III

1294 Palabras
Ivy Desde que tengo memoria, siempre he tenido pésima suerte. La primera vez que supe que estaba más salada que el mar fue cuando tenía diez años y participé en el concurso de talentos de la escuela como bastonera, en mi acto final uno de los bastones salió volando y golpeó a uno de los jueces en la cabeza. Él terminó en el hospital y yo descalificada. Pero en esta ocasión, ni siquiera esa mala experiencia podía compararse con este momento, ya que justamente hoy, la historia se repite, pero esta vez hubiera preferido golpear en la cabeza con un bastón a alguien en lugar de insultar a mi jefe en su propia cara. —Yo de verdad, lo siento... De todos los escenarios posibles que puede imaginarme de como sería mi primer día de trabajo, jamás imaginé que esto sucedería. No me extrañaría que me pusiera de patitas en la calle en este mismo instante. —Sígame. —¿Eh? Él no se molesta en repetir nuevamente su orden, tan solo se dirige hacia la entrada de lo que parece ser una oficina. Lo sigo sin decir nada más, tan solo me mantengo en silencio sin despegar mi mirada de su atlético cuerpo. Ya hablando en serio ¿acaso es requisito ser sexy para trabajar en este lugar? Una vez dentro de la oficina, él toma asiento detrás de aquel amplio escritorio de color n***o como si fuera una especie de justiciero dispuesto a juzgar mi pobre e inocente alma. Permanezco de pie frente a él y lo observo, justo frente a él hay una placa que dice Nowe Moltoni. Director ejecutivo. Decido mirar hacia otro lado y espero a que dé inicio a su juicio; sin embargo, él tan solo abre una carpeta de cuero y comienza a leer los documentos que hay en el interior. Aferro mis manos al borde de mi portafolios, jamás me he sentido tan nerviosa como ahora ¿por qué no habla? Solo permanece en silencio como si pretendiera que yo no existo. —Yo... —¿Por qué eligió a PeachP Advertising para hacer su pasantía? —Pregunta sin siquiera mirarme. Su pregunta me toma por sorpresa, había estudiado todas las respuestas posibles a esa pregunta una noche atrás, pero ahora mi cabeza está en blanco, tan solo puedo ver una imagen dentro de mi cerebro diciendo reiniciando sistema. Nowe Moltoni deja de mirar las hojas para enfocar sus ojos en mí, aquellos ojos tan oscuros como la noche me miran de forma amenazante. Decido enfocar mi atención en otra cosa que no sean aquellos intensos ojos y me concentro en su manos que permanecen entrelazadas sobre el escritorio, inmediatamente elijo mirar el reloj que adorna su muñeca, parece antiguo y único. Jamás había visto un reloj igual. —¿Y bien? —Pregunta alzando una ceja. —Lo siento, solo es que su pregunta me ha tomado por sorpresa. —Respondo tratando de ganar tiempo y pensar en una respuesta. —¿Así que no tiene una respuesta? —Muerdo mi labio inferior cuando me veo descubierta. —Dígame una cosa señorita... —West, Ivy West. —Señorita West ¿cómo espera que PeachP Advertising le abra sus puertas cuando no sabe responder una pregunta tan sencilla? —Sus duras palabras fueron como cuchillas atravesando mi orgullo. —Buscamos personas que tengan claras sus metas y por lo que veo, usted no tiene claro ni siquiera una respuesta coherente, así que, hágase un favor y regrese cuando esté más preparada —él regresa su atención a los documentos sin ni siquiera mirarme. —Puede retirarse. Él toma su portafolios y guarda las hojas para después encaminarse a la puerta. —Espere, no puede irse así como así —espeto. —Soy consciente que no respondí inmediatamente, pero eso no quiere decir que no pueda responder al resto de las preguntas. —Yo juzgo con base a lo que veo señorita West. —Su voz es imponente e intimidante, pero llegué muy lejos para dejar que este idiota se vaya sin siquiera darme una oportunidad. —¡Le aseguro que podré responderle! —Pero lamentablemente yo no tengo el tiempo que sus supuestas respuestas se merecen —no puedo creer como alguien puede ser tan grosero y elegante al mismo tiempo —que tenga buen día. Y así fue como el inicio de mi carrera terminó en cinco minutos. [...] Era el tercer día de la semana y aún no tenía noticias de PeachP Advertising, después de mi fallida entrevista con el imponente director ejecutivo Nowe Moltoni, el departamento de recursos humanos prometió ponerse en contacto conmigo cuando encontraran un lugar para mí dado a que todas las vacantes estaban ocupadas. Lo que inició como un sueño terminó convirtiéndose en una pesadilla. —¡Venga Ivy! —Llama Sara cuando termina de hacer su última serie de abdominales. —No dejes que ese patán arruine tu vida. Dejo de mirar mi móvil, es la quinta vez que miro la bandeja de entrada en esta mañana. —¿Y si todo terminó? —Digo casi en un susurro. —No quiero regresar a casa como un fracaso. —Sara se sienta a mi lado y coloca una mano en mi hombro para conformarme. —Ivy, sabes que no eres un fracaso —dice intentando animarme. —Eres la primera chica en Hollyville que persigue sus sueños. No te des por vencida. —Dejo salir un suspiro, recuerdo todo el esfuerzo y sacrificio que tuve que hacer para llegar hasta aquí, pero sobre todo pienso en las personas que tuve que dejar por perseguir mis sueños. No puedo renunciar tan pronto. —¿Sabes que puede animarte? —Sonrío, estoy segura que Sara saldrá con una de sus locas ideas. —Sorpréndeme. —Hacer una serie de sentadillas. —No puedo evitar reír. Sara es una atleta de alto rendimiento a nivel olímpico, jamás podría alcanzar su nivel porque mi deporte favorito consiste en dormir y comer. —Creo que paso. —¡Oh! ¡Vamos! Al menos sino consigues el trabajo al menos serás una desempleada con buen trasero. —Gracias Sara, pero quiero regresar a casa de pie y no arrastrándome —bromeo, así que tomo mi bolso deportivo y coloco una toalla alrededor de mi cuello. —Te veo en casa. Salgo del gimnasio para dirigirme al auto, desactivo la alarma de seguridad, pero justamente cuando estoy a punto de introducir la llave, el timbre de celular llama mi atención. Observo el número e inmediatamente lo reconozco, se trataba de la oficina de recursos humanos. Tal vez mi racha de mala suerte esté a punto de acabar. —¿Hola? —Pregunto tratando de controlar mi entusiasmo. —¿Ivy West? —Dice una voz masculina. —Soy yo. —Habla Nick Brenton de la oficina de recursos humanos de PeachP Advertising. —Se presenta. —¡Por supuesto que lo sé! —Grito, parece que todo mi intento de disimular fue un fracaso. —Dígame ¿tiene noticias para mí? —Eso espero, señorita West ¿puede presentarse mañana en la oficina? —¡Por supuesto! —Exclamo. —¡Ahí  estaré! Un aliento de esperanza acoge mi pecho, estoy segura que sino fuera por el auto, estaría levitando como la niña del exorcista solo que yo no estaría poseída sino que PeachP Advertising me ha dado una nueva oportunidad de formar parte de su equipo de trabajo. —¡En tu cara Nowe Moltoni! —Grito. —¿Creíste que no trabajaría en la compañía? ¡Ja! ¡Pues no, señor! Ahora tan solo debo concentrarme en dar lo mejor de mí y dar una segunda buena impresión. ¿Qué puede salir mal?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR