Capitulo XIII

2138 Palabras
-Beatriz, ¿No crees que estas muy borracha para… -Mi lengua pasa alrededor de su m*****o, desde la punta hasta abajo lentamente luego me meto su pene que ya se encuentra bastante duro en mi boca. Comienzo lentamente de adentro hacia afuera, poco a poco me introduzco más su abultado m*****o en mi boca quedándome unos instantes quieta con el m*****o de Salvador en lo profundo de mi boca para luego continuar. Salvador gime, procede a tomar mi cabello con fuerza para que entre más profundo en mi boca. Salvador sigue gimiendo yendo a un ritmo más rápido del que pensé que podría aguantar, está gimiendo cada vez más y siento su m*****o ponerse aún más duro en mi boca. Un líquido caliente entra a mi boca rápidamente, lo saboreo para luego levantarme a escupirlo en el lavamanos. Salvador se pone tras de mi dándome un liguero mordisco en la oreja. Me enjuago la boca. -Ya podemos salir –Digo, aun sin saber si estoy en un sueño o en la vida real ¿En verdad hice lo que hice o simplemente será algún sueño que tengo con Salvador reprimido? Las luces del club me apuntan nuevamente, unas chicas se nos quedan mirando a Salvador y a mí pero a él no parece realmente importarle, si yo estuviera en su lugar tampoco me importaría mucho. Todo parece indicar que no es un sueño o no termina de acabar. Salvador me toma de la mano. -¿Dijiste que querías bailar no? –Me detengo en seco. -Sí pero antes el señor Mario dijo que se despediría de ti o de mi… o de alguien… -Intento ver a la mesa donde estábamos pero no veo rastro del señor Mario. -Ya terminaste la misión no tienes por qué seguir disimulando… Supongo que te sentiste bastante incómoda de por sí. -Realmente no –Digo con sinceridad –Es un hombre muy interesante. -Si quieres irte con el esta noche puede hacerlo ya veo que te gustó mucho su compañía –Salvador me mira fríamente –Pero no olvides que tenemos una misión –Me acerco a Salvador para tomarlo de la mano. -No quiero salir con él o irme con él a alguna parte o al parecido a eso –Coloco sus manos en mi cintura –Deberíamos ir a bailar –Salvador se pasa la lengua por los labios. -Si deberíamos. -Justo los estaba buscando –Comenta Mario que esta con la chica de los ojos rasgados –Me quería despedir de ustedes, Beatriz un placer –Me pica el ojo –Ten, espero tu llamada un día de estos… - Me da una tarjeta morada la cual veo de reojo contiene sus datos, cuantas personas no querrían tener su tarjeta y así quizá obtener ser partícipe de uno de los medios de publicidad que llega a más gente alrededor del país. Me pregunto si eso lo consiguió solo o sus medios en negocios ilícitos lo ayudaron, o quizá fue al revés, su empresa lo ayudo a conseguir aún más dinero. El hecho es que la muerte de su padre se quedaría impune seguramente. Salvador miro la tarjeta de reojo. -Un placer haberte visto Mario ojala nos veamos pronto y pienses mejor lo que la propuesta. -No lo creo soy firme a mis decisiones sin embargo te agradezco haberme presentado a Beatriz, un gusto –Me mira por última vez y sale del club acompañado de la chica de ojos rasgados. -Le caíste bien, luego hablaremos sobre eso –Salvador me toma de la mano de nuevo y nos movemos a la pista de baile donde ya no quedan muchas personas, los demás están con algunas chicas que trabajan en el club charlando mientras otros simplemente parecen más ebrios que otra cosa. Una música poco movida está sonando en el local. Pero lo suficiente para que Salvador y yo bailemos con energía por el resto de la hora que queda. Cuando entro al carro de Salvador entro en profundo sueño, llego así a un edificio grande y luego termino en una habitación tirada de nuevo en una cama no tan cómoda. Un dolor de estómago me despertó repentinamente, tengo ganas de vomitar, me levanto con una boca en la mano corriendo hasta una puerta que parece que lleva a un baño, me coloco en frente del lava manos y saco todo lo que llevaba dentro, un líquido empieza a salir de mi boca y con cada esfuerzo me siento aún peor, necesito vomitarlo todo y no puedo. Hago mis esfuerzos por continuar hasta sacar un poco más, mi dolor de cabeza hace que me lave la boca y me tire nuevo en la cama incomoda donde estaba antes. Cierro los ojos pero mi confusión sobre donde estoy me hace sobre saltarme, un cuarto para nada fuera de lo común me rodea, un televisor encendido pantalla plana esta encendido en un programa de cocina. Los cajones de abajo del mismo tienen ropa encima junto con un cinturón que parece sobre salir de la misma, me miro y si, sigo con la ropa de anoche. Me levanto a verme en un espejo pequeño encima de los cajones. Mi cabello parece una maraña, mis ojos se ven todos cansados y mi maquillaje pues lo que queda de él hace que mi cara luzca como un mapache. -Deberías dormir un poco más –Me responde Salvador que lleva un jean con una camisa blanca pegada a sus músculos. -¿Dónde estamos? -En un hotel, cerca del club ambos estábamos cansados y te llevare a tu casa en cuanto descanses un poco más. Yo también necesito dormir un poco, así que si me disculpas –Salvador sale del cuarto internándose en un lugar fuera de mi visión, lo sigo y veo a Salvador acomodarse en una cama en una habitación igual que la mía solo que con la luz de sol reflejado en las ventanas que tiene como vista. Se lanza en la cama, echándose la sabana encima acurrucándose. Me acerco a la ventana. Reconozco el sitio y queda bastante lejos de mi hogar, no creo poder volver a dormir en esa cama tan dura. -¿No quieres dormir? -La cama de al lado parece una roca. -Si por algo te la deje a ti –Salvador bosteza –Puedes dormir conmigo si quieres pero no iré a dormir a esa cama. -Es injusto no tuve oportunidad de elegir. -Ahora puedes  -Dice Salvador en tono adormilado. Me acerco a la cama que es bastante amplia y me recuesto de un lado, Salvador no se mueve parece dormido. Me arropo con la sabana haciendo que Salvador se queje. -Me estas quitando toda la sabana. -Bueno, ni modo son las consecuencias de dormir conmigo –Salvador se acerca a mi abrazándome. -Estas son las consecuencias de quitarme la sabana –No me quejo, los brazos de Salvador entre mi cuerpo me hacen sentir segura. Disfruto de su cuerpo hasta quedarme dormida. **** -¿Su padre dices? -Si –Confirmo a Salvador cuando estamos camino de regreso a mi casa. -Lo has hecho bien Beatriz. -¿Qué harás con esa información? -Por los momentos corroborar que tan cierto es lo que te dijo, pero bien Beatriz creo que sin duda podemos empezar pronto con la segunda misión. Por los momentos descansa. -¿Me dirás como corroboraras la información? -Utilizaré mis contactos. No te preocupes por eso. -Si soy tu socia en el crimen debes mantenerme informada. -Lo sabrás Beatriz no te preocupes, no te dejare sola en esto.     **** Salvador Zwart   Dejo a Beatriz rechazando a la señora Lila de comer allí de nuevo, supongo que Beatriz desea que la deje sola luego de anoche, se veía cansada. Tampoco reacciono bien cuando me vio aquí con su familia, y está en todo su derecho la estoy metiendo en juegos demasiados arriesgados para mi gusto pero también he marcado un límite no haré que Beatriz sepa demasiado, es riesgoso. Supe su dirección al comunicarme con contacto que tengo en el aeropuerto, ninguna persona de mi familia sabe donde estoy y espero no se enteren me limite a decirle a mi madre que me parecía injusto lo que habían hecho con Beatriz y que trataría de enmendar los negocios de mi padre si era necesario, y que cuando lo resolviera buscaría personalmente a Beatriz, no estaba de acuerdo con muchas cosas de las que hacia Samanta pero esto ya era rebasar los límites, aun seguía escribiéndome para saber cómo estaba, no tenía ganas de responderle pero si quería hundirla quizá me toque hacerlo un día de estos. Pronto era la fiesta de cumpleaños de Fernando y quizá allí podía matar dos pájaros de un tiro. -Salvador ¿Cómo estás? –Me pregunta Cardona, la persona que me ayudaría a descubrir lo de Mario. -Muy bien Cardona te llamo por una información muy importante, es sobre Mario ¿Lo recuerdas? -Por supuesto ¿Necesitan algo servicio mío? -Yo sí, el no. Te comento que quiero que revises los expedientes de la muerte de su padre – Cardona trabajaba como patólogo en un centro que usábamos muchos de nosotros para ocultar las verdaderas muertes de algunas personas, sabía que Mario podía haberle pedido ciertos favores a Cardona. Cardona dudo. -Usted sabe señor Salvador que yo no puedo decirle la información personal de cada paciente. -¿Por qué tanto misterio Cardona? ¿Mario tiene algo importante que ocultar? -Señor Salvador me disculpara pero sabe que si revelo algo de información. -Solo quiero que me contestes una cosa Cardona, no le diré a nadie que lo supe de ti, de hecho puedes llamar a Mario con toda liberta y decirle la información que poseo. Quiero que me digas verdaderamente de que murió el padre de Mario. -Sabes que fue homicidio. -Se que no murió apuñalado Cardona. -Toxinas ingeridas. -¿Envenado dices Cardona? -Probablemente. -Muy bien Cardona, tendré en cuenta este favor, cuando llames a Mario dile que me reúna con él en la noche. En el estacionamiento de “Wild Sunset” le dire a mis hombres que te lleven una maleta pagándote el favor más tarde, adiós. Por cierto Cardona necesito un último favor, la autopsia verdadera del padre de Mario. -Está bien señor Salvador.   ***** Me coloco un traje formal para ver a Mario, llamo a algunos de mis hombres para que me escolten de camino de vuelta hacia el club “Wild Sunset” sé que esto se puede poner feo si no lo se llevar de la mejor manera. Cuando llego al estacionamiento todo está oscuro y vacio. Uno de mis escoltas me pregunta si quieren que revisen antes de que yo salga pero me niego, se que Mario no me hará nada a menos de que quiera meterse con mi padre el cual le echaría a perder una parte del negocio si así lo quisiera. Abro la puerta del carro de manera segura a pesar de las miradas dudativas de mis escoltas avanzo con seguridad acomodando mi traje a cada paso. Una sombra sale de las penumbras, veo el arma apuntándome en la cabeza y a todos mis escoltas apuntando a la dicha persona, Mario tiene cara de desesperación le tiembla la mano a cada paso que da. -Vamos Mario, relájate –Digo en tono sínico –Muchos ya sospechábamos lo que hice fue confirmarlo. -¿La enviaste a eso no? A tu putita, a la que traías ayer contigo. ¿No era socia de ningún restaurante cierto? –Los ojos le brillan de rabia –Solo era una de tus putas que contrataste para sacarme información, si algún día la llego a ver… -Oh vaya que la verás, y no le harás nada… ¿Sabes por qué? –Muestro la carpeta que traigo en la mano, la lanzo al suelo. Mario la ve sin apartar la pistola de mí –Porque yo revelaré a todos quien es el dueño de la compañía más famosa del país, y no solo caerás en quiebra iras a prisión, porque ¿Quién mas pudo haber envenado a un viejo enfermo en una silla de ruedas? -No tienes más pruebas solo ese papel. -¿Y Amanda? –Mario frunce los labios. -¿Quién le creerá a una enfermera molesta? -Yo no me arriesgaría, un testigo potencial ¿No te parece? –Sonrío –Si les haces daño a Amanda, Beatriz, Cardona realmente me lo tomaré personal, y mostrare algunos videos donde se muestra que maltratas a tu padre enfermo. -Tú no tienes esos videos. -No los tenía así es, hasta que Amanda me hizo el favor de dármelos. Un disparo a una de mis escoltas me pone en estado de alerta. -Sigues tú –Comenta Mario.              
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