Capitulo XI

2071 Palabras
-Ese club está en la ciudad Salvador y a esta hora… ir a la ciudad… no creo que haya transporte hasta allá. -No te preocupes por eso –Salvador se levanta seguramente de su asiento –Gracias por la comida señora Lila estuvo muy buena como siempre –Dirige su mirada hacia mí -¿Nos vamos? –Salvador y yo nos dirigimos hacia la puerta, Lila se acerca para darle unos besos a Salvador en los cachetes. Salimos y Salvador me abre la puerta de su auto n***o blindado, uno de los que vi en la mansión cuando estaba con sus amigos. Se sube hacia la otra parte del carro y se despide por última vez de Lila agitando las manos. -Bueno ¿Qué pasa contigo? ¿Esto es una especie de secuestro acaso? -Necesito que aprendas tu primera lección de hoy. -¿Lección? -Si queremos hundir a Samanta y Fernando necesito ver cómo te comportas alrededor de gente que sabe cuidarse las espaldas. Porque sé que fácilmente te puedes mezclar con ellos ¿Pero puedes sacarles información privada? -Entiendo pero a la vez no, ¿con quién haremos la supuesta lección? -Entraremos al club, sé que allí estarán uno de los dueños de una impresa importante de publicidad, y sé que si logramos convencerlo de que invierta en nuestros negocios recuperaremos parte de lo que perdimos al menos con Fernando… Pero habrá un problema seguramente no sea tan fácil ya que por lo de Fernando se han creado ciertos rumores, rumores que trataremos de disipar, también averiguaremos ciertas cosas que puedan estar a nuestro favor. -¿Chantaje dices? -Quizás si es necesario. Seguramente lo sea. -¿Cómo sabes que irá a ese club en primer lugar? -Hice que les llegaran invitaciones… no de mi parte exclusivamente pero lo importante es que estén allí… ¿Lista para ir? –Me encojo de hombros. -Como sea. -Por cierto debes hacerte pasar por mi esposa. -¿Qué? -Es broma, pero si te tocará un papel importante–Entro en una risa nerviosa. -¿Quién creería que estas casado? -Bien quizá nadie se crea que el gran Salvador se casó con alguien, pero al menos puedes disimular ser mi invitada especial, si te toca seducir a alguno de ellos, hazlo, no tienen mucho respeto por las mujeres de los otros. -Me quedó claro con Fernando. -He visto muchas otras cosas más, que si se hicieran públicas algunas personas terminarían quemadas. -La sociedad en su máxima expresión. -Algo por el estilo… ¿Te dije que te quedaba muy bien ese vestido? –Salvador pasa su mano por mi pierna –Bonitas piernas –Da un apretón a una de ellas. Salvador procede a conducir, y así comienza nuestro plan de esta noche. En el camino me duermo ya que de este pueblo a la ciudad son unas 2 horas alrededor, sigo preguntándome para que llegaremos tan tarde, ¿Dará el tiempo suficiente para completar nuestro plan? -Llegamos –Salvador me susurra dulcemente al cuello haciendo que tiemble por haberme despertado, me saco las lagañas con cuidado para no correr el delineado. Un club con unas letras gigantes negras alumbradas alrededor con luces blancas que resaltan el nombre de “Wild Sunset” se alza, ante una puerta color morada que luce pequeña al compararse con las letras, los muros color dorado con símbolos que parecen las forma de las hojas se entrelazan entre sí, realmente parece el aspecto de una chimenea si ese aspecto querían dar con la presentación de la entrada que quedó bastante elegante. Un chico con un uniforme habla con Salvador y este le muestra una tarjeta color plateada el otro chico con uniforme que parece bastante joven abre mi puerta, ofreciéndome la mano para entrar, hay dos alfombras para pasar a la entrada; una por la que me está llevando el chico de color morado y la otra de color n***o donde hay una cola que supongo que es para entrar, sin embargo nadie parece haber tenido la oportunidad en un buen rato por las caras largas que reflejan algunas personas. -Es un evento privado –Dice un guardia alto, bastante alto junto con su compañero que es todo lo contrario. -Pase por aquí –Me indica el chico que me abrió la puerta del coche hace unos segundos. Dentro un bombillo color rojo se lleva toda mi atención, combinada con las otras luces de color fucsia, pero de un tono menos fuerte, menos intenso que el rojo. Alrededor de la misma hay unos muebles que por la luz no distingo el color, y así como ese espacio hay varios a su alrededor. Exceptuando a los de la esquina que tienen un servicio más privado, con cortinas, el reflejo de las chicas bailando en los tubos encima de las mesas, delata lo que se está haciendo detrás de ellas. Caminamos hasta el final todos se encuentra una gran pista de baile en la que sorpresivamente no hay tanta gente. -Las veces que venía a este lugar estaba atestado de gente. -No cuando hay eventos privados –Nos sentamos cerca de una barra. -Esa gente en la entrada… -No entraran a menos que el evento acabe temprano pero lo dudo, igual siempre se les dice y no se van, supongo que muchos están interesados en las personas que se encuentran aquí dentro, algunos serán periodistas infiltrados, otros solo quieren averiguar al igual que nosotros pero no para fines iguales. -¿Cosas peligrosas? -Cosas que podrían terminar mal si no sabes con que pez te estás metiendo –Salvador señala a alguien con la mirada, luego se dirige al bartender pidiendo dos bebidas. Dirijo mi mirada a la persona que señaló, es un tipo con lentes, el cabello alborotado en rizos; de alrededor de la edad de Salvador ¿Unos 30 quizá? Esta sonriendo y bebiendo a cada rato, lleva puesto un traje formal azul rey combinada con una corbata del mismo color con rayas azul oscuro y una camisa blanca debajo. -Es el tipo del que te hable hace un rato, intentemos hacer esto de la manera simple, si no, plan b. -¿Plan b? ¿Puedes decirme todos tus planes al menos? -Negado, aún estas aprendiendo –Veo de nuevo al tipo que parece estar ebrio, se encuentra ahora apostando y tiene una chica sentada en sus piernas. -Ahí está el tipo que te tocará seducir. A menos que simplemente acepte por las buenas unirse a mi negocio. -¿Necesariamente tiene que ser él o hay otras opciones? -Tengo muy buenas razones para ser con quien me asocie, pequeña. No lo escogí al azar. Pienso que me puedo ayudar en otro tipo de negocios en los que él también está involucrado. -Negocios como el que dijiste el otro día en tu casa. -Quizá pero bueno en estos momentos eres mi compañera en el crimen –El bartender nos sirve los tragos que Salvador pidió y tomo un trago largo y profundo, cuando estoy a punto de bebérmelo todo Salvador me detiene –No querrás estar más ebria que ellos. -Puedo tener un plan –Me trago el resto del vaso –No eres el único que puede tener uno - ¿Vamos? -Claro –Salvador traga a sorbos grandes su vaso de un alcohol que no puedo identificar realmente, Salvador se levanta tendiéndome la mano, coloco mi brazo alrededor del suyo, quizá si puedan pensar que parezco su esposa. Me parece que nos vemos bien juntos. -Buenas noches –El empresario lo ve de reojo luciendo sorprendido lo mira de arriba abajo abriendo la boca con un expresión que no sé si es felicidad o solo sorpresa. -¿Salvador? Me impresiona que estés aquí luego de… ya sabes lo sucedido, ¿Me esperas un momento? –Le dice a la chica de pelo largo con rasgos asiáticos que lleva en sus piernas, se levanta y le da la mano a Salvador, pasando de reojo a mí -¿Tu novia? -Algo por el estilo, es mi acompañante especial. -Pues que te digo al fin te veo acompañado de otra mujer que no sea Samanta. Pero cuéntame es tu acompañante –Posa su mirada en mis piernas -¿Casual? O… -Si es algo casual –Salvador pone sus brazos alrededor de mí para luego mirarme, lo miro de reojo sin saber muy bien como entrar en el papel -¿Nos podemos sentar en un mesa aparte? Ya sabes para estar más cómodos y hablar de ciertos asuntos que justo venía discutir contigo. -El gran Salvador pensando en mi eso si es una novedad pero puedo entender que es lo que quieres, ¿Te parece si pido una mesa por allá en las privadas? ¿Disculpe? -Se dirige a uno de los meseros -¿Nos puede arreglar un mesa privada? Con whisky y -¿Qué tipo de champan prefieren? Nos miramos. -¿Tiene Chateau Climens Barsac 2013? -No, ese vino no llega hace meses lastimosamente. -Entonces cerecer. -Perfecto –El empresario le pone una cara a Salvador como si no creyera lo que está escuchando. -Yo quiero algo más fuerte, lo dejo a su libre albedrío. Pero que sea whisky claro. -Perfecto ya les llamo –El mesero se pierde de vista haciendo que el empresario se vuelva hacia nosotros. -¿Entonces cómo te llamas? –Me pregunta. -Beatriz –El empresario toma mi mano dándome un beso cálido en ella –Precioso nombre, elegante, mi nombre es Mario Lombardi. Quizá hayas escuchado de mi alguna vez. O incluso varias. -Ciertamente –Sabia que muchas marcas reconocidas querían sus servicios y que eran bastante poco accesibles, Mario Lombardi hijo de Ricardo Lombardi aún recuerdo aquel escándalo donde su padre fue asesinado de manera misteriosa por enemigos que según era de su mismo entorno pero jamás fue encontrado. Lo reconozco más por aquel asesinato que por su empresa llamada “Definition” -Entonces Beatriz… ¿De dónde eres? Cuéntame Salvador donde la conociste porque esta chica no es como con las que te sueles juntar ya sabes… -Sonríe ampliamente. -Con la que nos solemos juntas –Le señala con la mirada a la chica de rasgos asiáticos que se encuentra teniendo una conversación con un tipo canoso con un traje que se encuentra en su misma mesa. -Si bueno, no lo niego –Sonríe con picardía. -¿Entonces la conociste en? -Prefiero no decírtelo, pero diré que fue en un lugar muy curioso en uno de mis viajes por Alemania –Mario abre los ojos ampliamente. -Vaya. Tanto misterio es tentador. -Ya está lista su mesa –Nos dice el mesero indicándonos que lo sigamos. Nos situamos en una de las mesas que se encuentra en las esquinas, donde un gran tubo está en el centro de una mesa. Mario se sienta en un lado del mueble de la esquina, mientras Salvador se sienta en el de la otra esquina, yo me siento al lado de Salvador. -Alemania bonito lugar pero cuéntame Salvador, dime si es verdad todos esos rumores que están circulando acerca de ti y tu familia, ¿Es verdad que los padres de Samanta y Fernando no harán más negocios con los Zwart? ¿Qué paso allí? Ustedes se llevaban muy bien. -Los negocios a veces se ven ensuciados por caprichos. De Samanta si me lo hubiera esperado esa tipa esta obsecionadisima contigo. ¿Pero de Fernando? Cada vez hay menos gente leal en este negocio –Se sirve el whisky mientras Salvador abre las botellas de champan. -¿Qué quieres saber en si Mario? Cuéntame y yo con gusto te diré mi versión. -Bueno ya sabes… eso de que Fernando se estaba acostando con una de tus empleadas y que la defendiste como si fuera alguien muy importante para ti, que golpeaste a Fernando por ella y que insultaste a Samanta luego. La describieron como una chica que se estaba acostando con ambos… incluso… la llevaste a ese viaje que hiciste con ellos con mucha insistencia –Salvador llama al mesero para pedir algo de comer –Unos Camarones con pasta estarán bien para mí, ¿Tú quieres algo Beatriz? -Lo mismo que ordenaste está bien. -Entonces –Continua Mario -¿Hay algo cierto en esos rumores?        
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