Sergei caminaba de un lado a otro con la mirada fija en el piso. De algún modo, culpaba a Luka de todo lo que estaba pasando, el menor de sus hijos siempre fue la oveja negra de la familia y sentía que arrastró a Viktor a su abismo personal. Luka, sintiéndose culpable por todo lo acontecido se acercó a su padre, sabía que su progenitor estaba a punto de un colapso nervioso, pero él hombre lo detuvo antes de que pudiera tocarlo si quiera. —¡No me toques maldito maricón! —Gritó el hombre histérico, fuera de si. —Expliquen ahora mismo qué mierda pasó para que mis dos hijos terminaran besándose en plena calle y terminaran follando en cualquier sitio. —Papá... —La voz de Luka salió temblorosa. —Yo te explicaré todo padre. —Viktor interrumpió la conversación. —Desde que Moira tuvo el accident

