Viveka se miraba detenidamente en el enorme espejo de pared de la lujosa habitación que le habían designado para vestirse. Su reflejo le devolvía una imagen radiante y llena de elegancia. Su rubio cabello estaba recogido en un sofisticado peinado, con delicados diamantes adornando cada mechón. El maquillaje que llevaba era natural, realzando sus mejores rasgos sin exagerar. El vestido de novia que lucía era una obra maestra de un reconocido diseñador, con incrustaciones de diamantes que realzaban su valor monetario. Finalmente, había llegado el día en el que Viveka contraería matrimonio con un magnate petrolero. Su vida, por fin, alcanzaría el éxito que tanto había deseado. Estaba emocionada y nerviosa al mismo tiempo. La emoción la invadía mientras pensaba en todas las oportunidades y co

