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1136 Palabras

Ya no sabía cuánto tiempo había pasado dentro de aquel vendito coche y la verdad era que ya no me interesaba en lo absoluto. La compañía de Muriel y Davy fue haciéndose más amena y menos rígida con el pasar de las semanas, aunque con Muriel seguían rozándonos de vez en cuando, pues con sus entrenamientos se excedía y no conseguía siquiera hacer lo que ella me pedía. Rompe esta piedra con las manos me había dicho un día, y desde día la llevé conmigo, apretándola con la mano para ver qué día decidía salir ese “super poder” que ella decía que tenía. Según ella me había explicado, con poca paciencia debo de agregar, los nacidos de ángeles y humanos, los cuales escaseaban considerablemente pues la relación de ángeles y humanos estaba prohibida, tenían poderes similares a los de los ángeles.

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