Capitulo XXIV

2204 Palabras
— ¿Hay alguna razón? Porque si Beatriz es por todo esto por todo lo que te he hecho pasar, lo entiendo y respetare tu decisión. Pero créeme cuando te digo que precisamente quiero alejarte de todo y quiero que vuelvas a tener tu vida normal. — ¿Tú decides si quiero tener una vida normal o no? —Yo decido si dejo meterte en esta vida conmigo o no. — ¿Por qué no? –Me acerco pasando mis dedos por su corbata negra. Juego con ella enredándola en mis dedos. —Porque es peligroso tanto para ti como para tu familia. —Para mí sí, no creo que a mi familia… —No conoces a esta gente Beatriz. —Me cuidaré tanto como tú, si es posible hasta más –Salvador toca mis manos apartándolas de su corbata con decisión. —Si quieres regresar en la mansión, puedes hacerlo –Salvador se regresa por donde entro, dejándome sola. — ¿Aun quieres seguir queriendo saber que paso con tu padre o los últimos movimientos de tu vida se han vuelto tan interesantes que solo quieres seguir en ella por gusto? Sea como sea, volveré y cumpliré la misión que me propuse desde un principio.   Salvador Zwart Salgo de dejar a Beatriz en la casa del vecindario que alquile justamente por lo tranquilo que siempre está. Me dirijo con los puños apretados y una sonrisa en la cara por tener en mis manos a Fernando, con un socio de vuelta al negocio me tocaría enfrentarme solo a Samanta, a ella no la quería de socia mientras más lejos estuviera me haría sentir más tranquilo. Luego de haber querido asesinar a Beatriz me di cuenta de que sus caprichosos no tenían límites, pero me hizo ver que involucrarme de alguna manera con Beatriz sería más peligroso de lo que podía esperar. Recibo unas llamadas de Samanta en los que me pregunta donde estoy, no respondo, de igual forma la veré cuando llegue de nuevo a la fiesta si es que aún queda alguien. Debería ser así. Le envío las imágenes a un contacto seguro el video solo por si se presenta alguna circunstancia que no pueda saber manejar. Llego a la fiesta donde ya quedan menos personas en el salón, camino decididamente por las mesas hasta llegar a la mesa donde esta Fernando con su adorada familia. —Salvador, ¿Regresaste? Te perdiste el canto de cumpleaños. Pero tienes suerte aún queda pastel. —Necesitamos hablar. —Si es para lo de tus negocios Salvador ya te dije… —Es algo más serio –Fernando mira a su familia que parecen disimular que no me encuentro en la mesa. —Está bien –Cede, levantándose de la mesa despacio —Ya regreso –Le comenta a sus familiares que me miran sin ningún tipo de aprecio, nos colocamos cerca de una de las mesas de comida. —Dime rápido que hoy quiero pasarla bien el resto de la madrugada con mi familia. —Estoy ahorrándote una reunión familiar para decirte que vayas a esa mesa y le anuncies que tu empresa y la mía volverán a ser socias –Fernando ríe con ganas. Yo me quedo serio ante su risa. —Sabía que era para una tontería, ¿Tomaste mucho? No lo creo… Mira hagamos algo te voy a presentar a una de mis amigas para que te hagan compañía esta noche, ya que por lo visto viniste solo y eso seguro te tiene de mal humor. —Si no lo haces mostraré un video nada agradable el cual hará que tu familia te desherede –Fernando me mira inmóvil. — ¿De de… que video hablas? –Tartamudea. Echándose el cabello hacia atrás con nerviosismo. —Frank y tú. —No tienes un video de absolutamente nada de nosotros. No nos hemos expuesto en algún sitio ¿Me crees imbécil? –Fernando se separa unos pasos para irse, saco el teléfono rápidamente mostrándole las fotos en toda su cara. — ¿Ves las fotos? Hay un video también, sería un escándalo si solo se lo reenviara a alguno de mis contactos, y sí, tengo respaldo de esto con otras personas por si intentas hacerme algo –Espero la respuesta de Fernando que esta pálido —No creo que tu familia vaya a estar muy feliz ya sabes viniendo de una familia tan religiosa con una mama tan estricta sería una vergüenza, ya tu herencia quedaría vuelta nada y solo sería para tus hermanos en todo caso, que igualmente te darán la espalda. Pero no te preocupes –Guardo el teléfono —Hay una solución a todo esto, muy sencilla, vuelve a ser uno de los principales inversionistas de los Zwart cumplirán su trato por al menos un año que fue el establecido luego no volveremos a hacer a hacer negocios si eso deseas pero el último contrato lo vas a cumplir. Tambien necesito que pidas disculpas por todos los comentarios que hiciste de Beatriz y desmintiendo los rumores. —Está bien. Lo que tú digas Salvador solo dime una cosa. ¿Borraras el video? —No, pero te aseguro que nadie lo verá mientras cumplas tu trato. —Quiero que lo borres ¿Qué me asegura que no utilizaras eso luego en mi contra? —Sabes como soy Fernando, soy la ovejita blanca del grupo, cumpliré no te preocupes. Pero no borrare las copias, te queda a ti confiar y seguir adelante o no hacerlo, de ninguna forma voy a perder. — ¿Por qué haces esto si no perderás igual? Espera dijiste… ¿Ovejita blanca que? –Mira al suelo, luego paseando su vista alrededor buscando a alguien. Sonrío. Fernando ríe con un dije molesto en su sonrisa. — ¿Kayla Villa?... ¿Era tu infiltrada cierto? La única que pudo haber escuchado lo que estaba hablando con Samanta, la única que pudo haber tomado un video… -Fernando pone cara de decepción consigo mismo —Fui un imbécil al no verificar la lista de invitados de cerca. —Ya es tarde para hacerlo. —Pensare en eso una próxima oportunidad, pero Salvador no pretendas que no se tus oscuros secretos o algún secreto de tu padre que no pueda… —Meterse con los Zwart es muy peligroso ¿No te pareces? —Peces más grandes han caído antes. —No caen por idiotas como tu Fernando, no lo olvides –Sonrío torcidamente para dar una vuelta de camino a la salida. Una mano me interrumpe mi proceder, una mano delgada con uñas largas y postizas toca mi hombro. —Samanta, voy de salida. —Lo sé y sé que estas muy ocupado con la compañía que tienes pero quería hablar –Samanta se posa frente a mí. —Dime. — ¿Podemos sentarnos? —No. —Haber Salvador si sigues molesto simplemente porque la concesionaria dejo de hacer negocios con los Zwart. — ¿Simplemente? Ya veo que para ti no es la gran cosa Samanta. —Podemos arreglarlo solo que tú te fuiste por el camino difícil. — ¿Cuál era el camino fácil? —Despedir a Beatriz, alejarte de ella –Dice con brusquedad —No era tan difícil Salvador pero ahora por lo que se, la llevas de viaje en tu helicóptero, donde me monté tantas veces… — ¿El helicóptero que mandaste a estropear? –Samanta se muerde la boca pasmada. Para luego poner su tono furioso. — ¿No me digas que en serio crees que yo tuve algo que ver con ese accidente? Seguro Cristobal… — ¿Vas a echarle la culpa a Cristobal en serio? Cuéntame ¿Cómo te enteraste que Beatriz iba a montarse en el helicóptero? —Salvador… —Deja de mentirme Samanta sabes a los Zwart siempre no enteramos de todo. Pudiste haberme matado Samanta. —Bueno yo… Solo diré que no sabía que estarías en el helicóptero ese día. No estoy afirmando nada. Solo… —Es suficiente –Voy hacia la salida, Samanta me sigue tomando mi brazo. —Le diré a mis padres que vuelvan a ser socios de los Zwart si eso que quieres, solo te pediré que te alejes de Beatriz –Me volteo hacia Samanta. —Me alejare de Beatriz –Sonrío amablemente, Samanta también lo hace con nerviosismo —Pero no quiero a tus padres cerca de los negocios de los Zwart –Me le acerco amenazadoramente, mientras Samanta quita la sonrisa —Sin embargo Beatriz está invitada a continuar con su cargo en la mansión, porque no le voy a quitar su trabajo por estar en negocios sucios conmigo, déjala en paz yo también lo hare, pero tú tampoco tienes mucho que hacer en mi vida. — ¿En serio terminaras una amistad de años no solo de cariño también de negocios por Beatriz? Nosotros podríamos ser una de las parejas más poderosas que este país haya visto. —Puedes serlo con Fernando. Los vi una noche en el hotel metiéndose y tocándose como podían –Samanta mueve su boca de nuevo nerviosa. —Simplemente estaba algo molesta contigo. —No tienes que darme explicaciones Samanta, no teníamos nada de todas formas –Samanta se aparta dándome espacio para encaminarme a la salida. Sonrío de nuevo, deshacerme de Samanta me quitara preocupaciones de encima, antes que se ponga más loca. Llego a la mansión, subo la escalera de caracol paso por la oficina de mi padre la cual está abierta. Me acerco preguntándome porque no se ha ido a dormir, ¿Habrá pasado algo grave en el negocio? ¿Alguna ruta no completada? ¿Algún problema con ciertas personas? —Buenas noches, ¿Hay algún motivo en específico por el que tengas la luz encendida a estas horas? –Ramiro posa su mirada imponente en mí invitándome a pasar. —Hay un asunto, sí. La familia de Fernando quiere volver a hacer negocios con nosotros como lo especifica en un correo ¿Algún motivo en especial? –Me siento y me encojo de hombros. —Simplemente me pareció que debía cumplir su trato y pues le dio una lección a Fernando. —No diré que me parece mal tu forma de recuperar los negocios que teníamos Salvador, pero espero que esas lecciones las estás haciendo con discreción en este mundo recuerda que todos son peligrosos y Fernando es un imbécil pero los imbécil nos pueden joder también. Del resto solo quería felicitarte me has demostrado de que estamos hechos los Zwart. —Por supuesto –Sonrío afirmando. —Y por lo visto tenemos un socio nuevo –Ramiro poso sus ojos cansados en mi —No lo tendré de socio mucho tiempo no me da buena espina pero gracias a su empresa podré  hacer mi campaña presidencial más visible. Buena elección. Solo te advierto que si tienes un problema que sea lo suficientemente grande como para no afrontarlo tú solo, recuerda que estoy aquí y sabes cómo resolvemos las cosas cuando se meten con nosotros, lo has visto. No perdonamos. Así que si Fernando llega a ser un problema o incluso la tipa esta Samanta… No olvides quienes somos –Asiento. — ¿Qué harás con Samanta entonces? –Ramiro toma su taza de café, acomodándose en el asiento. Lo miro sin saber que decir. Ya lo sabe —Sé que ella mando a asesinarte, se ha metido con alguien de una familia poderosa. Debemos eliminarla. —El objetivo no era yo. — ¿Entonces quién? –Respiro hondo, estoy seguro que ya sabe la respuesta. —Si esa chica con la que te has estado revolcando desde que llego a esta casa, todos lo sabemos. Pero no quita el hecho de que Samanta estuvo a punto de matarte a uno de los Zwart y eso no lo voy a permitir, si no te encargas de esto, yo lo haré. Entiendo que quizá puedas tenerle cierto aprecio, pero esto no se quedara así, hijo. —Lo entiendo, también creo que merece una lección pero sus padres también son peligrosos, recuérdalo. —Lo sé, se con quién me enfrento. Los conozco desde que no eran nadie. —Entonces ¿Qué harás? —No te preocupes hijo, ve a dormir. —Buenas noches –Me levanto. —Por cierto Salvador –Me volteo para mirar nuevamente los ojos imponentes de mi padre —Lucia me dijo que como Fernando anunció lo de que todo el problema que se crearon con Beatriz fue un acto “exagerado e irrespetuoso” de su parte, tiene la oportunidad de regresar. —Es una buena decisión. — ¿En verdad lo es? —Es una buena trabajadora. —Solo ten cuidado Salvador, te puedes acostar con ella todo lo que quieras pero de ahí a meterla en algo más, puede no salir tan bien, recuerda en que negocios estamos. —Lo tengo bastante en cuenta luego del incidente del helicóptero. —Esperemos que a la familia de Samanta y a todos les quede claro lo que pasa cuando te metes con un Zwart para que esas cosas no vuelvan a suceder. —Me encantaría verlo. —Lo harás.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR