Capitulo XII

2072 Palabras
-No. -Ya veo entonces… ¿Qué fue lo que pasó en sí? Porque escuche que no te has encargado de desmentirlos, y sabes que para la reputación de una empresa. -No tengo porque hacerlo al final las personas creerán siempre la versión que les sea mejor creer, la reputación de nuestra empresa no depende de rumores de niños caprichosos a los que no le ha tocado tomar decisiones realmente importantes en su vida. -Todos estamos conscientes que tanto Samanta como Fernando están muy apegados a que les hagan todo y no se mueven en si en sus negocios. No saben ni manejan la información necesaria para estar al cien por ciento a cargo de esto. Pero sus empresas son importantes por algo los preferiste a ellos y no a mí en ocasiones pasadas. -Como tal no fue del todo mi decisión y lo sabes. -Pienso que pudiste hacer más en este caso, sé que manejas más las cosas que se hacen en la empresa, te he visto tomando decisiones. -La empresa de Samanta era más segura para invertir y viste que no me equivoqué, este año su empresa está siendo muy exitosa –Salvador toma un trago de su copa –Pero negocios son negocios ellos ya no son socios de los Zwart sea por las razones que sea y ahora te lo quiero ofrecer a ti. -Mi negocio prosperó mucho sin tu ayuda Salvador. ¿Para qué quisiera invertir ahora en la campaña de tu padre o en su cadena de alimentos? –Primera vez que escucho a que se dedica la empresa de Salvador en sí. -Porque con mi padre en el poder puedes hacer tus negocios sucios con más libertad –Mario enarca una ceja. -Así que ya lo sabes… -Todos lo sabemos. -Como sea supongo que también sabrás que me va muy bien, de hecho. -Podría irnos mejor a ambos y lo sabes -Mario apreta los labios en gesto dudativo. -Ya sabes cómo es esto cuando alguien rechaza hacer negocios contigo. Por los momentos no pienso cambiar de parecer. -Entiendo –Salvador. -No es nada contra ti. -Por supuesto que no, pues en ese caso no me queda de otra que seguir buscando algún socio que si quiera ser partícipe de esto. -¿Bea? -Puedes dejarla un rato conmigo, no sería una molestia en lo absoluto –Interrumpe Mario. -Ah bueno en ese caso, ya regreso cualquier cosa me avisas –Salvador se levanta y me deja a solas, ya empezó el verdadero plan, entro en crisis por dentro. -Entonces Beatriz. Vienes como acompañante de Salvador pero no tienes problema con que te robe un rato. -Para nada. -Perfecto, entonces cuéntame un poco de ti Beatriz –Mi crisis se vuelve más grande, no hable del personaje que tendría que interpretar con Salvador. -Mi vida no es la gran cosa, simplemente soy socia de uno de los mejores restaurantes de Argentina. -Genial. ¿Cuál es su nombre? He visitado mucho por todos lados. -“Hermain” -¿Hermain? ¿En serio eres socia de ese restaurante? Suelo ir a allí siempre que viajo por Argentina tienen unas delicias de postres. -¿La tarta helada de limón y leche condensada? ¿La has probado? -Una exquisitez –Sirve un trago de whisky y me lo ofrece –Ven acércate un poco más, prometo no hacerte algo indebido –Me traspaso a su mueble aceptando amabilidad el trago. Tomo un gran sorbo. -Vaya, ¿Te gustó? Es algo fuerte. -Es bueno, me gustan las cosas fuertes sobre todo porque hoy lo necesito. ¿Y eso? –Me pregunta, al hacerlo tomo su vaso y le sirvo aún más whisky del que me serví a mí. -Simplemente hoy quiero divertirme –Le doy una sonrisa pícara, Mario acepta mi trago sin desconfiar y se lanza unos buenos sorbos yo en cambio disimulo tomar si no quiero rascarme esta noche más que él. -Me gusta tu idea… -La idea de mentir sobre que soy socia del Hermain me pone nerviosa –El ambiente está muy aburrido esta noche se me hace que podemos ir a otro lugar luego. -Por supuesto –Contesto segura –Pero antes, cuéntame ¿Cómo va todo? Le dijiste a Salvador que todo iba bien con tus negocios y déjame decirte que rechazar una oferta de los Zwart con tantos interesados en invertir en sus negocios. -Los peces grandes ya no quieren invertir en los Zwart después de lo sucedido estos días… -Entiendo, bueno supongo que los Zwart no son los únicos que tienen tanto poder igualmente así que supongo que te va mejor con los socios que tienes ahora. -Exacto y los Zwart tienen muchos enemigos potenciales de los cuales por los momentos me quiero evitar. -Si me pasa, he tenido ciertos problemas con los socios de mi restaurante por lo mismo ¿sabes? Utilizan el dinero del restaurante para saciar sus malas mañas. -¿Malas mañas? -Si mis socios quieren otro restaurante un poco menos extravagante para que sea más creíble lo de ya sabes tener tanto dinero de forma no tan legal…Y no tengo problemas pero a veces no me dan exactamente lo que me corresponde. -Entiendo, vaya no pensé que esas personas estuvieran dedicadas a esos asuntos, eso explica porque estás aquí junto con Salvador, también eres parte de ese tipo de negocios… -Y vengo en representación del restaurante, para servirte. -Bueno si te interesa otro negocio quizá de menor importancia, me dices… -Pues si vengo justo a eso, conseguir quizá otro socio para poder ser más independiente… -Sirvo más whisky en el vaso de Mario y el mío, que se encuentra casi igual de lleno que por donde lo deje. Tomo el mío para brindar junto a él, Mario lo acepta gratamente. Y así pasamos un buen rato bebiendo, le ofrezco cada vez que veo la oportunidad otro trago, tengo que seguir tomando al igual que el si no, se dará cuenta que solo lo quiero emborrachar. Hasta que se me hacen las 3 de la mañana aquí en la que ya me enterado hasta del perro que se le murió a los 7 años, se ve bastante ebrio pero yo no estoy muy diferente a él, me estoy riendo de absolutamente todos sus chiste malos y me encuentro en este momento sentada casi encima de él con una pierna en montada en las suyas, mi mano se encuentra en su cabello despeinado, acariciándolo cosa que se ve que lo relaja bastante. Lo necesito relajado. Pero yo tampoco estoy de lo más consciente y tengo miedo de que se me pueda escapar algo. -¿Sabes ya deberíamos irnos a otro lugar te parece? -A las 4, aun la estoy pasando bastante bien –Me rio a carcajadas. -¿En serio? Conmigo podrías pasarla aún mejor, me agradaste bastante Beatriz. Tu vida ha sido muy interesante. Más que la mía en la que tengo que salir con miedo a todos lados. -¿Miedo? Mario ¿A que podría tenerle miedo un hombre como tú? –Sigo riendo, botándole un poco algo de trago en la camisa de Mario que se encuentra tan ebrio que no parece importarle, pone su boca cerca de mi cuello. -A que alguien me descubra. -Yo también, tengo miedo Jajajaj. -¿De qué podría tener miedo una chica tan inteligente y astuta como tu Beatriz? -Tengo cosas que ocultar. -Puedes decirme yo también tengo cosas de las que no me siento orgulloso pero sé que debían de hacerse. Este lugar igual es un lugar lleno de secretos, todos tenemos cosas que ocultar. -Yo… le hice daño a alguien pero dime que por favor no se lo dirás a nadie –Miento, intentando lanzar lágrimas de culpa para que el show se vea más real –Fue a alguien que quise mucho y simplemente pasó… -Entiendo yo he tenido que hacerlo, igualmente con todas las ganas del mundo... -Yo lastime al ser que más amaba –Interrumpo –Yo tuve que hacerlo porque simplemente se puso en mi contra. -Tranquila Beatriz si te consuela… Yo debo decir que… Lastime a… -La persona que yo lastime fue mi pareja por muchos años –Continuo para que piense que no estoy tan concentrada en lo que me dice -Es mejor que lastimar a tu propio padre –Me estremezco… -Bueno seguramente tendrías tus razones –Comento en susurro mientras intento procesar todo lo que se encuentra en mi mente en ese momento. -Bueno Beatriz se hace tarde pero me encantaría coincidir contigo en otro momento siento que he dicho demasiadas cosas hoy. -¿Te he hecho sentir mal? Disculpa todo fue por empezar a hablar de mis problemas. -No, simplemente lo que me estabas contando me hizo recordar cosas que simplemente debo superar, porque son cosas de las que no me arrepiento –Salvador el que lleva unas horas atrás haciéndome señas para saber si venir o no me repite la señal. Vuelvo a negar por quinta vez. -Al menos muchas personas no lo saben… -Solo ciertas personas… que me ayudaron en todo caso pero eso no importa. -Si me pasa igual solo personas que me ayudaron con la parte grotesca. -¿Te hizo mucho daño? -Sí. Me golpeaba infinidad de veces –Me suelto de Mario para poder verlo mejor, igual creo que mi trabajo de esta noche ha terminado. -Mi padre hizo cosas que si se supieran serian cosas que las personas usarían contra mí y no pasara eso. -¿Buscaste ayuda? -No, no la necesito. Iré al baño y vuelvo. -No te vayas mucho tiempo creo que ya es hora de irme y quiero despedirme de ti –Me sonríe torcidamente reflejando su borrachera. -Claro que no –Sonrío preguntándome si me veo así de mal. A lo que intento pararme todo da vueltas haciendo que me caiga de nuevo en las piernas de Mario. -Disculpa –Entro en risas. Mario toca mis piernas sensualmente, le sonrió pícaramente haciendo que Mario suba más la mano. Lo detengo. -Voy al baño –Digo y me esfuerzo por pararme, todo me sigue dando vueltas pero mi vejiga esta que explota por tantos tragos, mi barriga da un vuelco y creo que estoy a punto de vomitar, entro al baño rápidamente posándome en el lava manos. Me miro al espejo. -No vomites –Me digo, salen dos chicas de los baños que también parecen bastante cansadas y despeinadas por la noche que tuvieran, se acomodan los vestidos y salen mientras yo asimilo como se ve mi rostro. -¿Estás bien? –Una puerta se cierra en el baño, la voz de Salvador me llena de seguridad -¿Tienes ganas de vomitar? -Solo estoy algo mareada, bebí mucho. -Si te quieres ir podemos hacerlo, no hay problema que no le hayas sacado la información que necesitamos Beatriz, has durado mucho y sé que te esforzaste. -Si la tengo. -¿Qué? –Salvador se devuelve a cerrar la puerta del baño con llave, todo lo mareada que estoy hace que vaya caminando al retrete mareada trancando la puerta y sentándome rápidamente sacando todo el líquido que traía acomodado. -¿Estas bien? -Lo estoy –Salgo unos instantes después –Quizá necesite bailar para que se me pase lo que traigo. -Alguien amanecerá muy mal mañana. Debería llevarte a tu casa. -Aún no quiero ir a casa. -Bueno son las 3 am y el local creo que cierra a las 4. -Bueno nos quedaremos hasta que cierre. -No creo que estés en condiciones de decidir algo. A penas puedes caminar –Pongo sus manos sobre el cuello. -Aún puedo decidir ciertas cosas –Pongo mis labios sobre el saboreándolo, se siente fuerte el también bebió mucho esta noche. Salvador me toma de la parte de atrás de la nuca haciendo que lo bese con mayor intensidad, sintiendo su lengua en mi boca. Empujo a Salvador hacia la parte del lavamanos besándolo nuevamente con más intensidad. Poso mi mano sobre su m*****o sintiéndolo duro como quiero que esté. Le bajo la cremallera me agacho quitándole el cinturón que lleva alrededor de su pantalón. Me siento muy cadente en estos momentos. Observo su bóxer color blanco con un borde gris, lo bajo poco a poco.      
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR