Hazel y cerró los ojos por un segundo y, sin añadir una sola palabra más, llamó a Kael a través del enlace mental. - Regresa al auto- ordenó con frialdad. La conversación había terminado y prolongar la discusión no tenía sentido, Hazel no podía decirle lo que tanto anhelaba y era absurdo que después de tantas desilusiones siguiera aguardando que cambiara de opinión, eso nunca iba a suceder.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR