Viveka se encontraba frente a Viktor, su corazón latiendo rápidamente. La pregunta que él le acababa de hacer la dejó sin aliento. ¿Decir la verdad? No, eso no era una opción para ella. No podía arriesgarlo todo, no podía dejar que se descubriera el secreto que llevaba ocultando durante tanto tiempo. Sus manos temblaban imperceptiblemente mientras trataba de construir una respuesta creíble en su mente. Sin embargo, antes de poder decir una sola palabra, su cuerpo se rebeló contra ella. La palidez invadió su rostro y su expresión se volvió más tensa. Viktor, confundido por su reacción, se acercó Rápidamente a ella, acariciando su mejilla. —¿Estás bien, Viveka? —Preguntó con preocupación, colocando una mano en su hombro. Ella se limitó a asentir, incapaz de articular una sola palabra en e

