Capitulo X

2251 Palabras
  -¿Hundirlos? ¿Dices? ¿Cómo se supone que hundes un negocio tan exitoso como una concesionaria de autos? Y el negocio de Fernando debe ser igual de poderoso. -Mayor será el costo de los secretos. -¿Le traerá problemas a tu padre? -Más de los que tiene, probablemente no –Espero que continúe hablando –Pero antes de decirte en que va el plan entremos a tu casa y comamos, tu mama dijo que no tardaríamos mucho –Ruedo los ojos. -Deben tener hambre ha sido un viaje largo –Comenta mama sirviendo los platos de comida compuestos de tacos al pastor, poniendo a su lado la salsa de ajo. -Buen provecho –Nos dice mi hermano –Nunca nos contaste de Salvador, siempre hablaste de tus otros compañeros de la universidad pero no me pareció haber escuchado que nombraras nunca a un Salvador –Lo miro respirando hondo, ¿Qué se pudo haber inventado? -Bueno, no hablábamos tanto. -No fue hasta que nos reencontramos en un sitio de la ciudad donde se estaba quedando Beatriz, el supermercado ¿Recuerdas Beatriz? Y como me dijo que se devolvería a su pueblo quise darle una sorpresa. -Exactamente así sucedió –Repongo. Dando otro bocado a la comida. -Bueno supongo que le habrás contado de cómo te fue en tu experiencia siendo la sirvienta de una familia adinerada –Comenta mi hermano Mike. -Si –Le respondo rápidamente. -No –Repone Salvador –No, es que como dije hablamos demasiado ese día y realmente no recuerdo ponme al día –Le dice a Mike. -No creo que sea necesario no quiero hablar de eso –Muerdo impaciente mi taco –Y no fui sirvienta. -Yo le cuento –Mike se sienta al frente de la posición de Salvador en la mesa –Bueno Beatriz con todo el talento que tiene se vino a meter a la mansión de una familia adinerada llena de gente pretenciosa. Sobre todo el hijo de la señora, un chico muy caprichoso que lo único que hacía era beber y pasársela todo el día en un cuarto lleno de chicas de la mala vida… -No creo que debamos seguir hablándole de esa familia Mike –Salvador ríe. -Está muy interesante la historia, esas personas que son adineradas se creen mucho solo porque tienen algo de poder. -Exactamente –Repone Mike. -Yo le dije que no fuera a trabajar para allá –Dice Lila con voz de tristeza –Que ella estaba muy preparada para ser encargada de un buen restaurante no cocinarle a personas que no la valoraran. -¿No la valoraron? -Para nada –Mike toma el taco metiéndoselo a la boca llenándose de la salsa a los lados de la cara –La despidieron apenas pudieron. -Bueno hija ahora que estas aquí puede contarnos mejor como pasó eso –Lila se sienta al lado de Mike – ¿Fue culpa de una mujer celosa? -Pues si de hecho una chica hizo un plan con su amigo en el que se metería a mi cuarto disimulando así que yo tenía algo con él para inventar todo un chisme y que me despidieran –Lila me mira con cara de preocupación. -¿Pero te hizo algo? -No, bueno llego el hijo de la dicha familia para el que estaba planeado todo así que supongo que todo era una especie de actuación. -Que gente tan envidiosa, sin oficio. Algunas personas que tienen dinero son así, pero también hay gente bastante buena como con los que trabajaste allá en Argentina. Esos si eran buenos trabajos. -Entonces no solo era una loca, eran dos –Comenta mi hermano –Y como dije esa gente no perdió el tiempo el botarte, no te merecen. ¿Al menos pidieron tu versión de los hechos? -El hijo de esta familia pues les dije que no tenía nada que ver con Fernando y eso pero a los señores de la casa no les pareció que siguiera allí después de lo sucedido. -Como si hubiera sido tu culpa –Comenta molesto Mike. -Estoy bastante de acuerdo pero ¿Nadie te defendió? –Pregunto Salvador. -Un momento el hijo de la familia. -Qué extraño –Dice mi hermano con el ceño fruncido. -Quizá lo único que pensó fue en lo cocinabas –Rio Lila –Porque aprecio en esa familia no creo que tengan. -Bueno si la defendió quizá si le tuviera cierto aprecio porque igual si tienen tanto dinero pueden conseguirse a otra personas que les cocine –Objeta Salvador. -Sí pero esa gente no quería meter a una desconocida a su casa como me comentaste Beatriz –Opina Mike –Yo estuve investigando y realmente los negocios que tienen son muy pequeños para las inversiones que hacen, algo como que no cuadra en su estatus. -Sabemos cómo es todo en este país, que bueno que saliste de esa casa Beatriz –Comenta mi mama –Bueno creo que ambos quieren descansar así que los dejamos. -Veo que te trataron muy mal en aquella casa –Comenta Salvador -¿Caprichoso enserio? -Lo eres –Me encojo. -No me conoces de nada para saberlo. -Tus amigos lo dijeron –Recordé. -No sabes lo que he tenido que hacer Beatriz. Porque quizá veas a un chico caprichoso, pero sin embargo las decisiones que he tomado… Pueden afectar verdaderamente a la gente, pero esa es mi vida y lo que puedo hacer es simplemente ser lo más responsable que puede ser -¿Y por qué no me cuentas de esas decisiones entonces? ¿Tu padre ha tenido algo que ver? -Sí, pero Beatriz lo mejor es que no hagas demasiadas preguntas. -Un misterio sin resolver, me gusta –Paso mi mano por su entre pierna rozándolo –Me incita a descubrirlo. -Por tu seguridad no sabrás demasiado pequeña. Pero solo lo necesario –Observa mi mano que sigue en su entre pierna -¿Quieres parar? No quiero tener que bajar esa erección metiéndome en tu cuarto –Me toma por la parte de atrás del cuello acercándome a su rostro –No sería prudente con tu familia aquí. -Lo mejor sería que vaya a descansar –Me levanto de la mesa –Creo que sabes dónde está tu hotel, no es que te este corriendo pero ya que ir… -Entiendo pero podrías acompañarme al hotel, puede que se me haya olvidado vagamente la dirección del hotel. -Estoy seguro que te acordarás no es una zona muy grande ¿Sabes? -Anoté tu numero en mi teléfono luego te escribo, no preguntes de donde lo saqueé –Se levanta llevando los platos vacios al fregadero, abre la llave para lavarlos lo que me hace mirarlo extrañada –Que sea un niño caprichoso no significa que no haya lavado un plato nunca –Pone el plato a secar con los demás. -De hecho –Lo toco –Aún quedó sucio, siento restos de comida –Le devuelvo el plato. Salvador obedientemente lo lava con más empeño. -Me quedaré unos días por aquí no estaría mal que me acompañaras a dar algunos paseos. -No hay mucho que hacer, ni si quiera existen los cines por aquí. -¿Eres aguafiestas no? -Con niños caprichosos –Salvador frunce el ceño. Doy una sonrisa malvada. -Aunque no me has dicho exactamente qué piensa la señora Lucia con que estés aquí. ¿No se lo dijiste cierto? -Lo hice –Su respuesta me desconcierta. -No te diré más nada a menos que aceptes salir conmigo esta noche. -Aceptaré si me aseguras que no vendrán a matarme solo porque estés aquí. -Asegurado –Salvador sonrió despreocupadamente –Luego te aviso a la hora que vengo por ti. Salvador va a despedirse de Lila quien amablemente le abre la puerta dándole las gracias por venir y todas esas cosas que Lila siempre suele decir a los invitados. -Sigo diciendo que nunca me has hablado de él. Te despiden de un trabajo y alguien viene  visitarte donde nadie te visito antes alguien, ni si quiera tus amigos más cercanos de Argentina. -Ellos viven muy lejos Mike. -Solo cuídate Beatriz no andes en cosas raras y menos metiendo a mi mamá en eso. -Tranquilo, sabes que no haría nada que los afectara directamente. ***** 8 de la noche y nada. -Deberías ir bañándote al menos –Me dice Mike mirando la cola en forma de cebolla que tengo como peinado. -Quizá no venga. -Lo dudo –Dice Mike en tono muy seguro –Me parecería raro que no venga a visitarte todos los días. -Que dices Mike. -¿Quién viaja tan lejos solo para visitar a una chica? O no tiene nada que hacer o está demasiado interesado en ti. -La amistad existe Mike. -Si existe, pero no en ese chico y tú precisamente ¿Te has visto como lo miras? -¿Yo? -Yo –Me remedea –Vi su carro y también nos dijo donde se quedaba, tiene dinero se nota, ¿De verdad lo conociste en Argentina? O ¿Es algún amigo de lo que conociste por allí en tu paso por la gran mansión? -¿Crees que algunas de esas personas ricas se fijaría en alguien como yo Mike? Solo era la jefa de la cocina hay mujeres mucho más bellas a su alrededor –Mike rio con ganas. -¿Te acuerdas de todos los chicos interesados en ti en Argentina? -Chicos estúpidos. -¿Cuál es la diferencia entre Salvador y esos chicos? ¿Qué vino de otra cuidad por ti? -Solo esta aburrido como tú dices. Me iré a dormir. -¿No saldrás con Salvador? -Me embarcaron por lo que veo –Entro a mi cuarto viendo el teléfono con la luz apagada hasta que entro en un sueño profundo. Estoy en un tren, arriba en el techo, cargo una falda transparente negra combinada con una camisa manga larga negra, un abismo se abre paso en el parece que el tren está a punto de entrar sin embargo, se detiene, camino hacia adelante. Una mujer con un vestido larga y cabello revuelto acaba de caer en el, dando un salto del tren tocando por encima el abismo de colores brillantes que se ha abierto, una brisita seduce mi mano. -Beatriz –Me susurra el abismo, haciéndome entrar cada vez más en el –Beatriz –El abismo parece succionarme lo me genera miedo no quiero ser succionada… -Beatriz –Me jala aún más. -¡Beatriz! – Me levanto sobre saltada, Mike esta junto a Salvador en mi puerta. Observo se reojo mi pijama rosada tapándome con la sabana. -Mike ¿Qué hace el aquí? –Pregunto adormilada. -No sé, no es mi visita –Mike se va dejando a Salvador en mi cuarto. -Pensé que ya estabas vestida o algo por el estilo. -¿Vestida? No me avisaste nada. Así que ya puedes irte y dejarme dormir –Me tapo con la almohada. La luz se enciende, los pasos de Salvador se acercan a lo que parece ser mi armario –Hay un club por aquí cerca, no me dijiste nada al respecto. -¿Cuál club? –Refunfuño. -Este vestido te quedaría precioso, póntelo. Tienes lindas piernas –Siento algo caer sobre mi cuerpo, tiro la almohada con furia al piso. -Podemos dejarlo para mañana Salvador –Veo su aspecto, admito que se ve muy bien en esos pantalones negros que le quedan ajustados resaltando sus músculos y dice que yo tengo piernas bonitas, su rutina de ejercicio debe ser buena. Su camisa del mismo color formal resalta lo rubio de su pelo, de repente como si quiero ir al club, no sé cuál pero quiero. -¿Me veo bien cierto? Pero huelo mucho mejor –Salvador se acerca a mi cama, El olor que impregno mi nariz me hace querer tenerlo encima de mí. O al menos pensar en robarle el perfume. -Te espero afuera, tu mamá me ofreció cenar aquí y no pude negarme. -¿Lograste levantarla? –Escucho la voz de Lila a lo que Salvador –Si, está muy emocionada vistiéndose –Me tapo la cara con la cobija. -Que flojera, ni me he bañado. Me baño bastante rápido, al salir veo el vestido que Salvador escogió para mí. Un vestido azul oscuro con mangas cortas a los lados, un cinturón dorado de adorno y la cola más larga que la parte delantera. Esta nuevo prácticamente. Me coloco el vestido mirándome al espejo, coloco un tacón n***o en cada pie, son altos y anchos en la parte de abajo. Con el peinado decido dejarlo así, de todas formas esta moda, y con el maquillaje un delineado sencillo con un labial rojo. Me quedo pensando un momento antes de salir -¿Cuál club si por aquí no hay ningún club? Abro la puerta entrando al comedor dudativamente. -Al fin usas ese vestido Beatriz, ¿Le sacaste bien el polvo? –Miro con cara despectiva a Mike–Habla el que tiene como 5 camisas formales guardadas en el armario. -Quizá los usé no lo sabes porque no has estado tanto aquí en fin ¿A dónde van tan elegantes? -A un club. -¿Club? Por aquí no hay clubs ¿o sí? -Eso justamente le pregunté a Salvador. Pero el parece tener una idea. -¿Conoces “Wild Sunset”? –Mike y yo abrimos los ojos.                            
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